El nuevo Bin Laden
El paquistaní Ilyas Kashmiri, experto en guerra de guerrillas y partidario de perpetrar atentados en suelo occidental, se perfila como el próximo líder de Al Qaeda.
Los genios del mal son difíciles de encontrar, incluso en las filas de Al Qaeda. El puñado de terroristas que hace diez años planearon el ataque contra el destructor USS Cole en Yemen y los que perpetraron los atentados del 11-S ya habían sido capturados o abatidos en la primavera de 2003, y el hostigamiento constante que ha sufrido Osama Bin Laden en todo este tiempo le ha impedido encontrar a alguien que pueda sustituirle al frente de Al Qaeda. Pero, según los últimos datos, parece que el terrorista saudí ya ha encontrado a su sucesor, lo que ha provocado una ola de nerviosismo en los servicios de inteligencia de todo el mundo, desde Washington a Islamabad pasando por París.
Ilyas Kashmiri, de 46 años, se perfila como el dirigente de Al Qaeda más peligroso surgido en años debido a su experiencia, sus contactos y su determinación de atentar contra Occidente. “Este tipo los mantiene a todos unidos”, sostiene un veterano miembro de los servicios de inteligencia estadounidenses que ha seguido de cerca el auge de Kashmiri, pero que no está autorizado a hablar con los medios. Kashmiri luchó contra los soviéticos en Afganistán, contra los indios en Cachemira e incluso desarrolló actividades armadas dentro de la India. El terrorista llegó a colaborar con los servicios secretos de Paquistán, aunque más tarde, en 2003, intentó asesinar en Islamabad al entonces presidente de este país, el general Pervez Musharraf. Desde esa fecha se ha vinculado a Kashmiri con intentos de atentados en Dinamarca, Alemania, Francia, Reino Unido e incluso en Estados Unidos, probablemente en la ciudad de Chicago.
En la actualidad los servicios secretos paquistaníes y la aviación estadounidense tratan de dar caza a Kashmiri en las áreas tribales del noroeste de Paquistán fronterizas con Afganistán, a las que no llega la autoridad de Islamabad. Las autoridades paquistaníes creen que su país puede ser objeto de duras represalias en caso de que Kashmiri perpetre un atentado de gran envergadura en Occidente o en la India. Un alto cargo militar paquistaní encargado de combatir a las milicias islamistas, y que prefiere mantenerse en el anonimato por razones de seguridad, afirma sobre Kashmiri que su “inteligencia, capacidad de liderazgo y amplios contactos con miembros de Al Qaeda en Paquistán y en otros países le convierten en el hombre más peligroso para Paquistán, Europa y Estados Unidos”. Kashmiri está de acuerdo con esta valoración. Después de que en septiembre de 2009 se difundiera la información falsa de que había fallecido, concedió una entrevista en la que afirmó de forma arrogante que Estados Unidos acertaba al intentar asesinarle. “Conocen bien a su enemigo –afirmó–. Saben de lo que soy capaz”.
Madera de líder.
Kashmiri nació en 1964 en la zona de Cachemira controlada por Paquistán. En la década de los ochenta combatió contra los soviéticos en Afganistán, donde perdió un ojo y un dedo índice; en la mayoría de las fotos que existen de él aparece con unas gafas de sol de aviador. Hay datos que demuestran que se tiñe la barba con bastante frecuencia, de modo que puede aparecer blanca, rojiza o negra. Pero su fuerte presencia y el respeto que impone le hacen sobresalir siempre.
Según Hafiz Hanif, que es el seudónimo de un adolescente afgano de 16 años que combatió en las filas de Al Qaeda, todos saben que Kashmiri es el favorito de Bin Laden para convertirse en su sucesor. La mayoría de los jefes de Al Qaeda proceden del mundo árabe. Kashmiri, a pesar de haber nacido en el sur de Asia, ha acudido a todas las reuniones secretas de la organización celebradas en la región tribal paquistaní de Waziristán del Norte. Hanif, que a menudo realizaba tareas de guardaespaldas para un destacado cabecilla libio de Al Qaeda, sostiene que Kashmiri era la única persona de origen no árabe que acudía a esas reuniones. “Estuvo presente en las reuniones de más alto nivel de los muyaidines árabes –afirmó en unas declaraciones a Newsweek hace unas semanas–. Él podía asistir a encuentros y acceder a zonas vedadas, incluso a algunos líderes árabes de Al Qaeda”.
Hanif sostiene que Kashmiri se muestra tan activo llevando a cabo ataques guerrilleros que entre los islamistas se le conoce como “el general de comandos”. La clave de este tipo de ataques se halla en su preparación cuidadosa, un aspecto en el que el terrorista es un auténtico maestro. “Kashmiri cuenta con una enorme experiencia en el diseño de ataques, en la elección de objetivos y en mantener a sus hombres siempre alerta”, sostiene un agente de los servicios secretos paquistaníes. Desde hace años Kashmiri posee una gran reputación en todo el subcontinente indio como instigador de asesinatos y revueltas, pero parece que ahora su intención es instruir a militantes yihadistas occidentales, lo que ha hecho saltar todas las alarmas en Europa. “Se encarga de entrenar a los nuevos reclutas, en especial a los occidentales”, afirma Hanif. Por su parte, un agente de inteligencia europeo ha afirmado en declaraciones a Newsweek que Kashmiri “es el principal vínculo que existe entre Al Qaeda y sus reclutas occidentales”.
El pasado mes de agosto el Departamento del Tesoro de Estados Unidos señaló a Kashmiri como “un terrorista global especialmente destacado”, y lo ponía al mismo nivel que Bin Laden o que Ayman al Zawahiri (número dos de Al Qaeda), hombres a los que se ha mantenido fiel durante los últimos siete años. El Departamento del Tesoro acusó además a la organización de Kashmiri, Harkat-ul-Jihad al-Islami, de “prestar apoyo a las operaciones de Al Qaeda”.
Acusaciones.
La gravedad de los cargos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha presentado contra Kashmiri da cuenta de hasta dónde es capaz de llegar este terrorista. Estas acusaciones son fruto de la confesión de David Coleman Headley -un ciudadano estadounidense de origen paquistaní, cuyo nombre anterior era Daood Gilani-, que actualmente cumple cadena perpetua en Estados Unidos por delitos de terrorismo. Según la Justicia de este país, Headley facilitó información necesaria para la comisión de los atentados terroristas de Bombay de hace dos años, en los que el grupo extremista paquistaní Lashkar-e-Taiba asesinó a 164 personas, entre ciudadanos indios y extranjeros. El papel de Kashmiri en esta masacre aún no está claro. Sin embargo, el año pasado la Justicia estadounidense dictaminó que Kashmiri había estado trabajando con Headley a finales de 2008 (muy poco después de que se produjeran los atentados de Bombay) en el diseño de nuevos ataques terroristas en India y Occidente.
En enero Estados Unidos acusó a Kashmiri de haber tenido un papel clave en el intento de atentado de Al Qaeda contra las oficinas del periódico danés Jyllands-Posten, un rotativo que el islamismo radical tiene en su punto de mira desde 2005, cuando publicó unas caricaturas del profeta Mahoma que considera insultantes. Headley recopiló información sobre las oficinas del periódico danés y sobre una sinagoga cercana, y posteriormente se reunió con Kashmiri en Waziristán del Norte para dar cuenta de sus averiguaciones. Headley fue arrestado en octubre de 2009 en el aeropuerto O’Hare de Chicago cuando iba a tomar un avión a Paquistán para reunirse de nuevo con Kashmiri.
Pero Headley no era el único contacto de Kashmiri para sus operaciones en Estados Unidos. El Departamento de Justicia ha hecho públicas las transcripciones de las conversaciones grabadas en secreto entre un agente infiltrado y Raja Lahrasib Khan, un hombre de 56 años que consiguió la ciudadanía estadounidense. Khan buscaba la ayuda de Kashmiri, a quien llamaba Lala, para que le indicara cómo perpetrar un ataque terrorista en un estadio lleno de personas. “Una bomba aquí, otra allí, otra más allá... Ya sabes, en tres, cuatro o cinco lugares diferentes... ¡bum!, ¡bum!, ¡bum!”, se oía decir a Khan. Fue arrestado el pasado mes de marzo y se ha declarado inocente del delito de enviar dinero a Al Qaeda.
En la actualidad se cree que Kashmiri posee un papel clave dentro de los planes de Al Qaeda para perpetrar ataques terroristas de tipo comando, similares a los de Bombay, en Europa, con especial riesgo para Alemania, Francia y Reino Unido. El ciudadano alemán de ascendencia afgana Ahmed Siddiqui (que acudía a la misma mezquita, hoy clausurada, que Mohamed Atta, el jefe de los terroristas del 11-S) confesó a los investigadores que él había planeado junto a otros ciudadanos alemanes un ataque de comando en Europa.
Bombardeos de represalia.
Siddiqui, que fue entrenado por Kashmiri antes de ser arrestado este verano en Afganistán, dijo a los investigadores que, en una conversación informal que mantuvo en un campo de entrenamiento en Waziristán del Norte con el dirigente de Al Qaeda, éste le dijo que ya había desplegado equipos avanzados en Alemania y Reino Unido. La confesión de Siddiqui provocó una oleada de ataques de la aviación estadounidense contra las áreas tribales de Paquistán durante los pasados meses de septiembre y octubre. La mayoría de ellos estaban dirigidos contra los escondites de yihadistas blancos y otras células que se cree que podrían estar diseñando atentados en Europa. Al menos cuatro ciudadanos alemanes murieron en uno de estos ataques aéreos en Waziristán del Norte. Pero Kashmiri sobrevivió. De hecho, que lograra escapar del ataque de los misiles Hellfire estadounidenses el año pasado lo ha convertido en mito. Según se intensifica la caza contra él y él sigue sin caer, su leyenda se acrecienta. Según pudo oír Hanif en una conversación mantenida entre dos militantes yihadistas el año pasado, los misiles impactaron sobre la casa adecuada, pero en ese momento Kashmiri no se encontraba allí, ya que poco antes había salido a orinar junto a unos arbustos cercanos.
En la entrevista que concedió al diario Asia Times unas semanas después del ataque, Kashmiri afirmó que los ataques de Bombay “no son nada comparados con los planes que tenemos para el futuro”. No hay duda de que se trata de un genio del mal, y que continúa en activo.



