Los apostadores de Macao
La clase media también juega.
En sus días de esplendor, los casinos de Macao presumían de unos ingresos anuales de 45.000 millones de dólares (42.461 millones de euros); siete veces los de su rival en EEUU, Las Vegas. Pero estos datos se les cayeron en 2014 y 2015. Los mayores apostadores de la China continental, que contribuyen habitualmente a más de la mitad de los ingresos totales del sector, se han retirado, desalentados por la escasez de efectivo debido a la campaña anticorrupción del presidente Xi Jinping.
Los magnates de los casinos están asegurando sus apuestas, intentando atraer al turismo de masas del continente, que suponen dos tercios de los 30 millones de visitantes anuales de Macao. Su creciente afluencia les convierte en clientes muy apreciados en el único lugar de China donde las apuestas son legales. Dos megacentros turísticos con casinos que abrieron en la segunda mitad de 2016 (el Wynn Palace, creado por Steve Wynn, y el Parisian Macao, de Sheldon Adelson) han repartido la mayoría de sus mesas de juego en el mercado de masas. El MGM Cotai, un casino-resort, prevé abrir en la primera mitad de 2017, y dedicará todas las mesas a sus clientes habituales.
Habrá un giro de la fortuna. Los ingresos por apuestas en agosto de 2016 lograron un aumento del 1% interanual, el primero en 27 meses. Los ingresos por apuestas tendrán un repunte en 2017, registrando un 7% más que el año anterior, según CLSA, un grupo de inversión asentado en Hong Kong, y será gracias al creciente número de jugadores menores, cuyas pequeñas pero más frecuentes apuestas compensarán la caída en el sector vip.
Como resultado de este cambio, en 2017 los ingresos por apuestas del mercado de masas representarán, por primera vez, más del 50% del total (ver gráfico). Tras dos años sombríos, los casinos de Macao están arriesgándolo todo al aumento de la clase media de China.

