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El incierto futuro del acuerdo con Irán

13 / 04 / 2015 Stefano Marchi (Lausana, Suiza)
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El preacuerdo impulsado por el presidente Barack Obama no impide que Teherán desarrolle la bomba atómica, pero facilitará su detección y control. 

La construcción de una bomba atómica por parte de Irán no podrá ser impedida por el histórico acuerdo alcanzado con la república islámica el 2 de abril en Lausana. Pero cualquier intento iraní de desarrollar el arma nuclear podría descubrirse (y contrarrestarse) con aún menos dificultad y con mayor antelación que ahora, siempre que las partes consigan consensuar también la versión completa de ese acuerdo. Para ello va a haber otras negociaciones, programadas hasta finales de junio. Su éxito dependerá también de la capacidad de las partes para aguantar los diversos intentos de sabotaje, internos o externos. Cuando el acuerdo entre en vigor, si es que lo llega a hacer algún día, se darán previsiblemente condiciones más favorables para poner fin a las guerras civiles en Siria y en Yemen, así como al brutal régimen del Estado Islámico, instalado en partes de Irak y la propia Siria. El cumplimiento por parte de Irán del acuerdo con las seis potencias (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania), en principio sería beneficioso también para acelerar la recuperación económica en Europa, incluida España, a través de un incremento de los intercambios comerciales. En 2012 la Unión Europea impuso a Teherán sanciones económicas unilaterales, que, además de prohibir las importaciones de petróleo desde Irán, junto con las medidas tomadas por la ONU y EEUU, dificultan mucho las relaciones comerciales o financieras con la república islámica.

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