El Dalai Lama también tiene un sector crítico
Un grupo de budistas organizados le persigue por medio mundo exigiendo mayor “libertad”.
Hace unas semanas el Dalai Lama se sentó en la trastienda de un teatro de Roma mientras esperaba para salir al escenario como el invitado estrella de una reunión de ganadores del premio Nobel de la Paz. La cita estuvo rodeada de problemas. En principio se iba a celebrar en Ciudad del Cabo, para honrar la memoria de Nelson Mandela, pero en el último momento el Gobierno sudafricano, presionado por China, dijo no poder garantizarle un visado, por lo que el encuentro se celebró finalmente en Roma. Pero ni siquiera la Ciudad Eterna fue un destino tranquilo para Tenzin Gyatso, pues tal es el nombre de la persona que ocupa el cargo de Dalai Lama. Cuando la cumbre ya había dado comienzo, unos 300 budistas de la conocida como International Shugden Community, la mayoría occidentales, se manifestaron tras pancartas en las que se leía: “Falso Dalai Lama, ¡danos libertad!”.



