El Brexit, según el líder de los sabios alemanes

14 / 07 / 2016 Stefano Marchi
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Christoph Schmidt cree que las consecuencias de la salida del Reino Unido serán “moderadas” para la UE.

En la Unión Europea, las reformas laborales, así como las políticas fiscales y presupuestarias, no deberían determinarse en Bruselas, sino en las capitales de los Estados miembros, respetando la “diversidad” de enfoques nacionales. Así opina Christoph Schmidt, uno de los economistas más ilustres de Alemania. Lo hace en una conversación exclusiva con TIEMPO sobre el futuro de la integración europea, en cuyo éxito él aún confía, pese al reciente referéndum por el que Reino Unido decidió salirse de la UE. Este profesor de 53 años es presidente del Consejo de Expertos Económicos, un órgano oficial alemán encargado de asesorar al Gobierno federal de Berlín a través de informes anuales no vinculantes. Los integrantes de este Consejo son apodados los Cinco sabios económicos. Schmidt lamenta el (futuro) Brexit, calificándolo de “decisión desafortunada”. Dice no creer que la UE pueda estar mejor sin el Reino Unido. Sin embargo, está convencido de que “el proyecto de integración europea todavía puede cumplir la promesa de promover la paz y la prosperidad” en el Viejo Continente.

Incertidumbre sin pánico

 Schmidt pronostica que en la UE “las consecuencias” financieras y económicas del referéndum británico solo “serán moderadas”, incluso “a corto plazo”. Seguirá habiendo “un poco de incertidumbre”, pero ya no pánico. Según el economista, “muchas de las grandes preocupaciones” provocadas por el Brexit “desaparecerán” en cuanto Bruselas y Londres escojan una de las “numerosas opciones” para un “buen acuerdo” sobre su nueva relación, que mantenga el acceso del Reino Unido al “mercado interior de la UE”, aunque como país ajeno a la misma.

El catedrático también cree que los líderes de la UE podrían “calmar la situación” si comunicaran su intención de seguir perfeccionando la integración continental. Para ello, Schmidt considera “decisivo” completar el mercado interior de la Unión, con más “reformas estructurales”, entre otros ámbitos en materia laboral, así como con más “austeridad” presupuestaria, sin aquella “flexibilidad excesiva” que él achaca a la Comisión Europea. Aun así, el economista aboga por una revisión del reparto de atribuciones entre Bruselas y las capitales nacionales. Schmidt no menciona una reforma de los tratados de la UE, descartada a corto plazo por una mayoría de líderes europeos. Pero sugiere la devolución a los Estados miembros de algunos importantes poderes, que en principio ya les pertenecen, aunque en estos últimos años de crisis hayan sido ejercidos de hecho por las instituciones comunitarias. Entre ellos, la propia legislación laboral y las políticas fiscales.

Asuntos europeos

Según el profesor Schmidt, tras el Brexit, la Unión Europea debería preguntarse: “¿Qué es lo que funciona, o debería organizarse, a nivel europeo? ¿Y qué hacer a nivel nacional?”. “Yo creo –dice Schmidt– que hay muchos problemas en la economía global que solo pueden resolverse con una manera de abordar en común”. En concreto: “El cambio climático, migraciones y asilo”, o “asuntos de seguridad”. En estas materias, la gestión común europea “debería intensificarse”. Al mismo tiempo, según el economista, “hay otros temas, especialmente cómo organizar los mercados laborales, y cómo gastar sus propios recursos fiscales, en los que los Estados miembros cuentan con atribuciones, y sus responsabilidades deberían tomarse más en serio”.

“Pensemos –insiste Schmidt– en las reformas laborales. ¿Cuál es el obstáculo al crecimiento del empleo y a la reducción del paro? Nadie está tan cerca de semejantes problemas como los Gobiernos nacionales. Las regulaciones de los mercados laborales deberían ser decididas por los Gobiernos nacionales, en París, Viena, Madrid...”. “Esto –asegura– haría Europa económicamente más fuerte, y más resistente a los desafíos de la globalización”.

El profesor defiende también la descentralización en materia de “recursos fiscales”, aunque bajo la coordinación presupuestaria anual ya ejercida por Bruselas en el Semestre Europeo. “Los pueblos en Europa –señala Schmidt– quieren que sus Gobiernos nacionales estén encargados de las finanzas públicas: impuestos y gastos”. El catedrático opina que este es un asunto de “soberanía”, y “contaría con respaldo no solo por parte de los alemanes”. “Sin embargo –añade– debería haber también una responsabilidad individual (de los países) por las consecuencias”. El economista considera prematuras más transferencias de poderes a Bruselas en materia presupuestaria. Pero, a su juicio, “sería un error detener el proceso de integración europea”. “Yo creo –dice Schmidt– que el mejor lema es precisamente el de la Unión Europea: unidad en la diversidad”. 

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