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Donald Trump, el azote republicano

03 / 08 / 2015 Alfonso S. Palomares
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Anunció su candidatura a las primarias de EEUU, y nadie apostó por él. Paso a paso, insulto a insulto, Trump se ha convertido en una joya americana.

El excéntrico millonario descalifica con naturalidad y sin fatales consecuencias a Obama, los mexicanos, el cambio climático...

Si el director de un circo monta espectáculos de payasos y de animales en la plaza mayor de una ciudad, no cabe duda que acude mucha gente a verles. Multitudes. Es lo que está pasando con Donald Trump, combina las dos cosas. Por sí mismo es un doble espectáculo circense y de ahí la expectación que está levantando y la atracción que ejerce sobre los medios. Cuando anunció que pensaba saltar a la arena política para disputar en las primarias la candidatura republicana a las presidenciales de 2016, nadie le tomó en serio, pensaron que era una más de las locuras de un personaje sustancialmente extravagante. No tiene ninguna posibilidad de conseguir la nominación, decían los analistas políticos; es una más de las payasadas de Trump, aseguraban las editoriales de la mayor parte de los medios, o, es un cáncer que los republicanos extirparán a las primeras de cambio. La realidad es como es y no como pensamos que va a ser. Trump está ya en la pista y puso en marcha su capacidad para insultar. No tiene capacidad para presentar y cambiar ideas, pero su instinto para lanzar insultos y descalificar no tiene límites. No deja títere con cabeza. A Obama le sitúa entre los políticos de extrema izquierda, lo mismo que a Hillary Clinton. Pero donde rompe todos los convencionalismos y lo elementalmente correcto es con los mexicanos. ¡Dios, lo que les dice! A los emigrantes mexicanos los trata de violadores, traficantes de droga, criminales, violentos y toda una serie de lindezas, cada cual más ofensiva. Para frenar el paso de los mexicanos a los Estados Unidos, Trump se propone construir un muro a lo largo de la frontera con México y, para envenenar más el planteamiento, la financiación de tal muro correría a cargo de los mexicanos. La frontera entre ambos países suma 3.185 kilómetros. Una distancia y una pasta... ya pueden los mexicanos ir preparándose los bolsillos. Las reacciones de México no se han hecho esperar, han sido durísimas tanto por parte del Gobierno como de las instituciones ciudadanas, pero a Trump no le importa, más bien le pone y por ese ha añadido: “El Gobierno mexicano envía a lo peor de su sociedad a los Estados Unidos”. Estas declaraciones van a dar todavía mucho juego porque en algunas manifestaciones, Trump lo mezcla todo y cuece en las mismas salsas a mexicanos e hispanos.

El arte de hacer amigos. Otra de las boutades que seguirán rizando el rizo de los debates, es la referente a los prisioneros de guerra, especialmente a los de Vietnam, pero todos los prisioneros de las guerras exteriores de los Estados Unidos se han sentido aludidos. Refiriéndose al excandidato republicano a la presidencia, John McCain, dijo: “No creo que sea un héroe por haber sido capturado en Vietnam, a mí me gustan los que no se dejan capturar”. A otro cualquiera, estas afirmaciones le hubieran marginado, pero a Trump no parece que le pasen factura, al menos de momento. Una encuesta publicada por la CNN le da a Trump el 18% de los votos, tres puntos por encima del gobernador de Florida, Jeb Bush y ocho por encima del gobernador de Wisconsin, Scott Walker. Los dos candidatos más sólidos. Los datos de la encuesta han desatado los nervios entre los altos gestores del republicanismo y especialmente entre los 15 que participan en la carrera de la nominación. Hasta hace poco evitaban nombrarle, le consideraban un advenedizo sin peso, pero sus intervenciones le han situado en el centro del remolino, convirtiéndole en el blanco de todas las miradas. Para lograr un hueco en los medios de comunicación, tienen que aludir a Trump. Aquí surge una pregunta: ¿el macizo de los votantes republicanos responde a una ideología tan elementalmente primaria? Parece que, al menos en esta fase del recorrido, sí. Es una caricatura del pensamiento del Tea Party.

Se espera que en el primer debate televisado que se celebrará el próximo 6 de agosto, organizado por la cadena FOX, se clarifiquen bastantes cosas y veamos el verdadero peso de Donald Trump. De momento, ya ha logrado algo que no tenía cuando anunció su participación. En ese debate solo hay sitio para 10 candidatos de los 15 contendientes. En un principio no estaba entre los elegidos, pero a la vista de los datos de las encuestas, se ha convertido en indiscutible, ya que se eligen en función de los resultados de las encuestas. Trump es un diamante en bruto del pensamiento más reaccionario, una joya de la América profunda. Militante activo contra las tesis del cambio climático. Sostiene que el calentamiento global es un engaño para hacer que el sector manufacturero de EEUU pierda competitividad a favor de China. Grita que los políticos son unos inútiles y por ese deben gobernar hombres de negocios porque el Estado es una gran empresa. Y él le asegura el éxito.

Es riquísimo y está dispuesto a dejarse un pellizco de su fortuna para ser el próximo inquilino de la Casa Blanca. Muchos creen, yo entre ellos, que la acumulación de insultos que en un principio hacen gracia, terminarán por deteriorarle y destruirle.

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