Charleston aviva el debate racial

01 / 07 / 2015 Alfonso S. Palomares
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El asesinato de nueve ciudadanos negros a manos de un racista blanco en la ciudad de Carolina del Sur reabre las polémicas sobre el odio racial, el libre acceso a las armas y el mantenimiento de la bandera confederal en EEUU.

Fue un espejismo. Ahora lo sabemos todos, pero cuando se produjo nos deslumbró y creímos que con la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos el país entraba en una época posracial, en que las tensas diferencias para la convivencia entre negros y blancos habían quedado en las cunetas fétidas de la historia. El avance hacia la integración sería fácil. Para que el espejismo acentuara el parecido con la realidad, supimos que la esposa de Obama, Michelle, descendía de esclavos. Si releemos la prensa de aquellos días, vemos que en los periódicos más influyentes se brindaba por este salto en la historia de la integración racial. Desgraciadamente,  las cosas no fueron como se profetizaba. El macizo social no se movía con la misma música que sonaba en las alturas del poder. Los episodios trágicos de confrontación racial fueron tan frecuentes como mortíferos.

Tensión y reflexión. El que acaba de suceder en la ciudad de Charleston, en Carolina del Sur, ha levantado una oleada de reflexiones y de tensiones. Tiene todos los ingredientes del racismo más primario y detestable. El joven Dylan Roof, de 21 años, fundamentalista de los postulados racistas más radicales, entró en la Iglesia Episcopal Metodista Africana Emmanuel, se sentó al lado del pastor Clementa Pinckney que dirigía las lecturas bíblicas y al cabo de un rato de-senfundó la pistola que su padre le había regalado por su cumpleaños y comenzó a disparar como un poseso, mató a nueve personas, entre ellas al pastor Clementa que también era senador estatal.

Después del duelo y de la rabia continúan encendidas agrias polémicas sobre tres cuestiones: el creciente odio que provoca este tipo de tragedias, el libre comercio de armas que facilita el alto número de crímenes y el mantenimiento de la bandera confederada al lado del edificio de la Asamblea Estatal. El crimen de Roof estremeció a Estados Unidos por su brutalidad como antes sucedió en Ferguson, Baltimore o Nueva York.

El de Charleston tiene una carga simbólica especial, ya que por el puerto de esta ciudad entraron a lo largo del siglo XVII casi la mitad de los esclavos que llegaban a Estados Unidos procedentes de África. El mercado de esclavos era el comercio más rentable de la ciudad y una fuente de riqueza para Carolina del Sur. El antiguo mercado de esclavos es actualmente una de las atracciones turísticas más visitadas en esta ciudad de 127.000 habitantes, la tercera parte de ellos, negros. La guerra civil estalló en el fuerte de Charleston, desde donde se extendió al resto del territorio. A pesar de la derrota de los esclavistas y la supresión de la esclavitud en 1865, la segregación racial continuó, el apartheid permaneció hasta un siglo después, cuando tuvo éxito la lucha por los derechos civiles encabezada por Martin Luther King. Sin embargo, a pesar de haber logrado los derechos civiles, no se han conseguido articular entre las dos comunidades los valores americanos de igualdad, libertad y justicia que tanto proclaman. La pobreza, la marginación, la violencia y la desestructuración familiar se ceban con las comunidades negras. Permanece un rescoldo de odio que se está alimentando con fuerza en los últimos años. Según el Southern Poverty Center, en Estados Unidos hay 784 grupos o movimientos que alimentan el odio racial, la mayoría de ellos se ubican en el sureste del país. Estos círculos fomentan como una forma cultural el odio racista. Preocupante.

Reacciones positivas. La iglesia Emmanuel fue fundada en 1816, en plena vigencia de la esclavitud, para que fuera un lugar de referencia en la lucha a favor del abolicionismo, pero ajena a toda violencia. Su lema es: “Todos somos hijos de Dios”. Todas estas circunstancias están contribuyendo al apasionado debate que se ha abierto. A la pregunta de ¿cómo un muchacho tan joven ha podido acumular tanto odio contra los negros? Las respuestas son diferentes, pero en lo que casi todos están de acuerdo es en que Roof alimentó este odio en su entorno y lo llevó hasta el delirio asesino. Las reacciones están siendo muy positivas en Charleston, mayoritariamente han decidido combatir los venenos del odio como se vio en la manifestación ante el Parlamento de la ciudad de Columbia, donde se congregaron miles de negros y blancos, jóvenes y mayores coreando eslóganes por la convivencia y pidiendo la retirada de la bandera confederada, que simboliza la opresión de los negros y la lucha contra la abolición de la esclavitud. Los que quieren mantener esa bandera son los que mantienen los rescoldos de odio. Siguen siendo racistas. El senador republicano por Carolina del Sur y candidato a las primarias para la presidencia, Lindsey Graham, se ha manifestado a favor del mantenimiento de la bandera confederada, que forma parte de “lo que nosotros somos”.

Como cada vez que se produce una carnicería de esta naturaleza, el presidente Obama ha clamado contra el libre mercado de armas. Pero los partidarios siguen en sus dogmas. Consideran que no debe haber espacios públicos libres de armas. Cada uno debe hacerse cargo de su propia defensa. 

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