Tita Cervera se encadena, por fin, a uno de los árboles del Prado
La idea era demasiado buena como para dejarla escapar en calidad de simple amenaza. Una baronesa de tronío y glamour encadenada a un árbol por puro ecologismo militante. Con pretextos mucho menos brillantes El Greco, Pollaiuolo, Perugino, y sobre todo Tiziano, hicieron preciosidades pintando el martirio de San Sebastián, un guapo mozo en paños menores al que otros acribillan a flechazos después de atarlo a un árbol, precisamente. Tita no se puso en paños menores, sino más bien a lo ibicenco: camisola blanca acompañada de un sombrero panamá monísssimo. Así se hizo encadenar al arbolito. ¿Por qué? ¿Están más amenazados los árboles del Paseo del Prado que hace meses? No: ni más ni menos, están igual. ¿Ha cambiado el alcalde sus promesas de escuchar a todos? No. ¿Y el arquitecto su voluntad de tirar de motosierra? Tampoco. ¿Y Esperanza Aguirre? Ha prometido que no habrá talas. Entonces, ¿qué rayos hacía Tita atándose al tronco? Pues eso: una primaveral foto a lo San Sebastián, pero por lo fino. Si Tiziano podía, Tita puede mucho más.



