Piedras contra lanzas
En Tordesillas celebran una fiesta tradicional, el Toro de la Vega, a la que se oponen los antitaurinos. Cada año llegan más manifestantes contrarios a esta fiesta en la que el toro muere tras ser alanceado, cada vez que los participantes tienen ocasión, en una persecución por el campo que ha durado en esta ocasión 45 minutos. Esta vez se ha producido una treintena de heridos. Elegido, como se llamaba el toro de la fiesta, no fue el que lo hizo. Los altercados entre los partidarios y los detractores (unos 200 este año) acabaron en lanzamiento de piedras cuando, según los medios locales, los mozos que se guarecían de las embestidas del toro fueron increpados por los antitaurinos y empujados de nuevo al recorrido. Algunos de los contrarios a la fiesta realizaron una sentada, encadenados, en el lugar en que se celebraba la fiesta, otros quemaron matorrales y hubo hasta una amenaza de bomba, además de los intercambios de insultos. Las denuncias contra la fiesta ante la Unión Europea no han dado fruto. Tampoco otras iniciativas. Ahora se va a debatir en el Congreso de los Diputados.



