Artur Mas
19 / 02 / 2016 Tiempo
El expresidente de la Generalitat y todavía líder de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Artur Mas, empieza a ponerse nervioso porque, aunque las relaciones con su sucesor designado, Carles Puigdemont, son muy buenas, empieza a darse cuenta de que cada día pinta menos. El nuevo “honorable”, a pesar del respeto que tiene por Mas y que reconoce públicamente con frecuencia, no es que tenga planes propios, pero sí una manera particular de dirigir su Govern, calendarios y gestos incluidos, que no siempre coinciden con lo que piensa y, sobre todo, con lo que espera su predecesor.



