Un lugar electoral para Alberto Garzón
Una candidatura de unidad entre Podemos y otras fuerzas abre la incógnita sobre la importante lista por Madrid
Entre las diferencias que aún existen entre Podemos y el resto de la izquierda acerca de la forma que debe tomar una candidatura común para las generales existe una certeza, relativa al peso electoral de líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón. Su lugar en la candidatura es algo de lo que él se niega a hablar de momento, pero dentro y fuera de Podemos hay personas que consideran que su sitio es la lista por la capital.
“Me gustaría que fuera entre los cinco primeros por Madrid”, dice un dirigente autonómico de Podemos. Juantxo López de Uralde, líder de Equo, apuesta por una “candidatura coral” en la que Pablo Iglesias y Garzón tuvieran un peso similar. “No veo ningún problema en que los dos fueran por Madrid”, dice López de Uralde, con quien Garzón se reunió esta semana y entre cuyas formaciones –Equo e IU– existe mucha más coincidencia que con Podemos. Garzón, que sigue inmerso en una “primera fase” de llegar a acuerdos de unidad con diferentes formaciones y plataformas, tampoco quiere entrar siquiera a valorar la solución que le señaló Pablo Iglesias en una entrevista de la agencia Efe de renunciar a ser candidato por Madrid y quizá ser número uno por Málaga.
Lo que está claro es que ellos dos, Iglesias y Garzón, son las caras más reconocibles de una candidatura que, si llega a plasmarse, será muy diversa. Por eso, será necesario tirar de referentes. Si ambos fueran por Madrid –la lista que suele encabezar el candidato a la presidencia del Gobierno– uno de los dos –se supone que Garzón– solo podría ocupar el tercer puesto, porque entre ambos debería ir una mujer, de acuerdo con el compromiso de listas cremallera. Esto, a su vez, alejaría a otros dirigentes de los escaños seguros, un miedo que alimenta la hipótesis que barajan en IU para entender informaciones que esta semana enviaban a Garzón a Málaga.
El frente a favor de una confluencia amplia, con Podemos pero fuera de los límites de Podemos, es “optimista” por la marcha de los contactos. Cuenta también con incluir a la formación
de Iglesias. Lo contrario sería visto como un fracaso.
Iglesias y Garzón, que no se ven mucho pero no han perdido el contacto, coinciden en su intención de negociar “hasta el último momento” una candidatura de unidad popular, a pesar de que el secretario general de Equo ha apuntado el 15 de octubre como la fecha en que el proceso debería estar cerrado con todos sus elementos, esto es, haber incluido a Podemos en una candidatura que celebraría primarias para configurar sus listas.
Pero las posturas aún están enfrentadas. Podemos sigue negándose a participar en una candidatura estatal que no sea bajo su nombre y tampoco mezclará a sus candidatos con otros en unas primarias abiertas.
Esta postura se mantuvo en una reciente reunión en Madrid de todos los secretarios generales autonómicos. Pueden abrir diálogo en distintas provincias con fuerzas o políticos que crean que se ajustan al proyecto, pero que deberán insertarse en sus listas, que empezarán necesariamente por la palabra “Podemos”. Se admiten fórmulas a lo Carmena en Madrid, es decir, incluir a personas con tirón electoral, pero no la fusión con otros partidos. Esta es la puerta abierta que Iglesias ha ofrecido desde el principio a Garzón y que él rechaza.
El aragonés Pablo Echenique ha iniciado conversaciones con la plataforma de unidad popular Ahora Aragón en Común. En el País Vasco existen contactos con Ezker-Anitza IU, Equo o Alternatiba Republicana. Algo similar ocurre en La Rioja, por ejemplo, y la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, pide desde hace tiempo que Podemos vuelva a su esencia e integre a otros movimientos pero, eso sí, dentro de una candidatura de Podemos.


