Tras las urnas, de nuevo el bloqueo político

19 / 09 / 2016 Luis Calvo
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Ni PP ni PSOE confían en que las autonómicas sirvan para acercar a Rajoy ni a Sánchez a La Moncloa.

“Ni Galicia ni el País Vasco van a ser decisivos a no ser que alguno de los partidos nacionales reciba un castigo excesivo, muy alejado de lo que marcan las encuestas. Desde luego nosotros no contamos a día de hoy ni con el voto del PNV ni con la abstención del PSOE”. El análisis, pronunciado en privado por un alto dirigente del PP, resume la sensación que se extiende por todos los partidos. Con las negociaciones paradas para no interferir en la campaña de las elecciones autonómicas del País Vasco y Galicia, nadie cree sin embargo que cuando las retomen haya cambiado nada en el panorama nacional. Se volverá una vez más al bloqueo, las acusaciones cruzadas y la preparación mental de las terceras elecciones, en las que casi todos los partidos tienen puesta ya la cabeza.

Sí se juegan en cambio mucho en el ámbito autonómico. Con las encuestas señalando a dos ganadores claros, PP en Galicia y PNV en el País Vasco, la duda está en si podrán formar Gobierno. En el caso del candidato popular a la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, necesita obtener su tercera mayoría absoluta consecutiva para evitar que una coalición de izquierdas (PSOE, En Marea y BNG) tenga la posibilidad de arrebatarles el Gobierno por segunda vez desde los años 90. Las encuestas, por el momento, le dan una ventaja holgada, pero la campaña promete ser un todos contra el PP y los continuos escándalos que en las últimas semanas salpican al partido en el ámbito nacional juegan en su contra.

Más complicado es el caso del PNV en el País Vasco. El actual lendakari, Íñigo Urkullu, ganará con claridad, incluso ampliando su respaldo parlamentario, pero todo parece indicar que seguirá lejos de la mayoría absoluta. Además, el desplome de su socio actual en las tres diputaciones, el PSE, le obligará a buscar nuevos apoyos para mantener la estabilidad del Gobierno. El PP parece dispuesto a colaborar, pero dependerá en gran medida de que el PNV abandone la vía soberanista que ha empezado a cuajar en el discurso de sus líderes. Por detrás, Podemos y Bildu aparecen casi empatados compitiendo ambos en la defensa del derecho a decidir, pero no parece que sean capaces de armar juntos una alternativa de Gobierno. Sorprende, tanto en el País Vasco como en Galicia, la irrupción de Podemos/En Marea, que en ambas comunidades disputará la segunda plaza.

El PSOE, en caída

 La subida de los de Pablo Iglesias ha arrastrado al PSOE hacia abajo, moderadamente en Galicia y de forma escandalosa en el País Vasco, donde las encuestas coinciden en que puede perder dos de cada tres escaños desde 2009, cuando Patxi López consiguió acceder a la Lehendakaritza.

El desplome de los dos candidatos socialistas, ambos respaldados por Pedro Sánchez, es especialmente relevante en un momento en el que se ha recrudecido la guerra interna que desde hace meses mantienen la actual dirección de Ferraz y los barones críticos, especialmente la andaluza Susana Díaz. En caso de confirmarse los resultados que auguran las encuestas, nadie duda de que servirán como un argumento más para tratar de desplazar al secretario general de la dirección.

Tampoco serán elecciones fáciles para Ciudadanos, que pelea por conseguir representación en las dos comunidades donde más difícil lo tiene. En Galicia las encuestas no le garantizan obtener ningún diputado, pero coinciden en que tienen al alcance de la mano dos, uno en La Coruña y otro en Pontevedra. Algo similar ocurre en el País Vasco, donde peleará hasta el último momento por un escaño en Álava. Así las cosas, solo unos pocos votos marcarán la diferencia entre un éxito moderado (entrar en ambos Parlamentos) y un fracaso rotundo (quedar fuera de la vida política en dos comunidades históricas). 

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