Retos del primer viaje real a EEUU

15 / 09 / 2015 Antonio Rodríguez
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Felipe VI se entrevistará la próxima semana con Obama y un grupo de senadores estadounidenses en pleno desafío independentista en Cataluña. Un viaje que tiene semejanzas con el que su padre hizo en 1976, al inicio de la Transición

Felipe VI inicia la semana que viene uno de sus viajes más importantes del primer año de reinado con su primera visita oficial a Estados Unidos. Lo hace en un momento especialmente delicado, con una situación interna en plena ebullición por el desafío independentista que, seguramente, le obligará a pronunciarse sobre Cataluña en sus encuentros por separado con el presidente Barack Obama y un grupo de senadores del Comité de Exteriores, uno de los más influyentes del Capitolio.

El monarca irá a Estados Unidos acompañado por la reina Letizia. El año pasado ya tuvo ocasión de estar en Nueva York y tener allí un primer encuentro con Obama, pero lo hizo en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, que se celebró en septiembre y que Felipe VI aprovechó para dar su primer discurso en clave internacional.

En esta ocasión, el Rey llegará a Washington el próximo martes, día 15, para una estancia de tres días. La visita oficial comenzará con una ofrenda floral en el panteón del presidente George Washington, situado en el cementerio de Mount Vernon (Virginia). Allí, don Felipe y doña Letizia visitarán la residencia museo y la biblioteca que publicita el legado del general que lideró la independencia de Estados Unidos hace casi 250 años.

Tras ello, el jefe del Estado celebrará su primer encuentro con Obama en la Casa Blanca y posteriormente se reunirá en el Senado con los legisladores republicanos y demócratas que forman parte del Comité de Exteriores. El formato de esta reunión no se ha cerrado todavía, aunque lo previsible es que sea a puerta cerrada. Don Felipe cuidará sus comentarios ante los senadores de EEUU, al encontrarse en medio de la campaña electoral catalana, pero en La Zarzuela temen que algunas de sus palabras puedan trascender a la opinión pública.

Regreso a Georgetown. La jornada del miércoles 16 comenzará con un desayuno organizado por el ICEX con empresarios estadounidenses que tienen inversiones en España. El acto tendrá lugar en la residencia del embajador español en Washington, Ramón Gil-Casares. A continuación, los Reyes asistirán a un encuentro organizado por el Wilson Center y el Real Instituto Elcano, y a la primera reunión de científicos españoles afincados en EEUU. Este evento se celebrará en la Universidad de Georgetown, en la que don Felipe cursó su máster en Relaciones Internacionales en los noventa, cuando era Príncipe de Asturias.

Los dos últimos días de la visita serán en Florida. Concretamente en Miami, donde hay un acto en la Universidad de Miami-Dade, y en San Agustín, la pequeña localidad de estilo colonial que este año celebra el 450 aniversario de su fundación por parte de los españoles y donde se reunirá el Foro España-Estados Unidos en su vigésima edición.

La visita de Felipe VI recuerda en algunos aspectos, sobre todo por el nivel de los encuentros y las referencias al legado hispánico, a la de su padre, Juan Carlos I, en junio de 1976, apenas medio año después del fallecimiento del dictador Franco y cuando apenas se habían movido las estructuras del anterior régimen por la intransigencia e inmovilismo del por entonces presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro.

Don Juan Carlos fue el primer rey español en pisar Estados Unidos. Fue recibido por Gerald Ford en la Casa Blanca y luego intervino en el Capitolio en una sesión conjunta de la Cámara de Representantes y el Senado. En la cuna de la democracia, el nuevo rey trazó con su discurso en inglés las líneas de lo que luego sería la Transición española. Las frases más comentadas fueron las siguiente: “La Corona asegurará el acceso al poder de las distintas alternativas de Gobierno, según los deseos del pueblo libremente expresados”. Por si no había quedado claro, don Juan Carlos subrayó lo siguiente: “La monarquía hará que, bajo los principios de la democracia, se asegure el acceso ordenado al poder de las distintas alternativas de Gobierno”. Dos afirmaciones que pusieron en pie a los legisladores norteamericanos –aquel día le vitorearon cinco veces– y que, sin embargo, chirriaron en los oídos de Arias Navarro y los defensores del franquismo porque colocaba a España en la senda de las democracias europeas.

El discurso lo redactaron el rey y José María de Areilza en el “más completo secreto”, según relata en sus memorias Marcelino Oreja, por aquel entonces mano derecha del ministro de Exteriores y figura aperturista del régimen, quien había estado de embajador en Washington y que en aquel momento ansiaba suceder a Arias Navarro.

Mes y medio antes ya había aparecido un artículo en Newsweek en el que un periodista ponía en boca del rey un calificativo –“fracaso sin paliativos”– para resumir el trabajo del presidente del Gobierno. Así las cosas, Arias Navarro no tuvo otro camino más que el de la dimisión, aunque la gloria no se la llevó Areilza, sino un joven Adolfo Suárez, a quien el monarca encargó legalizar todos los partidos políticos, organizar las primeras elecciones libres y redactar una Constitución. Empezaba la Transición.

TRIBUTO A LOS EXPLORADORES ESPAÑOLES

“Como primer rey de España que visita los Estados Unidos deseo tributar un recuerdo a los exploradores españoles del siglo XVI que, en menos de cincuenta años, recorrieron en sus frágiles embarcaciones y con medios rudimentarios todas las costas atlánticas de Norteamérica”, declaró don Juan Carlos en su discurso ante el Capitolio. Su hijo, Felipe VI,rendirá también homenaje a los españoles que fundaron en 1565 en San Agustín (Florida) el primer asentamiento europeo en Estados Unidos. Fue medio siglo antes de que los ingleses desembarcasen en Massachusetts con el barco Mayflower.

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