Rajoy el incombustible
El presidente se ha blindado con un Gobierno sin rivales para seguir en el poder hasta 2020. El PP ungirá en febrero su liderazgo con un Congreso a la búlgara.
Mariano Rajoy (Santiago de Compostela, 1955) no quiso lanzarse al vacío y apostó por la continuidad a la hora de formar Gobierno. Fiel a su estilo, se sacó de la manga un Ejecutivo hecho a su medida, lleno de marianistas que son lo que son gracias a la cartera de ministro y sin que a los elegidos que repiten en el cargo o a los que han llegado de nuevas al Consejo de Ministros se les conozcan aspiraciones personales por sucederle. Unos, como Luis de Guindos, Cristóbal Montoro o Íñigo Méndez de Vigo, han llegado al cénit de su carrera política y bastante tienen con lidiar el día a día en sus respectivos departamentos, mientras que las dos caras con mayor proyección del Ejecutivo –Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal– están condenadas a vigilarse. A diferencia de lo que hizo José María Aznar en su última legislatura, cuando colocó a tres aspirantes para disputarse la sucesión –Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja y el propio Rajoy–, en esta ocasión no hay figuras dentro del Gobierno que le puedan hacer sombra a este último.



