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Qué hace exactamente Mª Dolores de Cospedal

07 / 09 / 2015 Clara Pinar
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Desbancada de la presidencia de Castilla-La Mancha y rodeada en la dirección del PP de inquietos y jóvenes vicesecretarios, la secretaria general del PP regresa de sus mejores vacaciones en años centrada en las elecciones de Cataluña y en las generales de finales de año

Foto: David Castro

La semana pasada, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, reunió a sus senadores en la Cámara Alta para arengarles de cara a las elecciones catalanas del 27 de septiembre y a las generales de final de año. Delante de expresidentes autonómicos recién aterrizados en el Senado como el valenciano Alberto Fabra y el balear José Ramón Bauzá, o de la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá, les instó a “echar el resto” de cara a estas dos citas electorales. Cospedal aparecía como primus inter pares, porque es la secretaria general de su audiencia, pero también senadora y como Fabra, Bauzá o Barberá, también fue desbancada de la presidencia de Castilla-La Mancha el pasado mes de mayo.

Ante ellos, reconoció el gesto de otra de las senadoras, la catalana Alicia Sánchez-Camacho, por su “generosidad” al “haber dado un paso al lado” para permitir que Xavier García Albiol, y no ella, sea el candidato del PP a las elecciones del 27 de septiembre.

En sus palabras y su audiencia coinciden los dos acontecimientos que hace unos meses cambiaron la posición de Cospedal dentro del Partido Popular: su salida del Gobierno castellanomanchego y un particular hacerse a un lado, organizado por Mariano Rajoy, para dar entrada en la dirección general a nuevos, jóvenes e hiperactivos vicesecretarios que la han hecho prácticamente desaparecer a ojos del público.

Era un discurso para sus compañeros de partido, pero en el principio de curso más real que Cospedal ha vivido en la última década, porque por primera vez en todo ese tiempo se ha tomado unas verdaderas vacaciones, sin entrevistas a los medios de comunicación ni compromisos políticos. La secretaria general necesitaba tomar fuerzas después de una primavera que fue muy dura para ella: en mayo salió del Gobierno castellanomanchego y en junio Mariano Rajoy remodelaba la dirección del PP rodeándola de personas ajenas a su equipo habitual.

Su entorno asegura que Cospedal no mantiene un perfil bajo y que tiene tanta o más agenda que nunca y que lo que ocurre es que ya no comparece en ruedas de prensa. Sin embargo, en Toledo ha delegado en otros la labor de oposición al Gobierno socialista de Emiliano García Page y en la calle Génova de Madrid, sede de la dirección nacional del PP, hace meses que las cosas se cuecen en la quinta planta, donde campa a sus anchas un ejército de treintañeros comandados por vicesecretarios igualmente jóvenes como Pablo Casado –Comunicación–, Andrea Levy –Estudios y Programas– o Javier Maroto –Sectorial–. Dos pisos más arriba, Cospedal coordina y está al tanto de lo que estos hacen, pero con reuniones mucho menos frecuentes –acaso una vez a la semana– que el contacto continuo que mantienen los dirigentes más jóvenes del Partido Popular.

Vacaciones de verdad. Ante este panorama, Cospedal decidió este verano darse un homenaje y ha disfrutado de las vacaciones más largas que sus colaboradores le recuerdan en diez años. Nunca antes se había ausentado más de dos semanas y en esta ocasión ha sido casi un mes. “Han sido unas vacaciones de verdad en las que se ha recuperado un poco de la mala suerte” a la que ella achaca el no haber conseguido seguir gobernando en Castilla-La Mancha y que se traduce en números en que Ciudadanos se quedara a apenas 500 votos de conseguir un escaño que hubiera podido sumar al PP para conseguir la mayoría en las Cortes.

Por primera vez en años, la sede de Génova no ha cerrado en todo el verano. Casado o Levy y sus respectivos equipos de colaboradores han pasado todo julio y agosto trabajando, principalmente en la elaboración del programa electoral para las generales, que quieren tener perfilado a finales de septiembre (ver recuadro). Por eso, estos días compiten entre ellos en ver quién tiene el color más blanco de piel, porque ninguno ha visto el sol demasiado este verano.

Nada que ver con Cospedal. Como es costumbre, ha estado en Marbella con su familia. Allí es donde en 2009, con el PP aún en la oposición, concedió una entrevista a la agencia Efe para denunciar, en pleno verano, que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había ordenado espiar a dirigentes del PP. Nada que ver con este año. Cospedal no ha tenido ninguna intención de figurar ni de sembrar polémica y a su regreso a Madrid considera incluso un éxito que este año ningún fotógrafo haya captado imágenes de las que tanto le fastidian: en biquini en la playa o en momentos tan cotidianos como estar de compras junto a su familia. El único evento en el que se la ha visto tuvo lugar a mitad de agosto, cuando junto a su marido, Ignacio López del Hierro, asistió a los conciertos de India Martínez y Pitingo en el festival Starlite de Marbella.

Después de casi un mes, Cospedal ha regresado a la actividad política más centrada en su papel como secretaria general que como presidenta del PP de Castilla-La Mancha, admite un colaborador. Así será, al menos, hasta que pasen las elecciones catalanas y las generales.

El cuartel general del PP en Madrid bulle desde hace meses con la preparación de estos dos comicios y el panorama que ha encontrado Cospedal a su regreso es similar al que existía cuando se fue y bastante distinto a antes de los cambios de junio.

Un miembro del nuevo equipo de vicesecretarios admite que “con el cambio de caras ha aumentado la comunicación”.

Los vicesecretarios se reúnen una vez a la semana entre ellos y sus jefes de gabinete lo hacen todos los días. La secretaria general está al tanto de todos los trabajos, de los que se da cuenta en los comités de dirección de los lunes, a los que Rajoy decidió regresar el pasado mes de julio. Esto significa que Cospedal ya no tiene que ir a despachar con el presidente al palacio de la Moncloa.

Según algunos de sus ocupantes y visitantes habituales, en los últimos años el silencio que imperaba en la sede nacional del PP se hacía insoportable. Aquello no parecía un partido político, decían. Hoy es diferente. Ahora hay más movimiento, al que habitualmente se suma, a horas imposibles de la tarde-noche, Jorge Moragas, director de gabinete de Rajoy y nuevo director de campaña, que se pasa por Génova desde Moncloa para ver cómo van las cosas. Entre todos ellos también está el veterano Javier Arenas, vicesecretario para Asuntos Territoriales, que no ha tenido problemas en adaptarse al grupo que forman compañeros con los que se lleva varias décadas de edad.

Nuevas formas. “Ha habido un cambio en la forma de trabajar”, dice uno de los jóvenes en la treintena que elabora el programa electoral. Por ejemplo, por primera vez el PP ha mandado un e-mail a todos los militantes –“los que tienen correo electrónico”, puntualiza– pidiéndoles propuestas. Maroto, responsable sectorial, no ha parado de reunirse desde principios de verano con organizaciones de todo tipo y Fernando Martínez Maíllo, secretario de Organización, recorre estos días Cataluña en precampaña.

Estas son algunas diferencias respecto a cómo hacía las cosas el equipo del que formaban parte Esteban González Pons y Carlos Floriano, que en junio salieron de la dirección del PP y hoy buscan su sitio en Bruselas y en el Congreso de los Diputados, respectivamente. González Pons portavoz del PP en el Parlamento Europeo, está formando un equipo de colaboradores y con la intención de centrarse más en los trabajos relacionados con la UE que en hacer política nacional desde Bruselas. Floriano ha sido nombrado coordinador de Economía del Grupo Popular en el Congreso y reconoce estar mucho más tranquilo ahora que durante la etapa en la que, como vicesecretario de Organización, fue una de las caras más visibles de la dirección del PP.

Con sus nuevos compañeros, Cospedal sigue en la cúspide de la pirámide, pero revisando un trabajo del que se encargan otros con bríos renovados. Es el ambiente en el que en este nuevo curso se dedicará “más” a ser secretaria general y no está previsto que aterrice de lleno en asuntos castellanomanchegos hasta que pasen las generales.

“Lo ha pasado mal”. En Toledo intentará cerrar la herida que le causaron los resultados de las autonómicas de mayo, que ganó pero que no fueron suficientes para que siguiera gobernando. A fuerza de dar la cara por el partido en casos tan espinosos como la Gürtel o los papeles de Bárcenas, Cospedal se acostumbró a ser la Dama de hierro del PP. Pero la procesión iba por dentro.

“Fue un palo muy gordo, lo ha pasado mal”, dicen en su entorno toledano sobre cómo se tomó no poder seguir siendo presidenta de Castilla-La Mancha. Con los números en la mano, Cospedal llevó muy mal que, después de La Rioja, la suya hubiera sido la segunda comunidad donde el PP obtuvo su mejor resultado pero donde a Ciudadanos le faltaron apenas 500 votos para conseguir un escaño que quizá habría dado el Gobierno a Cospedal, como ocurrió en La Rioja o, con peores resultados que los suyos, en la Comunidad de Madrid que ahora gobierna Cristina Cifuentes, una de las caras más prometedoras del PP.

Durante semanas, Cospedal se lamentó de su “mala suerte”, de que con 105.000 votos, Podemos hubiera sacado dos escaños y con 95.000, Ciudadanos no tuviera ni uno solo, que sumado al PP hubiera impedido un Gobierno del PSOE apoyado por los de Pablo Iglesias.

Desde entonces, Cospedal se prodiga poco por la política castellanomanchega. Sus adversarios la acusan de “esconderse” y no tener “presencia ni participación” en los asuntos de la región. Desde el 24 de mayo solo ha participado en un acto oficial, en el Día de la región el 31 de mayo, y ha acudido en dos ocasiones a las Cortes: al debate de investidura, a principios de julio, y al Pleno extraordinario del 27 de agosto sobre la situación económica de la región. Cospedal volvió ese día de vacaciones y tuvo que escuchar reproches a su gestión, aunque no dio la réplica.

Delega en Toledo. Ella ha decicido no ser la portavoz de su grupo parlamentario, sino la presidenta, y entre los nuevos diputados regionales no hay ninguno de sus exconsejeros, a quienes excluyó de las listas electorales.

En todo caso, a principios de verano se reunió con las cinco organizaciones provinciales del PP castellanomanchego, a las que trasladó su intención de seguir siendo presidenta del partido regional.

Delegar la labor dura de oposición en Castilla-La Mancha y los trabajos y la imagen en Madrid. Esta es la pauta con la que Cospedal cerró en julio el curso político y empieza este nuevo en septiembre, pero no es ni por asomo una retirada, aseguran propios y extraños.

Sus colaboradores en Toledo aseguran que cuando pasen las elecciones volverá a centrarse en Castilla-La Mancha y la oposición ve en la ausencia de exconsejeros en las Cortes un intento de evitar toda crítica a su gestión. Recuerdan que Castilla-La Mancha tiene limitación de dos mandatos, por lo que Cospedal aún puede volver a ser presidenta de la Junta en una ocasión más.

Como secretaria general del PP, Cospedal será la responsable última de organizar el congreso del PP que, previsiblemente a principios de 2016, deberá renovar sus órganos de dirección. Previsiblemente, entonces volverán a escucharse las voces de quienes no quieren que repita como número 2 de Rajoy en el partido, una cuestión que hoy no se plantea pero que, admite, no depende de su voluntad.

PROGRAMA ELECTORAL, EL 15 DE OCTUBRE

El PP espera tener listo su programa para las generales a finales de septiembre, cuando lo hará circular de manera interna antes de presentar la versión final sobre el 15 de octubre. Esta es la fecha que se baraja en el equipo de Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas. Creen que antes sería inútil porque sería eclipsado por las elecciones catalanas. Además, suponen que ningún partido dará a conocer el suyo antes de mediados de octubre. La decena de personas que forman el equipo de Levy ha trabajado todo el verano en el programa. Se han reunido con distintos colectivos –también Maroto, y Cospedal se ha unido en algunas ocasiones– y han preguntado a los militantes por sus propuestas a través de un e-mail desde una dirección de correo electrónico que el primer día se colapsó por la cantidad de respuestas. Desde afiliados que les daban las gracias por interesarse hasta ideas en firme sobre educación, sanidad o empleo juvenil, los temas más recurrentes. El resultado de este trabajo, dicen en el PP, será un programa más concreto que otras veces que irá más allá de ideas generales.

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