Por qué sigue libre Josu Ternera

10 / 11 / 2015 Fernando Rueda
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La orden de detención y encarcelamiento por delitos de lesa humanidad dictada por el juez Pablo González contra el etarra y otros cuatro dirigentes de la banda terrorista reaviva las especulaciones sobre su paradero

Ternera en el Parlamento vasco en 2002, cuando era diputado de Euskal Herritarrok.

Cuando se cumplen 13 años de la huida de Josu Ternera de España para reintegrarse en ETA, la Audiencia Nacional ha dado orden de capturarle por delitos de lesa humanidad. ¿Por qué no ha sido detenido hasta ahora? Algunos opinan que ETA necesita un “general de cuatro estrellas” para la entrega definitiva de las armas y “cerrar el chiringuito”.

Pablo González, juez de la Audiencia Nacional, ha ordenado la detención e ingreso en prisión de José Antonio Urruticoetxea, Josu Ternera, y de otros cuatro dirigentes de ETA como máximos responsables de 25 atentados cometidos por la banda desde 2004. Como Ternera está en paradero desconocido desde que huyó de España en 2002, tras no presentarse ante el Tribunal Supremo, ha librado una orden de detención internacional para conseguir su extradición.

Josu Ternera cumplirá 65 años el 24 de diciembre y es el miembro de ETA que más tiempo lleva en el mundo del terrorismo, en el que entró a finales de los años 60. Esa experiencia le ha llevado a ser un especialista en guarecerse en la clandestinidad, aunque son muchos los que piensan que si sigue libre es porque no ha habido un verdadero interés policial en detenerle. Todos reconocen que lleva años maquinando para conseguir un final digno de la banda. Ternera ya colaboró de manera indirecta en el asesinato de Carrero Blanco en 1973 y en 1990 fue condenado por diversos delitos en Francia, donde cumplió seis años de prisión, para ser entregado posteriormente a España, donde cumplió condena. El arrepentido Juan Manuel Soares Gamboa y el terrorista José Rego habían declarado que en los sangrientos años 80 era uno de los máximos responsables de ETA.

Cumplida su pena, protagonizó un giro en su vida convirtiéndose en diputado de la posteriormente ilegalizada Euskal Herritarrok. No obstante, los procesos judiciales contra él siguieron su marcha. Su alejamiento de la lucha armada, su relación con los dirigentes políticos de la izquierda aberzale y la política llevada a cabo por el presidente José María Aznar en los terrenos judicial, político y social para aislar a los representantes políticos de la banda, le llevó a considerar que la mejor solución al conflicto era llegar a un acuerdo, al que ETA era muy reacia.

De terrorista a político. En 2002 decidió huir de España e integrarse de nuevo en ETA, con el pretexto de que el Tribunal Supremo le había llamado a declarar por su relación con uno de sus antiguos atentados. Ya no era el terrorista sediento de sangre, ahora era un político ansioso por conseguir un final a la violencia que beneficiara al Movimiento de Liberación Nacional Vasco.

En ETA siempre habían mandado los militares, los que cometían los atentados. El sector político lo comandaba entonces Mikel Albizu, Antza, partidario de buscar una solución negociada antes de que fuera tarde. Tras su detención en 2004, Ternera le sustituyó. Arrogado del poder político de la banda, comenzó una serie de reuniones con dirigentes aberzales en distintos puntos de la geografía francesa. Fueron reuniones en las que preparó una estrategia para la negociación, que esta vez sí querían que fuera la definitiva.

La Policía, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) estaban haciendo un trabajo impresionante en la lucha contra ETA. Caían comandos y dirigentes, pero Ternera seguía libre. A principios de 2005, una filtración de la Policía le situaba en la región de Saboya, cerca de Suiza, aunque consideraban que “su detención no es prioritaria”. En septiembre de ese año fue nuevamente ubicado en la zona francesa de Orleans.

Esa aparente falta de interés por detenerle podía entenderse por la declaración de alto el fuego de ETA anunciada el 22 de marzo de 2006, de la que él era el máximo responsable. Una declaración que no satisfacía al jefe militar, Mikel Garikoitz Aspiazu, que quería seguir matando.

A lo largo de los siguientes meses Ternera fue el interlocutor de la banda con Jesús Eguiguren por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en las reuniones que se celebraron en Suiza, bajo el auspicio de la fundación Henry Dunant. Todo parecía ir bien hasta que el 30 de diciembre ETA colocó una bomba en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, que provocó dos muertos y veinte heridos. Fuentes del Gobierno terminaron reconociendo “una actitud distinta de los interlocutores de ETA que se reunieron con el Gobierno –Ternera– y los autores del atentado –Garikoitz–”.

Después vendría el desmantelamiento de la banda con las continuas detenciones y el anuncio en octubre de 2011 del cese definitivo de su actividad armada. En ese momento, el responsable moral, además del político, de ETA, era Josu Ternera.

Hasta la fecha, Ternera ha sido localizado de nuevo en distintos momentos, pero oficialmente siempre ha conseguido escapar. Se habla de una mano negra que le advierte con tiempo para facilitar su huida, aunque nunca ha sido probada su existencia. Una fuente de la lucha antiterrorista considera que “se necesita un general de cuatro estrellas en ETA para que cuando llegue el final tenga autoridad moral para entregar las armas que les queden y cerrar el chiringuito”. Puede tener razón o no, el hecho es que Ternera sigue libre 13 años después de su huida.

Grupo Zeta Nexica