Podemos: división sobre dónde hacer oposición
Nuevas diferencias entre Iglesias y Errejón sobre si el escenario debe ser la calle o el Congreso de los Diputados.
La posibilidad cada vez más cierta de que el PSOE acabe absteniéndose en la investidura de Mariano Rajoy ha anulado un enfrentamiento en Podemos pero ha abierto otro. Antes de que Pedro Sánchez fuera derrocado y cuando aún existía alguna posibilidad de que volviera a presentarse a una sesión de investidura, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón mostraron unas de sus últimas diferencias acerca de cómo debía ser el apoyo al PSOE. Mientras el secretario general apostaba por exigir un acuerdo de máximos, incluida la entrada en el Gobierno, el secretario político se inclinaba por facilitar una investidura sin grandes contrapartidas.
Ahora el escenario ha cambiado totalmente pero lo que sí continúan son las diferencias entre Iglesias y Errejón, que en los últimos meses se han manifestado prácticamente en cada decisión que ha tomado Podemos.
Calle o Congreso
La última desavenencia tiene que ver con cuál es el mejor escenario para ejercer la oposición, en un momento en el que Podemos se autoproclama como el principal partido en esta posición, tal y como aseguraba Carolina Bescansa al Financial Times. “Ahora somos de facto la única fuerza de oposición en el país”, decía.
Sin embargo, ni siquiera estando de acuerdo internamente con esta posición cesan las diferencias entre Iglesias y Errejón. La disyuntiva ahora es si esa oposición tiene que hacerse en la calle o desde las instituciones. Iglesias defiende la primera opción y hace gala de ello. En los últimos días se ha dado un baño de masas en un encuentro con los Círculos en un teatro madrileño, donde ha asegurado que apoyará una huelga general en cuanto empiece a funcionar el próximo Gobierno y ha participado en una concentración en Madrid contra la pobreza energética en la que proclamó que “los Parlamentos no regalan nada, los derechos se consiguen luchando”. “No nacimos para transformar las reivindicaciones de la gente en parlamentarios que no muerden”, añadió sobre Podemos. Errejón dejó claro hace semanas su confianza en unas instituciones que deben estar al servicio de los “débiles” en lugar de los poderosos asegurando que Podemos no quiere que las instituciones caigan porque son “necesarias”. Frente a la clara distinción que hace Iglesias entre el papel del Parlamento y el de las calles, su número dos intentaba un día después desde la sala de prensa del Congreso de los Diputados restar importancia a las proclamas de Iglesias y negar “contradicción” entre la calle y el Parlamento. Él apuesta por un Podemos “anfibio” que se desenvuelva en los dos ambientes.
Símbolos, referentes, lemas
Las diferencias entre los dos miembros más reconocibles de Podemos no cesan en una competición que abarca toda España, las redes sociales, los símbolos y los mensajes. Tanto Iglesias como Errejón se han embarcado por separado en sendos tours nacionales para presentar distintas iniciativas. Iglesias ha intensificado el mensaje de que las bases son las realmente importantes mediante el lanzamiento de la iniciativa Vamos! que pretende reactivar a la militancia de Podemos. En paralelo, Errejón apoya la presentación de Hacemos, otra iniciativa para animar a las bases a presentar proyectos que se financien con parte del sueldo de los cargos electos de Podemos, de los que han llegado a las instituciones.
La batalla también es dialéctica. A las críticas de Iglesias a las referencias de los errejonistas a uno de sus mayores referentes, el politólogo argentino teórico del populismo Ernesto Laclau, asegurando que no tenían “ni puta idea” sobre él, Errejón respondió poco después difundiendo un texto que escribió a la muerte del pensador. Hace apenas unos días, pablistas y errejonistas se enzarzaban en torno al puño en alto o la V de la victoria que utilizan unos y otros. Son “puyas”, en palabras del secretario de Organización, Pablo Echenique, que estallan frecuentemente en el autoproclamado principal partido de la oposición.



