Palencia: Aquí no hay quien viva

11 / 05 / 2007 0:00 Nuria Varela
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Encabeza la lista de las provincias que más habitantes han perdido. El éxodo aumenta en los pueblos y entre los más jóvenes. La capital consigue retener a los mayores pero los universitarios emigran en busca de trabajo.

J. Nistal

09/03/07

¿Despoblación? ¡Precisamente de eso estábamos hablando! En esta clase, la mayoría tenemos hijos en edad de empezar a trabajar y estábamos comentando que la frase más habitual cuando se van a estudiar fuera es: ‘Se nos acabó’, porque sabemos que ninguno vuelve. Desde que se van a la universidad nos mentalizamos. Una vez que terminan la carrera, aquí ninguno encuentra trabajo”. Quien explica la sensación del “se nos acabó” es Isabel Tonis, profesora de pintura en la Universidad Popular. De 56 años, tiene a sus dos hijos en Madrid, igual que la mayoría de sus alumnas, como Julia o Juana. “No sabes la alegría que da, en época de vacaciones, ir a la estación, a recibirles –comentan ambas–. ¡La cantidad de jóvenes que llegan! Y la pena que da ir a despedirles –añade Isabel–. Sólo nos quedamos los mayores”.

El edificio donde transcurre la conversación es muy simbólico de lo que Isabel, Julia o Juana explican. En la planta de abajo tiene su sede el colegio de primaria Ciudad de Buenos Aires, con 60 alumnos. Arriba está instalada la Universidad Popular –centro de educación de adultos–, que este año tiene 2.000 matriculados. Su director, Cándido Abril, destaca el que a su juicio es el dato más preocupante: “El 90% de los licenciados abandona la ciudad”. Cándido lo sabe por experiencia. Su hija estudia Ciencias Ambientales en León: “No tengo ninguna expectativa de que vuelva a vivir en Palencia, ¿en qué va a trabajar aquí?”. La cuestión de la despoblación es tratada habitualmente en los debates y estudios de la Universidad Popular. “En el último –recuerda Abril– una de las conclusiones de los demógrafos fue que en el año 2050, el 80% de la población de Castilla y León vivirá en Valladolid. Actualmente, Palencia todavía recoge vecinos de los pueblos de la provincia pero quienes llegan no son población activa. En su mayoría, aumenta gracias a los jubilados que van dejando pueblos donde sufren déficit de servicios”.

Para Cándido, hay pruebas irrefutables de que la gran beneficiada es Valladolid: “Hasta Ikea ha apostado por instalarse allí. ¿Rivalidad? Ni eso. Ya no hay campeonato. Se da el partido por perdido”. Valladolid es una cuestión recurrente en cuanto se inicia la reflexión sobre la despoblación. Palencia ciudad, aunque mínimamente, está aumentando su población y actúa como un imán para los pueblos de alrededor. Incluso se detecta un proceso de creación de ciudades- dormitorio en sus alrededores. Sin embargo, no consigue fijar población entre la gente más joven.

Así, tan simbólico como la relación de alumnos entre el colegio y la Universidad Popular, parece el hecho de que el Consejo Provincial de la Juventud de Palencia se encuentre en un edificio amplio, moderno y bien equipado... en la estación de autobuses. Los representantes del Consejo se ríen ante la metáfora “esperemos que sea un símbolo de vuelta, de regreso, no sólo de salida”, dicen. Los tres son ejemplo de voluntad para quedarse en su tierra. Rubén Illera, el presidente del Consejo, estudió en Valladolid “iba y venía todos los días, algunos hasta cuatro veces”. Tiene 25 años y siempre ha trabajado en Palencia pero hasta hace unos meses, en nada que tuviera que ver con su formación. Sara Llorente, vocal, de 24 años, se reconoce una excepción: “Soy de las que se quiere ir a vivir a un pueblo, pero reconozco que sólo se hace por razones personales de absoluto convencimiento, porque no tienes nada a favor”. Pilar Rico, secretaria del Consejo, 28 años, también es una excepción porque aunque estudió en Valladolid, regresó a Palencia a vivir. Es de las que se empeña en disfrutar de su tierra, vive en Palencia y trabaja en Valladolid. Y no tiene muy claro si la cercanía de la capital de Castilla y León les perjudica o todo lo contrario. “Yo tardo una hora en llegar a mi trabajo. Palencia y Valladolid son las capitales de provincia más cercanas de España. Nos resistimos a que Palencia sea una ciudad dormitorio de Valladolid, pero igual esa cercanía y la pujanza empresarial de nuestros vecinos nos beneficia”.

Y es que parece que el “aquí no hay quien viva”, sólo se refiere a la escasez de trabajo, pero no a las ganas de los palentinos de quedarse en su tierra. Todo lo contrario, casi unánimemente se confiesan admiradores de lo que ésta ofrece, tanto en variedad de paisaje como en cultura y ahí se muestran especialmente orgullosos de su románico. El mejor embajador, Heliodoro Gallego, alcalde de Palencia y enamorado de una ciudad, su ciudad, que, efectivamente, ofrece una gran calidad de vida: “Tuvimos la primera universidad de España y ese poso ha ido perviviendo. Hay gran variedad de índices que lo confirman, desde el número de salas de cine hasta la conservación del románico pasando por los nuevos proyectos que estamos realizando: el Palacio de Congresos y Exposiciones, la rehabilitación de la antigua cárcel en la que estuvieron personajes como Miguel Hernández o Buero Vallejo... Y, especialmente, el esfuerzo en infraestructuras”.

Nudo ferroviario

Además de la Autovía del Cantábrico, Palencia ha sido un nudo ferroviario importante y ahora más que está esperando el AVE. Está prevista la línea Valladolid-Palencia-Burgos, con parada en Venta de Baños, y también la línea del noroeste, que parará en Palencia capital y será el AVE que vaya a Cantabria por un lado, y a León, Asturias y el noroeste de Galicia, por otro. Orgulloso, el alcalde explica su obra estrella: el soterramiento de la línea férrea que actualmente divide la ciudad en dos, un proyecto que ya está presupuestado en 350 millones de euros.

Miguel Ángel Lacarra fue el primer presidente de la primera asociación de vecinos de Palencia, la del Barrio del Cristo: “Para fijar población necesitamos industrias grandes que den estabilidad y empleo de calidad. Aquí estamos tan desabastecidos industrialmente que no tenemos ni emigrantes. Las empresas más grandes son Renault, la fábrica de café y las galletas, y Renault acaba de presentar un expediente de regulación de empleo”.

Las explicaciones que se dan desde la capital se despliegan ante los ojos a poco que se recorre la zona rural. En Baquerín de Campos, a 25 km de Palencia, oficialmente están censadas 24 personas, sin embargo, Marina asegura que sólo son seis vecinos. Marina no confiesa su edad, pero explica el día a día en el pueblo: un autobús a Palencia una vez a la semana (sale a las 9.30 de Baquerín y a la una de la tarde está de vuelta). El pan lo llevan en furgoneta cada día; la fruta y el pescado, una vez a la semana; la carne ni se ve. No hay bar, el médico se instala en un local del ayuntamiento los martes, y los miércoles viene la secretaria para tramitar asuntos pendientes. El esquema, más o menos similar, se repite en la mayoría de los pueblos. Javi, 29 años, es de los pocos jóvenes que resiste en Pedraza de Campos –114 vecinos censados, 50 reales, a 19 km de Palencia y con una pérdida de población del 13% en los últimos cinco años–. “De aquí se van todos, jóvenes y mayores”, explica.

Ciudades dormitorio

Mientras la provincia está en claro descenso de población, con una pérdida de 4.845 habitantes entre 2000 y 2005, hay ciudades que tienen crecimientos espectaculares. El mejor ejemplo es Villalobón, un pueblo que entró en el siglo XXI con 358 vecinos y en apenas cinco años casi había doblado su población. A distancia le sigue Grijota, que ha crecido en estos cinco años un 35%. Se trata de ciudades dormitorio repletas de adosados y grúas. Palencia es la cuarta ciudad de España con el menor precio de la vivienda y el crecimiento de estos núcleos alrededor de la capital no parece que responda tanto a un efecto especulativo como de inversión “para los hijos” y segunda vivienda para quienes se van jubilando y abandonan las zonas rurales. Además de Villalobón y Grijota, el crecimiento también se está notando en Villamuriel de Cerrato, Husillos y Fuentes de Valdepero. A medio plazo, Dueñas y Venta de Baños, donde está prevista una urbanización de 900 viviendas, son la esperanza de la provincia. En 2005, en 99 municipios (el 51,83%) no nació ningún niño, y en el 93,19% de los municipios de la provincia hubo menos de 10 nacimientos en todo el año.

Grupo Zeta Nexica