'Operación jubilación' para echar a Mas

16 / 10 / 2015 Antonio Fernández
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La CUP quiere jubilar a Mas, mientras desde Convergència buscan una solución para conservar el Govern

Artur Mas necesita que al menos dos diputados de cualquier formación voten a su favor para mantener el cargo de president.

Las negociaciones para la investidura de un nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña se desarrollan a cara de perro. En secreto, pero de forma muy dura. Artur Mas necesita que al menos dos diputados de cualquier formación voten a su favor para poder seguir en el sillón. La Candidatura de Unidad Popular (CUP), que es la que tiene la llave con sus diez diputados, ha decidido que como mucho se abstendrá. En esta formación la consigna es “jubilar a Mas”. Pero, ¿por qué?

“El ideario es antagónico”, dicen. Para empezar, la CUP quiere una ruptura unilateral con España de forma inmediata y desde Junts pel Sí se considera que eso puede ser contraproducente. “Tenemos que hacer las cosas bien. Cualquier patinazo nos cerrará las puertas de la comunidad internacional”, explica una fuente de Junts pel Sí.

Pero luego están los puntos programáticos. Nada tiene que ver un partido de la derecha tradicional como Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) con la CUP, una amalgama de grupúsculos que recoge desde plataformas independentistas de extrema izquierda hasta internacionalistas, anarquistas o los movimientos antisistema que han florecido en Barcelona. En la CUP saben que Junts pel Sí jamás cederá en algunos de los puntos que le propone, como la declaración inmediata y unilateral de la independencia, el control de las fábricas o de las instituciones financieras, la salida de la UE y del euro, la desobediencia de las leyes españolas, la ruptura del techo de déficit o el impago de la deuda. Y, además, no se fían de Mas. “No sabemos si mañana puede pactar con el Gobierno central. Es imprevisible. Mas es un señor al que no le compraría un coche usado. La CUP votará solo a un president que sea duro, muy duro. Mas no lo es”, escenifica un miembro de la dirección de la CUP.

A la caza del voto. Un sector de los radicales, en cambio, ve posible una “salida airosa” para Mas. “Que no sea presidente del Gobierno, pero que tenga otras responsabilidades”, matizan. Esta opción, sin embargo, tiene pocos adeptos porque si se invalida a Mas o a cualquier otro líder convergente para ser presidente, los mismos argumentos sirven también para vetar su candidatura a otros cargos.

Lo malo es que incluso desde el Gobierno catalán se cierran en banda a ceder a las presiones de la CUP. “No renunciaremos a nuestra hoja de ruta. ¿Por qué renunciar a ella si hemos ganado en las urnas?”, dice a TIEMPO un alto cargo de la Generalitat. Esta fuente, que elude entrar en detalles de las negociaciones (“la situación es muy delicada y hemos decidido no hacer ninguna valoración hasta llegar a un acuerdo”), admite que “si todos los demás se ponen de acuerdo, evidentemente, no podremos formar Gobierno, pero eso es poco probable”. ¿Sería posible rescatar apoyos de otras formaciones que no fuesen la CUP? “No cerramos ninguna puerta, pero son los otros los que las han cerrado. Es sabida nuestra posición mayoritaria muy clara. Ahora son los otros los que deben fijar posiciones”.

 

Pacto de última hora. De momento, Mas lo tiene difícil. Solo su formación lo arropa. La oposición en pleno, incluidos los independentistas radicales, no le quieren de nuevo al frente de la Generalitat. Solo le puede salvar un pacto de última hora a nivel individual con algunos integrantes de otras formaciones, como dos o tres diputados de Catalunya Sí que es Pot (la candidatura que engloba a ICV y Podemos) e incluso alguno de la CUP que no quiere que nadie acuse a los extremistas de dinamitar “el procés”. Y comienza a tomar fuerza una teoría plausible: si Mas consigue los dos votos que le faltan, la CUP podría abstenerse en una de las votaciones secundarias, cuando solo se necesite una mayoría simple para la investidura. Sería un mal menor para no hacer fracasar el proceso de secesión y se vendería como una cesión “por el país”. 

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