Nostalgia por la Conferencia de Paz de 1991
El Gobierno prepara un encuentro internacional por los 25 años de la cita de Madrid entre árabes e israelíes.
La celebración en Madrid de la conferencia internacional de paz entre árabes e israelíes, de la que ahora se van a cumplir 25 años, sigue siendo uno de los mayores éxitos diplomáticos de España desde la recuperación de la democracia. La cita empezó el 30 de octubre de 1991 en el Palacio Real y al Gobierno de Felipe González le tocó organizar el evento en apenas doce días. “España recuperaba su lugar en el concierto de naciones, un espacio que había abandonado trescientos años antes”, escribe Jorge Dezcallar en su reciente libro de memorias Valió la pena. Una vida entre diplomáticos y espías, donde cuenta jugosos detalles de los prolegómenos para recibir a las nueve delegaciones (solo la estadounidense de George H. Bush contaba con 800 personas), así como del plenario, donde más de un delegado pretendió entrar armado en la sala de reuniones.
La importancia de Madrid no radicó tanto en los discursos de los participantes, de gran inflexibilidad entre las partes, sino en la celebración de una cita que se prolongó durante dos días y de la que no ha habido equivalentes a tan alto nivel político desde entonces.
En la capital española estaban todas las partes implicadas en el proceso de paz de Oriente Próximo y los principales actores internacionales, con el citado George Bush padre y el premier soviético, Mijaíl Gorbachov, a la cabeza en un momento en el que la URSS estaba a punto de implosionar. “Fue un momento en el que existía una ventana de oportunidad que permitió un desbloqueo de tabúes”, resumió sobre aquel evento histórico el israelí Shlomo Ben Ami, por aquel entonces el embajador hebreo en Madrid.
Coexistencia
La cumbre fue un hito para la cuestión palestina pues fijó los parámetros para las futuras negociaciones que desembocaron en 1993 en los acuerdos de Oslo. Gracias a Madrid, la OLP de Yasir Arafat, hasta entonces considerada como un organización terrorista en EEUU y muchos otros países, se transformó dos años después en la Autoridad Nacional Palestina. Además, Jordania e Israel firmaron la paz en 1994, una senda a la que no se sumaron el resto de países árabes. Desde entonces se han sucedido diferentes propuestas de paz que no han logrado poner fin al conflicto en la región, aunque la exigencia de paz por territorios sigue vigente en las principales cancillerías.
Nadie cuestiona la coexistencia de dos Estados –el israelí y el palestino– como mejor solución para resolver el entuerto, pero los límites territoriales –volver a las fronteras de 1967 es una utopía– y la presencia creciente de colonias judías en Cisjordania suponen un freno insalvable a día de hoy. De ahí que el recuerdo de Madrid siga brillando.
Desde 1991 se ha intentado repetir el formato y los sucesivos Gobiernos siempre han ofrecido la capital española para ayudar a que las partes dialoguen. Entre tanto, se conmemoraron los aniversarios de los 15 y 20 años con jornadas de debate. Y ahora, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Centro Internacional de Toledo para la Paz preparan un acto similar por los 25 años. El encuentro será en la sede de Exteriores o el Ayuntamiento de Madrid el 31 de octubre y 1 de noviembre. A la cita acudirán varios protagonistas de la conferencia de Madrid como Felipe González, Javier Solana, el citado Ben Ami, el palestino Nabil Shaath o diplomáticos estadounidenses como Thomas Pickering y Daniel Kurtzer.
El propio González aludió hace unos años a este tipo de encuentros en los que la nostalgia alcanza a todos. “Me cuesta conmemorar acontecimientos, al tiempo que me preocupa la falta de memoria histórica. (...) Invitaciones a participar en el 20, 25 o 30 aniversario de algo que has vivido, directa y apasionadamente, te muestran más horizonte a tu espalda que ante ti”.



