Mejorar la imagen, empañar un sumario
Políticos implicados en la operación Púnica habrían ocultado pagos ilícitos en campañas de reputación.
El presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, ha sido el último en salir en la investigación de la operación Púnica, la presunta red para vaciar arcas públicas en ayuntamientos y Gobiernos autonómicos, por haberse interesado por los servicios de un experto en imagen personal. Asegura que no llegó a contratar los servicios de Alejandro de Pedro, el experto en reputación on line imputado en la causa como uno de los conseguidores, junto a David Marjaliza, el constructor examigo de uno de los principales investigados, Francisco Granados, hoy en prisión. No llegó a cerrar un acuerdo para en teoría mejorar su imagen a través de las redes sociales gracias a un experto que casualmente meses antes había sido contratado por quien en 2015 era su principal competidor para suceder en Murcia al expresidente Ramón Luis Valcárcel. El consejero de Industria y Turismo, Juan Carlos Ruiz, dimitió el año pasado al saberse que la Audiencia Nacional investigaba un contrato de su departamento con Madiva, una de las empresas de De Pedro, para la promoción turística de Murcia en el Reino Unido por valor de 24.000 euros. Para fines similares, De Pedro cobró al Gobierno valenciano 180.000 euros; al Ayuntamiento de Gandía, 200.000; al de Denia, 14.000, y distintos ayuntamientos madrileños pagaron un montante total que rondaría los 250.000 euros. La investigación apunta a que se trataba de lavado de dinero, pero De Pedro asegura que eran pagos por trabajos de promoción y buena reputación en redes sociales del nombre de los regidores o sus localidades, inserción de banners en diarios digitales o charlas sobre la importancia de la reputación on line. Todo ello con presupuestos que, en todo caso, en el sector consideran “muy altos”.
“Intentas limpiarlo todo lo mejor que puedas”. Así define con trazo muy grueso su actividad el consultor Romeo Chiritou, de Jaque Asesores, que se dedica a cuidar la imagen y contrarrestar las menciones negativas en la Red de clientes que van desde empresarios que ven cómo un mal comentario personal se relaciona con su negocio a una empresa con una imagen tan complicada como Nueva Rumasa, de José María Ruiz-Mateos.
Esta es una actividad cada vez más habitual, que ofrecen “la mayoría de las grandes consultoras” de comunicación, en sus departamentos de reputación on line. Allí mejoran el posicionamiento de sus clientes en los buscadores, de su marca y de los perfiles relacionados con ella. No solo son políticos, también grandes empresas. De hecho, en la biografía que aparece en su blog, De Pedro dice haber trabajado para empresas del IBEX35.
Más lodo
La investigación del caso Púnica apunta a que las elevadas facturas tenían el objetivo de desviar fondos públicos, en realidad utilizados para financiar al partido. La presunta excusa, campañas de imagen pública, ha terminado echando lodo sobre la de por sí dañada imagen de personas como el expresidente valenciano Francisco Camps, implicado durante años en distintas ramas de la Gürtel; o los madrileños Ignacio González, cuya dudosa compra de un ático en Marbella aún se investiga, y Esperanza Aguirre, que dimitió al asumir un error “in vigilando” a sus numerosos colaboradores investigados por corrupción.
Los supuestos esfuerzos para llenar las webs con comentarios positivos o contrarrestar las malas opciones con otras buenas hubieran tenido más opciones de fracasar, según Chiritou, que explica que no es igual una crítica en un “foro de baja reputación” que en las “páginas de un periódico de tirada nacional”, como los que durante años han publicado noticias negativas sobre su gestión.


