Los regalos reales de Patrimonio Nacional
Por primera vez se conocen los regalos ofrecidos al rey Juan Carlos que han sido inscritos en Patrimonio Nacional en los últimos treinta años. La Casa Real también publicará en breve más información del resto de los presentes
Un Rolls Royce, un Mercedes, un Lincoln, un Porsche, una furgoneta Mercedes y la residencia de La Mareta en Lanzarote son los regalos recibidos por los reyes Juan Carlos y Sofía desde hace más de treinta años y que están inscritos en Patrimonio Nacional según la información que TIEMPO desvela por primera vez y que ha obtenido esta revista de Patrimonio Nacional a través del Portal de Trasparencia.
Recientemente dejaron de formar parte de Patrimonio Nacional dos Ferraris regalados por el vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos y jeque de Dubai, Mohamed bin Rashid al Maktum, al rey Juan Carlos y al príncipe Felipe en noviembre de 2011. Ambos Ferraris están valorados en más de 500.000 euros. Por último el yate Fortuna también dejó de estar adscrito a Patrimonio Nacional y fue vendido a la naviera Balearia por 2,2 millones de euros. El primer Fortuna, anterior al citado, y que le regaló a Juan Carlos el rey de Arabia Saudí, también estuvo inscrito en Patrimonio Nacional antes de que se desprendiera de él cuando se aceptó el nuevo yate, regalo de un grupo de empresarios.
Modelos exclusivos. Los automóviles que han sido regalados al rey y que están inscritos en Patrimonio Nacional son diferentes modelos exclusivos. Se trata de un Rolls Royce S Shadow matriculado en 1972 y con una cilindrada de 6.230 centímetros cúbicos. También se encuentra entre ellos un Mercedes Benz 350 del año 1980 de 3.500 centímetros cúbicos. En el mismo año fue matriculado un Lincoln Continental de 7.536 centímetros cúbicos de cilindrada. Igualmente se encuentra entre los regalos recibidos por Juan Carlos y Sofía, inscritos en Patrimonio Nacional, una furgoneta Mercedes 300 D de 1980 y 3.000 centímetros cúbicos. En 1988 el rey recibió un Porsche de un modelo que los expertos consideran una leyenda, como es el 959 coupé. Este automóvil tiene una cilindrada de 2.850 centímetros cúbicos. Hace tres años se matriculó un Ferrari modelo FF con 6.262 que también se encuentra inscrito en Patrimonio Nacional, es el único que tiene al corriente la Inspección Técnica de Vehículos, ya que le caduca en el año 2017. Este Ferrari es uno de los dos que el rey decidió traspasar al Patrimonio del Estado y que, por tanto, ya no está adscrito al uso y disfrute del rey, el otro nunca llegó a estar matriculado. Además de los aquí citados se encuentra otro automóvil cuyo modelo no ha podido ser identificado por esta revista. Patrimonio Nacional solo ha informado de la matrícula de los vehículos, que se omiten en este reportaje por razones de seguridad. El único automóvil de esta relación del que se conocía la matrícula es el Porsche 959, que tenía una curiosa placa: M-6666-JC, con las siglas del rey al final. El vehículo fue protagonista de un accidente sufrido por el monarca el 26 de diciembre de 1991 cerca de la estación de esquí de Baqueira Beret. En aquel viaje la acompañaba la infanta Cristina. Este Porsche había sido regalado por un grupo de empresarios entre los que destacaba Javier de la Rosa, con motivo de un cumpleaños del monarca y su destino final era desconocido hasta ahora. Su valor en aquella fecha era de unos 24 millones de pesetas.
Felipe y Letizia. En Patrimonio Nacional se encuentran los bienes de uso y disfrute del rey y de la Familia Real. Durante años se ha señalado que los regalos que recibían los reyes debido a su cargo, en este caso de jefe del Estado, se inscribían en Patrimonio Nacional. La información que aporta esta revista es la primera relación oficial de estos regalos. Estos son considerados donaciones realizadas al Estado a través del rey, según la ley que regula el Patrimonio Nacional, de 1982. La Casa Real también ha informado que los reyes Felipe y Letizia no han recibido regalos que se consideren incluidos en este artículo de la Ley de Patrimonio. Con la llegada al trono del rey Felipe, la Casa Real elaboró un código de conducta en el que se ha establecido que a final de año se informará de los regalos recibidos. Por la información obtenida por TIEMPO, ninguno ha sido inscrito en Patrimonio Nacional desde el comienzo del nuevo reinado.
Si en Patrimonio Nacional se encuentran aquellos que sirven para uso y disfrute de la Familia Real, el Patrimonio del Estado está compuesto por todos los bienes a nombre de las Administraciones Públicas. Entre los bienes de Patrimonio Nacional se encuentran, por ejemplo, El Palacio Real, el de la Zarzuela, residencia de los reyes, y otros históricos entre los que se encuentra el Palacio Real de Aranjuez.
Desde el comienzo de la democracia se han sucedido las iniciativas para aclarar los bienes que formaban parte de Patrimonio Nacional, en especial de los miles de objetos que contiene, el inventario de bienes muebles, que incluye obras de arte. El inventario de bienes muebles se concluyó en el año 2003 e incluye unos 150.000 objetos. Entre los bienes inmuebles se hizo también un trabajo de identificación de las inscripciones históricas en el registro de la propiedad, donde se encontraron casos muy curiosos, en los que hubo que identificar a lejanos descendientes de los Borbones, que aún podían tener algunos derechos sobre edificios históricos, como ocurrió en La Granja, en Segovia.
El nuevo código de la Casa Real impide la recepción de regalos que no sean de cortesía o que puedan comprometer la dignidad de sus funciones institucionales. Será la propia Casa Real la que decida cuáles son estos, pero se ha indicado que se ha intentado con ello limitar o evitar los de gran valor.
Publicidad de los regalos. La Casa Real clasificará según el nuevo código los regalos como de carácter institucional o personal. Se considerará procedente aceptar o denegar los regalos teniendo en cuenta las normas de cortesía y diplomacia. También se va a establecer una serie de reglas para el registro y custodia de los regalos y las medidas para difundir periódicamente información sobre los regalos recibidos entregados a la Familia Real. Esta información, según la Casa Real, se hará pública anualmente y en ella se hará constar una breve descripción del regalo, la persona o entidad que lo haya entregado, así como su “destino, uso o afectación”.
La información recogida por esta revista ha sido obtenida tras una reclamación ante el Consejo de Transparencia para poder acceder a la misma. Este organismo considera que la Ley de Transparencia se ha de aplicar, entre otros aspectos, a la gestión patrimonial de la Casa Real, tras recibir las alegaciones de este organismo. Este Consejo ha resuelto que los regalos que recibe la Familia Real están incluidos en este concepto. Sin embargo, como hasta el pasado 1 de enero de 2015 la Casa Real no contaba con una normativa aplicable a la gestión de estos regalos, ha señalado que la información sobre estos objetos no estaba en poder de este organismo. La Casa Real ha informado al Consejo de Transparencia que tras la aprobación del código de conducta “se ha realizado una categorización de los regalos y se han adoptado reglas para su registro y publicidad”.
Barack Obama. En otros países se ha consolidado en los últimos años la costumbre de informar de los regalos que reciben los jefes de Estado, una práctica que estrenarán los reyes de España probablemente antes de que termine 2015. Por ejemplo, la Casa Blanca hizo pública una lista de los regalos que recibió el presidente de Estados Unidos Barack Obama. Entre los que recibieron en años anteriores destaca un libro en una caja bañada en oro, valorado en 124.000 dólares (110.000 euros), que fue obsequiado por el primer ministro italiano Silvio Berlusconi. El departamento de Estado norteamericano también publica oficialmente la lista de los regalos que reciben otros cargos públicos como agasajo desde otros países.
Entre los presentes también destaca un cuchillo gaucho con ornamentos de plata. La lista de los obsequios ocupa 166 páginas y tras el presidente Obama, la segunda persona que recibió más regalos fue la que fuera secretaria de Estado Hillary Clinton. Los regalos más comprometidos por su alto valor no son aceptados personalmente y pasan todos a engrosar los fondos de los Archivos Nacionales.
También destacan en el caso de EEUU un juego de joyas de oro blanco con rubíes y diamantes, que incluye collar, pulseras, aretes y un anillo, regalado por el rey Abdulá Al Saud, de Arabia Saudí, y que está valorado en 500.000 euros.
Uno de los casos en los que se hicieron más evidentes las diferencias en las normas de cortesía lo protagonizaron Obama y Mariano Rajoy. Este último ofreció al norteamericano tres facsímiles de obras de 500 años de antigüedad, una carta de Vasco Núñez de Balboa enviada a Fernando el Católico y un mapamundi de la época. Obama correspondió con una cajita de M&M’s.
LA PROPIEDAD DE LOS REGALOS
Residencia de la Mareta.
Entre los regalos que ha recibido el rey Juan Carlos en los 39 años de reinado, solo unos pocos han sido inscritos a nombre de Patrimonio Nacional, el organismo en el que se incluyen los bienes para uso y disfrute del monarca y su familia. En este organismo están incluidos bienes históricos como el Palacio Real o el de la Zarzuela, pero la ley que lo regula también señala que igualmente son de Patrimonio Nacional “las donaciones hechas al Estado a través del rey”, según aparece en el artículo 4.8 de esta norma. Hasta el momento, estas han sido las que se han inscrito.



