Los partidos sudan para cuadrar cuentas
El adelanto electoral ha echado aún más lastre económico sobre las formaciones. Solo se libra el PP.
El escrutinio electoral, con sus tradicionales saltos de escaño a última hora, no solo puso de los nervios a los dirigentes políticos de los distintos partidos. Sus responsables económicos se mordieron las uñas incluso más que ellos. La repetición electoral ha supuesto un nuevo lastre para casi todas las grandes formaciones. Solo el PtP con un aumento significativo de escaños, y por tanto de recursos económicos, respira un poco mejor hoy que antes del 26 de junio. El resto rehace ya las cuentas en las que confiaban hace solo un mes. La situación no es extremadamente grave en ninguna de las formaciones, pero sí molesta. Conscientes del riesgo al que se enfrentaban, las cuentas de PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos se hicieron de forma muy conservadora.
Sirven como ejemplo los socialistas, que en sus previsiones para 2016 ya habían reducido el presupuesto de los 49 millones de euros anuales hasta los 41. La reducción se suma a las anteriores, fruto del descalabro electoral de 2011, cuando pasaron de 169 diputados a solo 110. Entonces el PSOE tuvo que prescindir de 123 trabajadores, cerca de un 40% de la masa salarial. Incluso así, una caída mayor habría obligado a la dirección socialista a tomar aún más medidas. El resultado mínimo para no necesitar nuevos despidos se había fijado en 85 escaños, 5 menos que en diciembre. Se quedaron al límite.
Los 85 escaños y 5,4 millones de votos que consiguieron permiten a los socialistas acceder a 5,8 millones de euros en subvenciones electorales. Suponen alrededor de medio millón menos que lo que el partido ha invertido en la campaña.
IU lastra a Unidos Podemos
La mala situación de Unidos Podemos viene heredada de uno de sus socios, IU. Los de Alberto Garzón tienen aún una deuda pendiente de 11 millones de euros. Los 1,2 millones de euros que recibirán por los escaños y votos conseguidos entre todas las candidaturas se quedan muy lejos de aliviar la penosa situación de la coalición, heredada precisamente de Julio Anguita, uno de los mayores promotores de la confluencia. Mejor le va a Podemos. Su tipo de financiación, sin pedir créditos a los bancos, hace que la única deuda de la formación sea con sus militantes, que adelantaron dinero para la campaña. En todo caso, Podemos ha logrado más dinero con las subvenciones que el que ha invertido en la campaña (3,5 millones de euros frente a 2,2), por lo que seguirá saneado después de devolverlo. Dado el carácter instrumental de Unidos Podemos, la formación de Pablo Iglesias no es responsable de los préstamos de IU, pero la situación podría cambiar en caso de consolidar la unión de ambos.
Por último, Ciudadanos deberá apretarse el cinturón para pagar el desfase en el que ha incurrido durante la campaña. En la repetición electoral, los de Albert Rivera han perdido algo más de 300.000 euros (3 millones de gasto y cerca de 2,65 millones de ingresos).
La mejor situación, a priori, es la del PP, que recibirá 12 millones de euros por sus resultados, mucho más de lo que ha invertido en la campaña. Los populares, sin embargo, arrastran desde diciembre una caída significativa de escaños que les obligará a reorganizar sus recursos durante los próximos meses. El ajuste final dependerá en gran medida de si llegan o no a formar un Gobierno estable que les permitiría liberar en puestos institucionales a muchos de sus miembros. De nuevo el peor de los escenarios sería una hipotética repetición de elecciones. Agotados física y económicamente por las dos campañas previas, todos los partidos reconocen que tendrían muy difícil volver a organizar una campaña desde cero. Quizá el dinero sirva esta vez para forzar un Gobierno que hace solo seis meses no fue posible.



