Los partidos señalan a sus votantes objetivos
Las formaciones políticas pedirán su voto dependiendo de edad, territorio y robo y conservación de papeletas.
Un hombre de 66 años, de Málaga y tradicional votante socialista no es igual que una mujer de Burgos, de mediana edad y que en los últimos años se ha dejado tentar por Ciudadanos. A las diferencias evidentes entre ambos se suma otra durante esta campaña electoral: son objetivo de partidos diferentes –de Podemos el primero y del PP la segunda–, los perfiles en los que confían para arañar más votos y los oídos a los que dirigirán sus promesas a lo largo de las dos próximas semanas.
No solo PP y Podemos tienen un votante clave. También PSOE y Ciudadanos se juegan de aquí al 26-J ganar más votos y, sobre todo en el caso de estos dos, no perder los que se apuntaron en diciembre. Aquí también las elecciones del 26-J serán atípicas. Con la llegada de dos partidos más que acabaron con la hegemonía de PP y PSOE, en una campaña entran en juego factores distintos a animar al electorado propio o esperar la desmovilización del contrario. Con Podemos y Ciudadanos en juego, los cuatro partidos en cabeza no solo pedirán el voto, también intentarán robárselo a otros y recuperar apoyos perdidos.
El caso más evidente es el de Podemos. Su candidato, Pablo Iglesias, admitía recientemente que, igual que las encuestas confirman su “hegemonía” entre los jóvenes, tienen una “asignatura pendiente” en los mayores de 65 años. Son “una de las prioridades de campaña”, junto a dos territorios: el Mediterráneo (de Castellón a Almería), donde la hegemonía del Partido Popular dio paso a Gobiernos apoyados por Podemos, y Andalucía, donde los socialistas siguen teniendo su principal caladero de votos.
Aunque cerrará campaña en Sevilla, Pedro Sánchez dejará la defensa del fortín andaluz a Susana Díaz para centrarse en el terreno que más preocupa a los socialistas: Madrid, la circunscripción en la que Sánchez va como cabeza de lista y donde en diciembre quedó en un deshonroso cuarto puesto, por detrás no solo de PP y Podemos, sino también de Ciudadanos. Así, el votante madrileño será objetivo clave para Sánchez, que pasará en Madrid buena parte de la mitad de la campaña. Allí empieza y allí dará mítines 5 de los 14 días, incluido el último, antes de ir a Sevilla.
Recuperar
El PP también intentará recuperar votos que en diciembre fueron a Ciudadanos. Frente a los grandes núcleos urbanos, que es el punto fuerte de Ciudadanos, Mariano Rajoy se centrará en ciudades pequeñas como Burgos, Orense o Pontevedra. El PP tiene un electorado más seguro en la franja de población de más edad, mientras que en el espectro de centro derecha, es Ciudadanos quien triunfa entre votantes más jóvenes, una edad que el PP tampoco olvida de cara al 26-J. Como ya hizo en diciembre, parte de su campaña, la que se desarrolla en Internet a través de las redes sociales, está en buena medida diseñada para el votante joven. Spots como el de los perros y los gatos o la versión merengue del himno del PP se han convertido rápidamente en virales y tienen un lenguaje que conecta mucho más con los votantes jóvenes que un mitin en una plaza.
Si el PP quiere recuperar votos de Ciudadanos, Albert Rivera se centrará estas dos semanas en asegurar lo logrado en diciembre y también en tratar de arañar los pocos votos, en algunos casos varios cientos, que dieron el escaño a Podemos en lugar de a ellos. Aunque Madrid y Barcelona tendrán un peso clave –Rivera estará allí en cuatro y tres ocasiones, respectivamente–, así como Sevilla y Valencia, la caravana naranja pasará por plazas más pequeñas donde ya lograron un escaño, como Albacete, Salamanca o Tenerife, y por otras donde estuvieron cerca de conseguirlo: Badajoz, donde se quedaron a 2.000 votos de Podemos, o Ciudad Real, a apenas 400.



