Los negocios de Corinna

04 / 03 / 2013 12:37 A. Rodríguez / J. Otero
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La princesa de origen alemán participó activamente en el intento de la petrolera rusa Lukoil para controlar el accionariado de Repsol.

A finales de 2008 el entonces  presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, encargó a su mano derecha en La Moncloa, el diplomático Bernardino León, que supervisase las negociaciones en las que se había embarcado la petrolera rusa Lukoil para hacerse con una participación relevante en Repsol-YPF, según uno de los documentos estadounidenses desclasificados en Wikileaks. La ambiciosa operación de Lukoil causó sorpresa en círculos políticos y económicos tanto de España como del extranjero, al ser el primer intento de este gigante ruso por introducirse en el mercado de Europa occidental.

Desde Moscú habían llegado noticias de que la citada compañía quería hacerse con el 30% de Repsol, pero el Ejecutivo español maniobró durante varios meses para que no fuese más del 20%, con el fin de evitar que la sociedad estatal rusa se convirtiese en el principal accionista de la petrolera española. “El rey Juan Carlos también es partidario del acuerdo, que es visto por él como una forma para fortalecer las relaciones entre España y Rusia”, explicó Arnold Chacón, el número dos de la Embajada estadounidense en Madrid, a sus superiores en Washington en uno de sus cables diplomáticos.

Inversores rusos.

Los buenos auspicios del monarca fueron aprovechados en esas fechas por su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein para intentar sacar tajada de esta operación que se había puesto en marcha. La princesa alemana concertó en Madrid una comida con el Rey y un grupo de inversores rusos sin avisar al palacio de la Zarzuela ni a la embajada rusa, lo que provocó estupor e indignación en el por entonces jefe de la Casa Real, Alberto Aza, y el embajador ruso, Alexander Kuznetsov. El encuentro se canceló en el último momento, un mal presagio de lo que pasaría en 2009, cuando se rompieron las negociaciones entre Lukoil y Repsol.

Ahora la irrupción mediática de la princesa ha vuelto a irritar a una Casa Real ya de por sí tensionada y preocupada en las últimas semanas por la multitud de frentes abiertos: desde el quirúrgico, al que se enfrenta de nuevo el Rey, al judicial, en el que la infanta Cristina, el duque de Palma, Iñaki Urdangarin, y el secretario de las infantas, Carlos García Revenga, llevan inmersos desde hace un año y medio por culpa del caso Nóos. Tanto el Rey como sus más allegados se han visto sorprendidos por las declaraciones de la aristócrata alemana. 

Lo que más ha incomodado en La Zarzuela de la entrevista en El Mundo, han sido sus palabras afirmando que ha prestado colaboración al Gobierno español, cuando este se lo ha pedido, “de forma delicada y confidencial”. Unos asuntos “clasificados”, en situaciones “puntuales”, que Corinna ha ayudado “a solucionar por el bien del país”, según su propio testimonio. Todo ello sin cobrar nada, aunque luego admitiese que algunas empresas le han pagado por su trabajo para “expandirse globalmente”.

La carrera de esta conseguidora, como habitualmente se conoce en España a este tipo de intermediarios, empezó en una agencia de viajes francesa dedicada a organizar estancias lúdicas para personas con un alto nivel adquisitivo. Con el paso de los años se ha desarrollado entre joyas, cacerías, obras filantrópicas y negocios de altos vuelos con una red de oficinas en Mónaco, Londres, Dubai y Ginebra, donde Corinna cuenta con una vivienda en Villars-sur-Ollon, una idílica localidad a 1.300 metros de altitud con vistas al Mont Blanc y el lago Leman. En esta zona del cantón suizo de Vaud fue donde el rey Juan Carlos pudo esquiar por última vez, en febrero de 2010, unos meses antes de que empezasen sus complicaciones físicas por culpa de las operaciones quirúrgicas.

Correos electrónicos con Nóos.

Zu Sayn-Wittgenstein se dio a conocer entre la sociedad aristocrática española en una cacería organizada por su empresa de armas, Boss, a comienzos de 2004. De hecho, desde su dirección de correo –[email protected]– mandó mensajes a varios miembros del Instituto Nóos, que dirigía Iñaki Urdangarin por aquel entonces. Primero, al propio duque de Palma, entre junio del citado año y marzo de 2005, para que este último entrara a formar parte de la fundación Laureus como su representante en España a cambio de un sueldo anual de 200.000 euros más unos emolumentos variables que aumentarían la cifra hasta los 250.000 euros.

Entre medias están los correos electrónicos relacionados con el evento Valencia Summit que se celebró en octubre de 2004 en la ciudad del Turia y al que fueron invitados tres altos cargos de Laureus –Guy Sanan, Ignacio Díaz y Javier Arroyo–, junto a Corinna, con el objetivo de comprobar si Valencia estaba preparada para celebrar la entrega anual de los premios deportivos de Laureus, algo que finalmente recayó en Barcelona en la edición de 2006.

El papel de esta aristócrata como intermediaria en negocios internacionales de otras compañías se realizó a partir de noviembre de 2005 a través de Apollonia Associates. Esta empresa, liquidada en abril de 2012, se presentó como experta en la gestión de relaciones estratégicas para instituciones internacionales, gobiernos y grandes fortunas. A todos ellos les ofrecía la oportunidad de conseguir contactos en otros países con instituciones públicas y privadas más relevantes “para maximizar el desenlace de sus intereses empresariales”, según explica en la tarjeta de presentación publicada en la página web.

Entre estas labores estaría la de ayudar al Gobierno español, según la propia Corinna. La empresa Kingdom Holding Company, del príncipe saudí Alwaleed bin Talal bin Abdelaziz Alsaud, amigo del rey Juan Carlos, hizo público en abril de 2006 que “la princesa Corinna acompañó al rey Juan Carlos y a la delegación española a Arabia Saudí en un viaje oficial como asesora estratégica de la delegación”. Un comunicado de esta empresa relataba al año siguiente que este príncipe saudí (sobrino del rey Abdulá y uno de los hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes) había recibido a Zu Sayn-Wittgenstein como “representante de su majestad el rey Juan Carlos”, a la que agasajó con un almuerzo en su honor.

Con una treintena de empresarios.

La Casa Real admite que la princesa estuvo en la delegación empresarial que acompañó a los Reyes y los ministros de Exteriores e Industria, Miguel Ángel Moratinos y José Montilla, en el viaje oficial a Arabia Saudí en 2006 con una treintena de empresarios de once compañías. Corinna estuvo en aquel viaje, según La Zarzuela, como representante de la empresa saudí Sagia (acrónimo de Saudi Arabian General Investment Authority), cuyos responsables mantuvieron un encuentro con el Rey en su sede de Riad durante aquella visita, “pero nunca en representación de España o como asesora estratégica del monarca”.

La sorprendente confesión de Corinna ha tenido respuesta tanto del Gobierno de Mariano Rajoy como de las filas del PSOE. El primero en hablar ha sido el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien ha asegurado que no tiene noticias de las supuestas gestiones que hubiera podido realizar la princesa. “No tengo noticias de esas gestiones, no sé a qué periodo se refieren”, ha manifestado el ministro después de dejar claro que no había leído la entrevista y que no podía tener una opinión al respecto.

Más explícito ha sido su colega de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, quien ha negado que la aristócrata alemana haya colaborado con el departamento que dirige. Eso sí, ha instado a los ministros del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a dar explicaciones. “Yo puedo responder por el departamento del que soy responsable desde hace 14 meses. Ni en asuntos clasificados ni no clasificados, simplemente ninguno”, subrayó el ministro Soria.

“Rotundamente no”.

Sus palabras han tenido respuesta en el actual secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. Preguntado si durante el tiempo que él estuvo en el Gobierno socialista este le encargó algún trabajo “delicado” a la princesa, Rubalcaba ha contestado: “Mi respuesta a su pregunta es no, rotundamente no”.

El vicepresidente primero y ministro del Interior en la última parte de la pasada legislatura ha querido dejar claro que, “en general, estas cosas se saben en los gobiernos”, por lo que no ha querido entrar en el terreno de las especulaciones. “Bastante especulación hay ya en este país”, ha zanjado el líder de los socialistas. Unas respuestas muy bien acogidas en La Zarzuela.

La princesa también estuvo detrás, en febrero de 2006, de la organización del viaje de carácter privado que hizo el Rey a Stuttgart (Alemania) y del que no hay constancia escrita o gráfica en la página web de la Casa Real, pese a su contenido eminentemente económico. Aunque Corinna apareció luego en la prensa alemana en varias fotos detrás del monarca a su llegada al aeropuerto de Stuttgart, La Zarzuela puntualizó en su momento que ella no viajó en el avión oficial, sino que fue una de las personas que recibió al jefe del Estado a los pies de la escalerilla del Falcon 900 y que estuvo posteriormente en la recepción ofrecida por el primer ministro del Estado federado de Baden-Württemberg, Günther Oettinger, en el Castillo de Schöckingen, donde se encuentra ubicada la sede de la fundación Alexander von Humboldt, dedicada al diálogo cultural internacional.

En la citada velada se congregaron cerca de 80 invitados, entre los que se encontraban los presidentes de los consejos de administración de las empresas germanas más influyentes, como DaimlerChrysler, Deutsche Telekom, Bertelsmann, E.ON y Fischer.

Corinna ha contado en estos últimos años en Apollonia Associates con la ayuda de su secretario, Richard Frederich Maxwell Cook, quien aparece también relacionado con pequeñas empresas vinculadas al sector petrolero, como la North Caspian Oil Development Limited. Al mismo tiempo, desde la fundación Laureus mantiene contacto con importantes empresas patrocinadoras, como por ejemplo Daimler-Benz, mientras que en España esta fundación está ahora presidida por Gabriel Masfurroll, fundador del grupo USP Hospitales, en cuyas clínicas ha sido operado el rey Juan Carlos en varias ocasiones.

Todo este embrollo en torno a Corinna y sus supuestos trabajos para el Gobierno español ha llevado a Izquierda Unida a presentar en el Congreso de los Diputados una pregunta por escrito al Gobierno para que aclare el papel de Zu Sayn-Wittgenstein como eventual asesora del Ejecutivo, si tiene pasaporte diplomático y si las empresas en las que participa han contratado con las administraciones públicas de nuestro país. Su portavoz, José Luis Centella, ha emplazado a la Casa Real a querellarse contra la princesa por afirmar que hizo gestiones “delicadas” por encargo de España y ha advertido de que no basta con los desmentidos del PP y del PSOE, porque “es la Jefatura del Estado la que esta siendo puesta en entredicho y el silencio es complicidad”.

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