Los gurús que mueven los hilos de PP y PSOE

28 / 10 / 2014 Cristina de la Hoz
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Nadie les vota y, en la mayoría de las ocasiones, los ciudadanos ni les ponen cara. Pero tienen un gran poder y enorme capacidad de influencia en los partidos políticos. 

Sin responsabilidades en el organigrama popular, ni cargo de ningún tipo en el Ejecutivo, el sociólogo Pedro Arriola lleva décadas disfrutando de un enorme poder en la órbita del PP. Tiene línea directa con Mariano Rajoy, antes con José María Aznar, sin tener que dar cuentas a nadie más. Esa influencia la volvió a demostrar al conseguir la retirada de la reforma del aborto. Llevaba meses advirtiendo que la “niña mimada” de Alberto Ruiz-Gallardón socavaba las perspectivas del partido en el Gobierno, tal y como adelantó Tiempo. El último de sus estudios demoscópicos, de septiembre, sentenció la reforma al presentar datos demoledores sobre el rechazo mayoritario entre los ciudadanos.

Arriola es el ejemplo más puro de “gurú de cabecera” de cuantos sociólogos se mueven en torno a las formaciones políticas, pero su trayectoria no está exenta de tropezones. No detectó el empuje de Podemos en las últimas elecciones europeas al tiempo en que insistió en que el PP no bajaría del 30% de los votos (solo consiguió un 26%). Es un clásico suyo apostar sistemáticamente por el “perfil bajo” en las campañas con una llamativa “teoría del paraguas”, por la cual lo mejor “es dejar que escampe”. En todo caso, su ascendente es muy superior al que tiene el jefe del departamento de Análisis y Estudios de Moncloa, Eduardo Baeza, miembro del gabinete de Rajoy que, a diferencia de Arriola, no tiene vía libre al despacho presidencial.

Grandes desconocidos.

La mayoría de las veces, esos gurús son unos grandes desconocidos para la opinión pública, aunque se nutran de ella para encauzar la acción del partido o del Gobierno. Una de las pocas excepciones es la de José Ignacio Wert, que pasó de ser asesor áulico de Rajoy junto a Arriola al Ministerio de Educación.

“A los políticos les obsesiona la predicción”, señala e  l sociólogo Ignacio Urquizu, con despacho en Ferraz en la época de José Luis Rodríguez Zapatero y ahora colaborador de la Fundación Alternativas, próxima al PSOE. Con Urquizu en Ferraz y Luis Arroyo en Moncloa –de “número dos” del que fue secretario de Estado Miguel Barroso– Zapatero creó un equipo en el que la sociología y la estrategia de comunicación iban de la mano.

Pedro Sánchez ha recuperado a Arroyo, que, junto a Verónica Fumanal, diseña la nueva política de comunicación tal y como explicábamos en el número 1.668 de Tiempo (“A la caza del votante”). Arroyo asesoró a Sánchez en su debate a tres para las primarias y en esa carrera por las televisiones de un dirigente que tiene que competir con el tsunami de Podemos. Entre medias, Alfredo Pérez Rubalcaba prefirió apoyarse en Ignacio Varela –apodado el Brujo y muy vinculado a la época de Felipe González–, que le hizo creer casi hasta el último momento, en su calidad de sociólogo del comité electoral, que las elecciones del 20-N estaban ganadas.

A veces el grado de “simbiosis” entre los sociólogos de nómina y sus partidos es de tal dimensión que se ven inmersos en casos de supuesta corrupción vinculados a las siglas. Arriola, por ejemplo, aparece en los papeles de Luis Bárcenas, mientras que Varela ha sido uno de los implicados en el uso de las tarjetas black de Caja Madrid en su calidad de consejero de la entidad, donde le colocó el PSOE, que ahora le ha expulsado.

En cambio, la formación que dirige Pablo Iglesias no necesita contratar asesores externos “porque en nuestro caso el papel de la sociología está en el propio origen de la formación, somos personas que trabajamos en el ámbito de las ciencias sociales. La realidad social forma parte de la propia estructura”, explica Carolina Bescansa, “número tres” de la formación, la misma persona que animó a Iglesias a pasar de los platós de televisión a la candidatura europea. La gurú de Podemos es profesora de Metodología de la Complutense y ahora capitanea la Unidad de Análisis Político de este movimiento.

Iglesias y Errejón, con IU.

El propio Iglesias e Íñigo Errejón, portavoz de Podemos, también ejercieron de gurús en la sombra antes de dar el salto a la política. En su caso, fueron contratados “como politólogos” por el secretario de Política Electoral de IU, Ramón Luque, para que asesoraran a la coalición en las elecciones gallegas de 2012. IU compareció a esos comicios bajo las siglas Alternativa Gallega de Izquierdas junto a Xosé Manuel Beiras, quedando por encima del BNG. Para Luque, en cambio, “no hay zahoríes”. Afirma irónico: “Todos los arriolas del mundo no supieron ver el fenómeno Podemos. No tenemos un Arriola ni la pasta para pagarle, pero sus estudios no son nada del otro mundo”.

Precisamente, si hay un elemento que ha agitado las aguas de la sociopolítica ha sido la irrupción de Podemos y todos los interrogantes que conlleva, entre ellos, cómo fue posible que ningún experto vaticinara sus resultados y si estamos ante una nueva realidad que la sociología tradicional no ha sabido detectar. Para Narciso Michavila, presidente de la empresa demoscópica GAD3 y gran conocedor del PP, “los dos principales partidos están en los debates de los años 70-80” y no tiene empacho en hablar de “la antigua generación de sociólogos” en donde se enmarcaría el propio Arriola o el presidente de Metroscopia, José Juan Toharia, que realiza los sondeos sobre intención de voto para El País. Michavila ha hecho no pocos trabajos demoscópicos para el Partido Popular y viene a representar ese cambio generacional.

Urquizu opina que “la sociología tradicional tiene que cambiar”. “Lo que se ha producido en los últimos años es un cambio social producto de un cambio tecnológico. La gente joven es política y socialmente diferente, más exigente, y tiene más facilidad para ir a la información. Los más mayores no vieron lo que pasaba”. Podemos “fue infravalorada”, aduce, y lo más llamativo “es que se sigue infravalorando”, puesto que “está empatada con PP y PSOE”, al menos en voto directo. Michavila no duda en afirmar que Podemos “está por encima del PSOE”, aunque alerta que “tiene techo”. La valoración de Iglesias “cae en picado porque ahora se le conoce” y explica la paradoja de que las mismas redes sociales que le encumbraron pueden convertirse ahora “en un lastre” para este movimiento político.

La Red “te da muchos inputs” pero los equipos de campaña “son retardatarios a la hora de sacar conclusiones”, afirma, por su parte, Luque. Las direcciones de los partidos “son más clásicas y se guían por lo que ven en las plazas y los mítines,”. Cree que PP y PSOE “menospreciaron” las redes sociales siendo Rubalcaba “especialmente refractario”. Ya en 2011 IU, UPD y Equo “fuimos mucho más activos en la Red frente a PP y PSOE, que no entraron a pesar de que mandaron gente a la campaña de Obama”. Sin embargo, a juicio de Urquizu, las redes no son tan movilizadoras puesto que “apenas cambian el comportamiento de las personas. Para lo que sirven es para reforzarse en las opiniones, pero tienen un efecto desmovilizador. Son un excelente campo para hacer campañas negativas porque hay mucha descalificación”.

La gran caída de PP y PSOE.

Bescansa no cree en un salto genera-cional de la sociología sino en un “cambio de escenario”. Considera que las redes, las plataformas ciudadanas, las manifestaciones o el 15-M “daban pistas sobre ello”. En cambio, la sociología diseñó cuestionarios “muy clásicos” con los que fueron incapaces de detectar la fuerza de Podemos y de otras formaciones medianas así como “la gran caída de PP y PSOE”. ¿En qué consistió concretamente el fallo? Pues en determinar el comportamiento electoral por criterios como la posición ideológica o la clase social y “no en elementos coyunturales contundentes que tenían que ver con la crisis”.

Al criterio de cambio de época se suma Ramón Luque al señalar que se ha activado un voto joven que demuestra “un rechazo profundo al sistema” y explica la quiebra de las nuevas generaciones con la monarquía, el cuestionamiento del pacto constitucional o el fin del bipartidismo. Michavila agrega en este sentido que al Partido Popular le resultará “difícil conservar sus mayorías absolutas” de cara a los comicios locales y autonómicos de mayo y eso que considera que el votante popular “perdona ahora un poco más a su partido y el PP mejora”.

Sin embargo, la situación para Pedro Sánchez dista de ser un camino de rosas, puesto que tendrá que tejer pactos muy complicados si quiere arrebatar el poder al Partido Popular. En definitiva, los gurús sociológicos se debaten entre su poder, en muchos casos omnímodo, y una sociedad en movimiento que más que adaptarse a las circunstancias ha roto las reglas del juego y, con ello, las posibilidades de predicción de un electorado más exigente y más volátil.

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