Los famosos beneficiados por la reforma de la ley de costas
La reforma de la ley de costas suaviza el trato a los afectados por los deslindes. Entre ellos, muchos famosos y adinerados.
Mata Mua, el chalé de Carmen Cervera, la baronesa Von Thyssen, en Marbella, es una de las muchas mansiones en primera línea de playa de famosos que se han visto afectados por la ley de costas. Ahora, con la reforma de la ley puesta en marcha, se verán beneficiados con sus cambios.
La provincia de Málaga es la que más ha tardado en el deslinde del dominio marítimo público terrestre. El deslinde consiste en la aplicación de la ley de costas para dibujar la línea entre la zona pública y la privada. En las zonas más exclusivas están afectados desde la duquesa de Alba a la baronesa Von Thyssen o apellidos como Hohenlohe. La vigente ley de costas otorgaba hasta ahora una concesión a los dueños de las propiedades que estaban en el dominio público marítimo terrestre de 30 años, prorrogables a 60. La nueva ley lo amplía a 75 años más mediante el pago de un canon.
Los deslindes han dado dolores de cabeza a muchos de estos famosos. Las consecuencias del trazo de esta línea a la que obliga la ley de costas restan valor a sus propiedades, aunque solo sea en los metros afectados y no en su conjunto. En el registro de la propiedad, el chalé de la baronesa Von Thyssen con el mismo nombre que el famoso cuadro de Gauguin, Mata Mua, se ha inscrito con una nota que parece querer subrayar que, aunque la finca está sujeta a la servidumbre de tránsito y de protección por ser colindante con la zona marítimo terrestre, no invade el dominio público con el deslinde anterior a la ley vigente, para lo que hace referencia a una antigua certificación del servicio de Demarcación de Costas. Sin embargo, también consta que posteriormente, al ponerse en práctica la actual ley de costas, se ve afectada por el deslinde de los bienes del dominio público marítimo terrestre realizado por el departamento de demarcación de costas. La mansión tiene una superficie de 432 metros cuadrados sobre una parcela de 5.115 metros. Junto a ella, una propiedad del empresario Juan Abelló y su mujer, Ana Gamazo Hohenlohe, también afectada por los deslindes. Los Hohenlohe fueron, de hecho, los fundadores de la Marbella que luego fue de la jet-set. Esta zona es una de las más exclusivas de Marbella, la conocida como Milla de oro, donde se encuentran algunas de las mansiones más caras de España. Están afectadas desde propiedades a nombre de Alfonso Hohenlohe, Guadalmina Golf, el príncipe Badr Bin Saud, el fallecido Raimundo Fernández Cuesta y Merelo, hasta un antiguo ministro de Exteriores de Arabia Saudí, Abdul-Rahman Mansouri; el industrial alemán Peter Welsch-Lehmann; o Max Willibald, conde de Walburg. El Marbella Club y otras sociedades de sus dueños tienen afectadas superficies significativas: 669 metros cuadrados en un “edificio con cierre de aluminio y cubierta de brezo, terraza con zona de hamacas, dos rampas, una escalera de acceso al paseo marítimo, setos a modo de vallado y zonas verdes”. Otra de sus sociedades tiene afectados 228 metros que incluyen, además de un muro, parte de una piscina.
El chalé de la duquesa de Alba.
Un poco más allá, Las cañas, el chalé marbellí de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart. La demarcación de costas quiso recuperar el dominio público que ocupaba el “muro de obra conpuerta de acceso y zonas verdes (césped y palmeras), en la playa de Casa Blanca, de aproximadamente 32 metros cuadrados”. El deslinde afectaba, por tanto, al característico muro blanco con almenas de su propiedad y la puerta por la que puede bajar directamente a la playa. El asunto se alargó en recursos durante varios años. En 2005 comenzó el deslinde, en 2009 la demarcación de costas notificó los expedientes de recuperación de los bienes de dominio público marítimo terrestre. Finalmente, hace unos meses la duquesa consiguió una concesión sobre ese terreno que ahora, si se aprueba la nueva ley, se dilatará mucho más en el tiempo. Antes de su reciente boda la duquesa de Alba repartió su herencia y donó a su hijo Fernando Martínez de Irujo la propiedad de Las cañas. La reforma de la ley de costas amplía la concesión sobre el dominio público 75 años más a sumar a los 30 o 60 años que concedía la norma vigente hasta ahora, y hace más fácil su privatización en zonas degradadas. Las asociaciones ecologistas consideran que este proyecto supone una privatización encubierta del litoral.
Hasta el principal imputado de la trama Gürtel, Francisco Correa, está afectado por la ley de costas, que intentó eludir cuando estaba construyendo su imponente chalé en Punta Grossa (Ibiza), que presuntamente compró con fondos que obtuvo de las empresas que consiguieron los contratos por la visita del Papa a Valencia, según la investigación judicial. El sumario del caso Gürtel incluye las gestiones realizadas para intentar legalizar la construcción del chalé (sobre el que se había iniciado un procedimiento sancionador) que parecían ir por buen camino.
Las diferencias entre lo conseguido por unos y otros afectados por la ley de costas ha creado agravios comparativos. Uno de los agraviados, por ejemplo, ha denunciado que el apartamento que se compró el exministro de Fomento José Blanco en la isla de Arosa estaba afectado por la ley de costas, ya que se encuentra solo a 20 metros del mar, y no había tenido ninguna consecuencia. Precisamente la nueva ley establecerá que las zonas de servidumbre podrían bajar de cien a veinte metros.
Otro de los casos que llamaron más la atención fue el de la piscina del director del periódico El Mundo, Pedro J. Ramírez, situada en una zona de dominio público marítimo terrestre y a la que pretendió acceder el diputado de Esquerra Republicana de Catalunya Joan Puig.
Otro caso famoso que ha recorrido un camino jurídico diferente ha sido el del chalé La gaviota, del actor Antonio Banderas, en la urbanización Los Monterosde Marbella. El chalé, comprado a la locutora de radio Encarna Sánchez, está pegado a la playa y, tras años de pleitos sobre la ilegalidad del anterior Plan General de Ordenación Urbana de Marbella, debía ceder 1.243 metros construidos en la zona de dominio público marítimoterrestre. Esto suponía que tendría que hacer retroceder el muro hasta, prácticamente, perder la piscina de la finca. Sin embargo, la solución jurídica final ha llevado a que recorte algo menos su finca por la parte de la playa y ceda algo más de terreno por un lateral, también en zona de dominio público, en la parte que linda con el arroyo Alicate.



