López, la clave de las primarias socialistas

22 / 03 / 2017 Luis Calvo
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Partidarios de Pedro Sánchez presionan al político vasco para que dé un paso atrás y no divida el voto contra Susana Díaz. Su equipo sostiene que llegará hasta el final.

Patxi López no está dispuesto a abandonar. La presidenta balear, Armengol (en la foto, durante un acto en Barcelona), ha pedido a Sánchez que sea él quien se retire. Foto: Marta Pérez/Efe

La irrupción, no por esperada menos relevante, de la presidenta andaluza, Susana Díaz, en la carrera de las primarias socialistas cierra por fin, salvo sorpresas, la lista de candidatos. En los extremos, enfrentados tanto de forma personal como política, Pedro Sánchez y Susana Díaz. Y entre los dos, tratando de respirar en medio de la polarización socialista, el expresidente del Congreso de los Diputados Patxi López. Es precisamente hacia este último hacia el que se vuelven ahora todos las miradas. A estas alturas prácticamente nadie le da como vencedor, diluido en el odio mutuo que día a día se demuestran los otros dos candidatos, pero su presencia introduce un margen de error en las cábalas que inquieta a ambos bandos. En realidad, los dos tratan de sumar al exlendakari a la mochila de su rival, de empujarle a competir con su adversario. Los susanistas alegan que fue hasta hace poco un miembro de la Ejecutiva fiel de Sánchez y los sanchistas que alguien que se ha pasado media vida en las bambalinas del partido no puede recoger las esperanzas de cambio orgánico que suponen el principal capital político del exsecretario general. A quién termine robando votos, será determinante para el resultado final de las primarias.

Lo cierto es que la candidatura de López tiene un poco de cada. El exlendakari es un viejo conocido del partido, hijo de un histórico socialista y como él mismo dice, poco sospechoso de ser un “izquierdista peligroso”. Nadie cree que, si gana, provoque la división interna que sufrió el PSOE durante el mandato de Sánchez. Pero a la vez, ha conseguido aglutinar a buena parte de la nueva generación socialista en torno a él. Sus apoyos orgánicos son heredados, de hecho, de la época de Sánchez. Óscar López o César Luena fueron parte esencial del enfrentamiento que en octubre partió el partido en dos. También la mayoría de los barones que apoyaban al exsecretario. Todos ellos forman un bloque que rechaza de plano el modelo de partido que defienden la presidenta andaluza y casi toda la vieja guardia. Quieren un PSOE netamente de izquierdas, que hable más con los trabajadores y menos con los directivos del IBEX. A tenor de las encuestas le falta, sin embargo, el respaldo de las bases, más dadas a votar en contra de lo que odia que a favor de un punto intermedio. Además, el lleno absoluto que Sánchez ha conseguido repetir acto tras acto en escenarios multitudinarios de media España (Andalucía incluida) da una idea del tirón que sigue teniendo el exsecretario general entre los militantes más críticos. 

No resulta sorprendente que en todas las candidaturas se especule con qué efecto tendría la retirada del lendakari. Cuando hace una semana la presidenta socialista balear, Francina Armengol, pidió públicamente al exsecretario general que se uniera a López y abandonara la carrera para combatir juntos el modelo de partido que propone Susana Díaz, los sanchistas no salían de su asombro. Es precisamente él, alegan, quien debería dejar paso a Sánchez, con más opciones a priori de batir a Susana Díaz. Se da la paradoja de que gracias a la división del voto opuesto a la presidenta andaluza, ambas opciones podrían sumar más del 50% de los votos y aun así dejar todo el poder orgánico a Díaz. Los sanchistas creen que llegará un momento, tras la recogida de avales, a finales de abril, en el que se puedan medir las fuerzas de cada uno de los dos. “Si entonces Patxi queda muy por debajo de Pedro y aun así no le deja paso libre para enfrentarse a Susana, estará claro qué intereses defiende”, alega un diputado cercano al exsecretario general.

Patxi López, sin embargo, parece tener otros planes. El exlendakari y expresidente del Congreso ha reiterado por activa y por pasiva que el día de la votación habrá una papeleta con su nombre. Argumenta que su proyecto es el único capaz de volver a unir el partido y no está dispuesto a entrar en el juego de buenos y malos que proponen las otras dos candidaturas. De hecho, en su documento programático trata de combatir esa polarización. La propuesta de introducir una segunda vuelta para futuras primarias va en ese sentido. Si tras la primera votación los militantes tuvieran que elegir entre los candidatos con más apoyos, al más moderado le bastaría con pasar el corte para arrasar en la segunda. Le acompañara quien le acompañara a la votación final podría unir en su persona todo el rechazo al otro candidato.

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