La vida útil de nuestros satélites llega a su fin
La ausencia de Gobierno pone en peligro la inversión en satélites clave para los intereses de España
Las Fuerzas Armadas, la industria y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han dado la voz de alarma: la ausencia de un Gobierno que pueda tomar decisiones que supongan un desembolso económico hace peligrar las comunicaciones seguras con embajadas y tropas en el extranjero. Según manifiestan representantes de las instituciones, es necesario aprobar ya el programa de nuevos satélites de comunicaciones, pues los actuales cumplirán su límite de vida en unos tres años, el tiempo necesario para activar sus sustitutos.
España es uno de los países europeos mejor dotados de satélites, pero esa buena posición hoy está en riesgo. Hay que diferenciar dos tipos de misiones básicas que llevan a cabo. Por un lado están el Spainsat y el Xtar-Eur, que son satélites dirigidos básicamente a garantizar las comunicaciones militares y civiles para que no puedan ser interceptadas por otros países. El Spainsat garantiza las comunicaciones militares en todo el globo y el Xtar-Eur, compartido con Estados Unidos –que tiene el 51%–, las de las embajadas. El final de su vida útil está en torno al año 2020, una fecha que depende de factores como la degradación que sufren sus componentes en el espacio y la cantidad de combustible disponible, en función de los cambios que hagan de órbita.
Por otro lado, España también dispone de los llamados satélites de observación Helios 2ª y Helios 2B, conocidos como espías por su capacidad de obtener información de inteligencia, teniendo en cuenta que la participación española es del 2,5%, pues son franceses al 90%. Eso hace que de su trabajo diario solo dediquen a obtener imágenes pedidas por España el tiempo relacionado con su participación en el proyecto. Tienen visión nocturna con rayos infrarrojos y envían imágenes digitales, que son recibidas y tratadas en la base de Torrejón, desde donde se reenvían al Estado Mayor de la Defensa, que las manda a los peticionarios de cada Ejército o al CNI. Su tiempo de vida también está acabando.
Retraso inquietante
Ahora mismo, la sustitución está preparada parcialmente, aunque ya tiene retraso. El satélite de observación Paz, español, está terminado desde hace dos años y debía haber sido lanzado al espacio por una empresa rusa, pero el presidente Putin lo ha vetado por culpa de los problemas políticos en Ucrania. El retraso ha provocado que se esté buscando otra empresa que lo lance. Este satélite será capaz de obtener 100 imágenes de la Tierra con una resolución de un metro cuadrado, que no solo permitirá vigilar las aguas del océano Índico donde trabajan los pesqueros españoles, sino facilitar información sobre incendios o derrames de petróleo. Un segundo satélite español, el Ingenio, que complementa su sistema de obtención de imágenes por un camino distinto al del Paz, lleva mucho retraso en su fabricación, entre otras cosas por problemas presupuestarios.
Garantizada, con problemas, la presencia de satélites de espionaje, falta por decidir la de los satélites que permitirán que las comunicaciones de las embajadas en Irán o Rusia sean seguras, algo imprescindible en estos momentos de conflictos en todo el mundo. En diciembre habrá una reunión de la Agencia Espacial Europea para adoptar una decisión sobre la participación española. Allí se debatirá el desarrollo de la iniciativa Comunicaciones de Gobierno por Satélites (Govsatcom). Pero los implicados saben que sin un Ejecutivo en España que defina los intereses y la cantidad de dinero disponible, perderán el tren.



