La tensa espera de Cristina e Iñaki

27 / 01 / 2017 José María Vals y Antonio Rodríguez
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Siete meses después de que terminara la vista oral, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin han visto cambiada radicalmente su vida, a la espera de la sentencia que tenía que haberse conocido en diciembre y cuya publicación ha sido prorrogada otros tres meses como máximo.

La infanta Cristina con su hija Irene y Cristina de Borbón Dos Sicilias caminando por las calles de Ginebra

Con el “visto para sentencia” pronunciado por la presidenta del tribunal que los juzgaba por el caso Nóos, ese ya lejano 22 de junio de 2016 comenzaba una de las más tensas esperas que ha vivido el matrimonio formado por la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. Desde aquel último día de vista oral han pasado ya siete meses que han marcado no solo la vida personal de la hermana del Rey, sino también la del propio tribunal, que tenía que haber dictado sentencia a últimos de diciembre. El caso es muy difícil por el número de implicados y, sobre todo, por contar entre los encausados con miembros directos de la familia del Rey. En un asunto como este la sentencia tiene que ser no solo aquilatada y muy meditada, sino que no puede mostrar el menor síntoma de división entre quienes tienen que impartir justicia. Y eso tiene mucho que ver con los motivos del retraso de la sentencia. La demora se debe a que la presidenta del tribunal, Samantha Romero, considera imprescindible lograr la unanimidad por parte de las tres magistradas que deben decidir el futuro de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. En un caso de tanta repercusión mediática, Romero cree que sería letal para la credibilidad de la Justicia que alguna de sus dos compañeras emitiera un voto particular por discrepar de la sentencia, cuya ponente es la propia presidenta del tribunal.

Romero redactó una primera versión de la sentencia a finales de 2016. Su compañera Eleonor Moyá no presentó mayores objeciones, pero la tercera magistrada, Rocío Martín, mostró su disgusto por la poca dureza de algunas condenas. Por ello Romero solicitó a la Audiencia de Palma una prórroga de tres meses para rehacer el contenido e intentar buscar el apoyo de Martín. Y en eso están ahora mismo las tres juezas: buscando una unanimidad casi imprescindible en este caso (ver páginas 13 a 15).

Mientras tanto, en los ya casi siete años que lleva coleando el caso Nóos, entre investigaciones, recursos y encausamientos, la vida familiar de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin ha sufrido cambios radicales y el matrimonio ha aplazado importantes decisiones personales y familiares, como el propio domicilio o el cambio de colegio del hijo mayor, a la espera del veredicto final del tribunal y de su cumplimiento efectivo.

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