La nueva vida de Zapatero
El expresidente del Gobierno acaba de estrenar casa en una zona residencial a las afueras de Madrid y ultima el libro que pronto publicará contando su versión sobre cómo empezó la crisis.
El poder desgasta, te aísla de la realidad cotidiana, hace mella en las familias que sufren el vértigo de la popularidad que les profesan unos frente al desprecio de otros. Les ocurrió a José Luis Rodríguez Zapatero y su familia en sus ocho años en La Moncloa, de donde salieron con cierto alivio en busca de todo el anonimato posible. A lo largo del pasado 2012 Zapatero, el expresidente del Gobierno más reservado de todos los que han pasado por el recinto presidencial, solía explicar a sus compañeros del PSOE y a sus amigos que un mandatario se da cuenta de que ya no está a los mandos del país por dos cosas: al comprobar que el teléfono no suena con la asiduidad de antes y al volver a tener las llaves de la vivienda en el bolsillo. Pues bien, desde esta semana, Zapatero cuenta con nuevo domicilio y nuevas llaves.
El expresidente y su esposa, Sonsoles Espinosa, se encapricharon en septiembre de 2012 de una vivienda de la urbanización Valdemarín, situada en el distrito madrileño de Moncloa-Aravaca. Este lugar fue erigido por la promotora Urbalia en 2008 y se ha convertido en uno de los emplazamientos más elegantes en torno a la capital, no lejos del complejo presidencial en el que pasaron los casi ocho años en el poder. La urbanización tiene a un lado la valla que protege el palacio de La Zarzuela y al otro, los terrenos del Hipódromo madrileño y la sede del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), situada junto a la carretera A-6 de salida a La Coruña.
Valdemarín tiene 18 chalés de alto standing distribuidos por adosados, según explica la web inmobiliaria Idealista. Cada una de las viviendas dispone de cuatro plantas -incluyendo el garaje, con capacidad para varios vehículos-, ascensor interior, patio de estilo japonés en el salón y piscina en la azotea.
Las casas más pequeñas cuentan con 300 metros cuadrados habitables y una parcela con una superficie similar, mientras que las más caras tienen 400 metros de superficie y 600 de parcela. Todas ellas comparten únicamente como zonas comunes un aparcamiento de invitados, los accesos a la urbanización y una pista de paddle.
Cada una de las viviendas incluye un sótano con zona de servicio, zona de estar y gimnasio. En la planta baja se encuentran la cocina, un aseo, el salón y los porches. En la primera planta se distribuyen tres dormitorios y dos cuartos de baño, y junto a la citada piscina del ático hay una terraza con vistas.
El diseño de las viviendas es moderno, con muros estructurales que dejan hormigón a la vista y losas macizas formando las diferentes plantas. Según la memoria de calidades que en su día publicitó Urbalia, el cerramiento exterior se compone de los citados muros de hormigón visto, combinados con madera natural de ipé (de gran resistencia al fuego) y grandes ventanales de vidrio. También cuenta con mamparas de vidrios laminados de seguridad, persianas eléctricas y un amplio sistema antirrobo, aunque la seguridad permanente que le facilita el Ministerio del Interior en su calidad de expresidente disuadirá a cualquiera que quiera entrar a robar en su domicilio.
Precio a la baja.
Zapatero eligió para esta vivienda la fórmula del alquiler con opción a compra, un paso que hizo efectivo en septiembre. En aquel momento los chalés en alquiler en Valdemarín rondaban los 5.000-6.000 euros al mes. Sin embargo, el precio pactado con el expresidente podría haber sido inferior, ya que la elegida por Zapatero llevaba cerrada desde hace años y necesitaba una rehabilitación integral.
Fuentes del mercado inmobiliario cifraron en ese momento el precio de venta de una vivienda como esta en 1,25 millones de euros, con la salvedad de que pactar el alquiler con opción a compra implicaba una sensible rebaja del precio. Gracias a ello, el matrimonio Zapatero-Espinosa pagó finalmente 800.000 euros por el chalé, al que destinaron otros 100.000 euros para las obras de reforma. Un coste total muy inferior al que se pedía hace unos años por estas viviendas (en torno a dos millones de euros, antes de que Urbalia suspendiese pagos y pasase a la cartera inmobiliaria de Servihabitat), que habría supuesto para la familia del expresidente un ahorro cercano al 60%.
La rebaja fue muy oportuna para Zapatero, ya que en julio del año pasado renunció a la pensión que le corresponde como expresidente, al tener que decantarse –como el resto de ex altos cargos– por una única remuneración del erario público tras recibir una notificación del Ministerio de Hacienda que dirige Cristóbal Montoro. El exjefe del Ejecutivo eligió finalmente el sueldo de 80.000 euros brutos como consejero nato del Consejo de Estado, un puesto vitalicio creado por él mismo para los expresidentes del Gobierno y en el que trabaja desde febrero de 2012.
La operación inmobiliaria de Vera.
Zapatero venía, además, de una operación inmobiliaria en la que había perdido 160.000 euros por culpa del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la caída de precios en el sector. En 2007 adquirió un dúplex cerca de la playa en Vera (Almería) por el que pagó 440.000 euros. Cuatro años después, lo vendió sin apenas haberlo utilizado por 280.000 euros. El matrimonio, por contra, ingresó el pasado año un dinero por la venta del piso de la madre de Sonsoles Espinosa en el barrio madrileño de Ópera. El inmueble, de 56 metros cuadrados, fue tasado en 256.000 euros. Al mismo tiempo, se paralizaron las obras de su casa en León después de que sus dos hijas les pidiesen continuar en Madrid para conservar sus amistades y empezar sus estudios universitarios en la capital.
Tras su salida de La Moncloa, la familia de Zapatero se fue a vivir de alquiler a la urbanización de La Finca de Somosaguas. La vivienda en cuestión tenía un precio de alquiler de 2.500 euros antes de que Zapatero y su esposa la eligieran como hogar tras su paso por La Moncloa. Sus caseros fueron la familia Delclaux y, en realidad, la casa en la que han vivido en los últimos meses era el edificio destinado a los antiguos guardeses, las personas encargadas de custodiar la parcela.
Entre los vecinos de Zapatero y su esposa destacaban el entrenador José Mourinho, los futbolistas Cristiano Ronaldo y Karim Benzemá, el matrimonio de actores Javier Bardem-Penélope Cruz, los hermanos Miguel y Lucía Bosé, o el torero Francisco Rivera. Sin embargo, el expresidente no se recluyó en la urbanización, a diferencia de Felipe González, quien tras salir de La Moncloa vivió cerca de La Finca con su entonces esposa, Carmen Romero, sin apenas relacionarse con los vecinos.
Según el relato de uno de los amigos de la pareja Zapatero-Espinosa, estos últimos han hecho amigos en La Finca, con los que han desayunado a menudo. Además, eran clientes habituales del Zoco de Pozuelo, un pequeño espacio de tiendas situado en una de las entradas a la citada urbanización. En su interior hay un supermercado Caprabo en el que los viernes o los domingos por las mañanas solían hacer las compras, así como dos cajeros en los que sacaban dinero con un mínimo de escoltas de seguridad.
La tranquilidad en este centro comercial se truncó a finales del año pasado, cuando unas señoras empezaron a increparles un día en la pescadería del local de Caprabo, donde en ocasiones también se les ha visto discutir sobre los alimentos que echaban a la cesta, al igual que les ocurre a la mayoría de los matrimonios. Tras esa mala experiencia se volvieron más asiduos del centro comercial Zielo, situado también en Pozuelo de Alarcón, no muy lejos de la iglesia en la que Sonsoles ha continuado cantando en un coro.
Un año sabático de margen.
Zapatero, por su parte, ha repartido sus días de trabajo entre el Consejo de Estado y la sede de la Fundación Ideas, donde tiene un despacho y revisa toda la correspondencia y agenda de actividades con su jefe de gabinete, su primo José Miguel Vidal, y su secretaria de toda la vida, Gertrudis Alcázar. El expresidente sigue manteniendo reuniones con antiguos ministros y colaboradores como Miguel Sebastián y Bernardino León, entre otros. “Le veo prácticamente todos los fines de semana. Está activo, en forma, elegante en su comportamiento, porque no va a dejar que se le utilice contra su país”, afirma este último a Tiempo.
Tras dejar el poder, Zapatero se dio un año sabático de margen con el fin de estar más cerca de su familia. Ahora ha empezado a participar en reuniones y seminarios de política internacional, como el que se ha celebrado recientemente en Madrid con activistas libios y dirigentes de la Primavera árabe. Además, en este tiempo ha estado escribiendo un libro sobre sus últimos años al frente del Gobierno, en los que la crisis económica surgida en Estados Unidos con las hipotecas subprime le obligó a tomar las primeras medidas de ajuste. Quiere terminarlo en junio y en las últimas semanas está llamando a gente que estuvo con él para cotejar y aclarar datos.
Hace poco, por ejemplo, se empeñó en saber cuándo utilizó la palabra crisis por primera vez. Recordaba que era en el verano de 2008, poco después de iniciar su última legislatura, y acabó descubriendo que fue en julio, en una entrevista en Antena 3 en la que pactó con la presentadora hablar de la crisis sin los eufemismos utilizados hasta entonces.
Zapatero mantiene además desayunos informales con gente del PSOE a la que cita en un hotel de los alrededores de Madrid. “Le vi con el mismo tono vital de siempre, tiene muy asumido su papel de expresidente, sobre todo en un momento en el que hay un descontento muy fuerte con su última etapa”, relata una persona que se ha reunido con él hace poco, “sin verle abatido o resentido”.
Ante la división existente en su partido entre los partidarios de Alfredo Pérez Rubalcaba y los disidentes que se posicionan detrás de Carme Chacón, el ex secretario general del PSOE “se ha alejado prudentemente de ambos polos”. No tiene una relación fluida con su sucesor, pero tampoco dirige en la sombra los movimientos de la exministra de Defensa, tal y como han querido dar a entender algunos responsables socialistas. De ahí que una de sus mayores preocupaciones sea el dar consejos a los socialistas más jóvenes de la dirección del PSOE. “Me contó que la política es un combate y tienes que estar siempre preparado para ese combate, en disposición ambiciosa”, subraya uno de ellos.
¿Y de Mariano Rajoy? “Lo ve absolutamente ganable. Cree que está muy débil y que el PP está teniendo grandes dificultades. Piensa que las europeas [de mayo de 2014] puede llevárselas el PSOE”, afirma una persona de su entorno. De hecho, Zapatero apoya que las primarias socialistas se celebren antes de esta cita y que luego haya un congreso extraordinario para poner en sintonía la candidatura y el aparato. “Y a partir de ahí, a tomar impulso”.



