Barcelona, Día de Sant Jordi: Último homenaje al maestro Doisneau

28 / 04 / 2014 Luis Algorri / Foto: Danny Caminal
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Falta el libro, fíjense ustedes. Pero es lo único que falta en la perfecta metáfora de Sant Jordi. La idea inmemorial es regalar, juntos, un libro y una rosa como símbolo, ambos, de amor. La pareja perfecta se abraza y ella toma delicadamente la rosa roja entre los dedos. ¿Y el libro? Pues igual está en la mochila del mocete o igual van a comprarlo ahora juntos. En realidad lo importante es que se quieran. Y eso está tan a la vista que es inevitable pensar en aquella memorable foto de Robert Doisneau: una pareja se atiza un memorable, dinámico, arrebatado beso en las calles de París. La imagen dio la vuelta al mundo porque París, en sí misma, es un símbolo universal del amor al menos desde el siglo XVIII. Luego llegaron los cenizos de siempre a descubrirnos que aquel beso estaba preparado, que no era espontáneo, que se trataba de modelos contratados. Y qué más daba eso, hombre: el beso no podía ser más de verdad, aunque todo fuese un montaje. En esta es igual: qué más da que falte el libro, que une la sensatez y la sabiduría y la cultura a la simplicidad de la rosa para construir el amor. Lo importante es que se quieran.

Grupo Zeta Nexica