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La corrupción pasa factura allí donde afloró

03 / 06 / 2015 Antonio Rodríguez
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Casos como Púnica, Gürtel o Mercurio han modificado el panorama político en los municipios bajo investigación.

La corrupción política, la principal preocupación de los españoles en la última encuesta del CIS, ha provocado varios terremotos en aquellos municipios en los que han aflorado casos en los últimos meses y años. A Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia hasta unas semanas antes de las elecciones, el escándalo de la trama de comisiones y las grabaciones contando billetes le han pasado factura en Játiva, el municipio que gobernaba con mano de hierro desde 1995.

El PP no le pudo retirar de la lista electoral y acabó perdiendo allí por primera vez en 20 años. Además, lo hizo de forma estrepitosa: la candidatura de Rus venía de la cómoda mayoría absoluta y acabó tercera (21,9%, cinco concejales), por detrás del PSPV (27,3%, siete concejales) y EUPV (23,2%, cinco ediles), el partido que le denunció ante la Justicia.

El resultado de Rus en Játiva se puede extrapolar a otros municipios de la región valenciana. El caso más llamativo es el de Alicante, donde los escándalos judiciales y la tensión política de la última legislatura con la alcaldesa Sonia Castedo provocaron que el PP perdiese esta capital de provincia. Las elecciones dejaron una corporación mucho más fragmentada, aunque un tripartito entre PSOE, Guanyar Alicante (la marca de Podemos) y Compromís será suficiente para empezar una nueva etapa política.

En Madrid, los tentáculos de casos como el Púnica han modificado el color de varias corporaciones municipales. En Valdemoro, la patria chica de Francisco Granados, los ciudadanos dieron la espalda al PP (cinco concejales) hasta el punto de que la formación vencedora fue Ciudadanos (seis). En este pueblo se da la circunstancia de que C’s podría gobernar con la marca de Podemos (Ganemos Ahora Valdemoro, cuatro concejales) y otro partido que defiende el cambio y la transparencia frente a los partidos tradicionales (Proyecto TUDecides, tres), dejando en la oposición al PP, PSOE e IU.

En Parla, donde los sobrecostes del tranvía han dejado al ayuntamiento casi en quiebra, el vuelco ha sido enorme. El PSOE venía de los tiempos de Tomás Gómez, en los que este municipio de más de 50.000 habitantes era el de mayor porcentaje de votos de toda España. Su sucesor, José María Fraile, acabó en la cárcel por el caso Púnica y la sucesora de este, Beatriz Arceredillo, terminó abandonando el PSOE al final de la legislatura para fundar otro partido, Mover Parla, que acabó segundo y gobernará con la ayuda de Podemos e IU.

Marea gallega. Gürtel, por su parte, ha pasado factura en aquellos municipios en los que anidó la pasada década, aunque con menos virulencia. El PP mantuvo las mayorías absolutas en Pozuelo y Boadilla del Monte y se quedó como primera fuerza en Majadahonda y Las Rozas. El hecho de que Ciudadanos sea la segunda fuerza en ambos municipios les hace pensar que podrán mantener las plazas.

Más complicado lo tendrán los socialistas en Sabadell, donde han gobernado cómodamente desde 1999 hasta que el caso Mercurio se llevó por delante a su anterior alcalde, Manuel Bustos. El PSC ha pasado de 13 a 5 concejales y tendrá muy difícil mantener el bastón de mando ante Unitat pel Canvi, ERC, Crida per Sabadell y CiU, todos ellos con 4.

En Santiago de Compostela, la marea formada por Anova, Esquerda Unida y otros partidos integrados en AGE con el apoyo de Podemos, desbancó del poder al PP, que en esta legislatura tuvo a tres alcaldes diferentes por casos de corrupción. Compostela Aperta gobernará en minoría en la capital gallega con apoyos puntuales de PSOE o BNG. 

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