Jubilación y relevo de Arriola
El sociólogo afronta sus últimas elecciones generales tras más de 25 años de colaboración con los populares.
Pedro Arriola, el histórico gurú sociológico del PP desde los tiempos de Aznar en la oposición frente a Felipe González, ahora, sí, se retira y quiere hacerlo tras otra victoria de Rajoy en las urnas. Se trata de una jubilación en el sentido “literal y administrativo” del término, según afirman fuentes cercanas al sociólogo, que recuerdan que ya ha cumplido 67 años “y cree que le ha llegado el momento y ha cotizado todo lo que tenía que cotizar”. El caso es que con la salida de Arriola se jubila también un pedazo de la historia del PP, se jubila, en definitiva, el gurú, el brujo, el ideólogo, el asesor en la sombra, el estratega, la persona que paró la reforma del aborto, que inventó la “lluvia fina” en la primera legislatura de Aznar o a la que se ha atribuido la táctica electoral, muchas veces cuestionada, del perfil bajo y el apaciguamiento. Su capacidad de influencia ha generado susceptibilidad en bastantes –tampoco todos– los que pueblan Génova, la sede del Partido Popular, y profunda envidia su línea directa primero con José María Aznar, que le fichó, y, después, con Mariano Rajoy.
Su ausencia de la planta séptima de Génova la frustrante noche electoral del 24 de mayo fue para muchos la confirmación de que está de salida. Se ha marcado como hito las elecciones generales con el objetivo de despedirse asegurando la reelección de Rajoy y, a pesar de todo, cree que es posible. “Parecería raro que se fuera –indican las fuentes consultadas– sin aguantar hasta las legislativas”, aunque quienes le conocen están convencidos de que, incluso retirado, el líder del PP siempre le consultará.
Génova ya tiene el relevo. Lo ha encontrado en la figura del presidente de la empresa de demoscopia Gad3, Narciso Michavila, hermano del exministro de Justicia José María Michavila. Pero Suso, como le llaman amigablemente algunos dirigentes populares, no quiere emular el modelo de Arriola en sus relaciones con el PP. Así, tras defender en declaraciones a Tiempo que “para cualquier sociólogo español es un honor trabajar para un partido de la envergadura del PP” cree que “la independencia del sociólogo es fundamental para asesorar bien”. Desea seguir colaborando con medios de comunicación como Atresmedia, que le encarga sondeos electorales. También es habitual que realice trabajos de campo para la Marca España o el Real Instituto Elcano.
Un rostro habitual en Génova. Sin relación con Arriola, a quien apenas conoce, Michavila mantiene en cambio contactos fluidos con otros asesores y sociólogos, incluso próximos al PSOE, como Luis Arroyo, Ignacio Urquizu o Belén Barreiro, expresidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y es un habitual de radios y televisiones. Sostiene que, a diferencia de los viejos sociólogos que tienden a ser “herméticos” con la información, es importante “compartir e interactuar”. En definitiva, nada que ver con el sevillano, que quiere dedicar a partir de 2016 más tiempo a leer y escuchar música, sin descartar alguna colaboración puntual no remunerada.
Michavila se ha convertido en un rostro habitual en la sede nacional del PP. Ha asesorado en el análisis poselectoral del 24-M y en propuestas estratégicas de futuro, pero se resiste a entrar en la “plantilla” popular y no porque no lo hayan intentado.


