Hijos de la corrupción
La familia Pujol ya está imputada al completo sobre el origen de su fortuna y tres de los hijos declararán ante el juez a final de mes, mientras que los Ruiz-Mateos se enfrentan a cargos por presunta estafa en Nueva Rumasa.
Los lazos familiares se convierten en la atadura que lleva a todos los miembros a dar cuenta a la Justicia. Con la decisión del magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata de citar a declarar como investigados (lo que antes se llamaba imputado) a Oriol, Marta y Mireia Pujol Ferrusola en la instrucción que sigue sobre el origen de la fortuna de la familia, los siete hijos del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol se encuentran en la misma situación judicial. Esta ha ido destapando los negocios y la canalización oculta de fondos desde la época del Florenci, abuelo de Oriol y sus hermanos, es decir, el padre de Jordi Pujol, según el relato que realizó el expresidente de la Generalitat, cuando salieron a la luz fondos ocultados en Suiza. La presunta corrupción pasa de padres a hijos, e incluso de abuelos a nietos.
Toda la familia, incluida Marta Ferrusola, está ya bajo la lupa de la Justicia. De esta manera se cierra un círculo que habría comenzado con Florenci. Los asuntos familiares han sido clave en el caso de una de las sagas más importantes de Cataluña. Comenzaron, de hecho, con las revelaciones de María Victoria Álvarez, pareja del mayor de los hermanos Pujol, Jordi. Se trata del relato sobre las mochilas con fajos de billetes de 500 euros que viajaban hacia Andorra.
Según señala el juez De la Mata en su investigación, Jordi Pujol Ferrusola, el mayor de los hijos del expresidente de la Generalitat, junto con su esposa, Mercé Gironés, tenían cuentas en entidades bancarias de Andorra en las que ingresaban fondos que, en un alto porcentaje, se hacían en efectivo. El origen de estos fondos y la razón por la que acaban en Andorra no están justificados.
Reparto de fondos
No se trata de que cada miembro de la familia tuviera sus negocios presuntamente irregulares por separado, sino que funcionarían como una sola maquinaria, según el juez De la Mata. El magistrado considera que Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito, repartía parte de estos fondos entre su familia prácticamente a partes iguales y al mismo tiempo. El reparto se concretaba en transferencia a un banco de Andorra.
El primogénito Jordi Pujol abrió una cuenta en la Banca Reig de Andorra en el año 2000 con 307 millones de pesetas de entonces. Sin embargo, el verdadero dueño de esos millones era su padre, según un escrito del hijo que estaba en manos de la entidad financiera andorrana. En otro de ellos, el expresidente de la Generalitat establece que, en caso de defunción, los fondos deberían ir a su esposa, Marta Ferrusola. Una fortuna escondida y bien atada, y de disfrute familiar.
El juez no da credibilidad a la versión del expresidente Pujol sobre el origen del dinero. El magistrado descarta que se trate de dinero de su padre, Florenci, tal como dijo el político catalán, ya que las afirmaciones en ese sentido no se vieron respaldadas por datos precisos ni documentación. Pujol no hizo público ni la cantidad que heredaron, ni dónde se encontraban esos fondos. Los Pujol actuaron como si se tratara de uno solo cuando gestionaron el dinero que tenían oculto en Andorra. Pasaron por el Andbank, por la Banca Privada d’Andorra (BPA), por la Kopeland Foundation y por cuentas en las que podían mantener su anonimato. Estas tenían en algún caso una numeración correlativa, lo que hace pensar que se abrieron en el mismo momento. Por ejemplo, Oriol Pujol tenía el contrato 81.398 con Andbank y su hermana Mireia, el 81.399. Las hermanas Marta y Mireia abrieron y cerraron contratos y cuentas en Andbank de la mano, en las mismas fechas, también traspasaron fondos a las mismas fundaciones panameñas. Asimismo, regularizaron su situación con la Hacienda española el mismo día, en julio de 2014.
El juez De la Mata señala, por ejemplo, cómo en las cuentas andorranas de Marta Ferrulosa (la esposa del expresidente Pujol) o de sus hijas Marta y Mireia se ingresaron y reintegraron importantes cantidades de cuentas de Jordi Pujol Ferrusola y de sus hermano Pere y Josep. Las cuentas de Oriol en Andorra también mantuvieron como origen y destino de buena parte de sus fondos a sus hermanos Jordi y Josep.
La investigación ha encontrado que Jordi Pujol Ferrusola es el origen principal de los fondos de estas cuentas. Y lo que es más llamativo: los ingresos en metálico de cada uno de los hermanos coinciden en el tiempo y a veces incluso por los mismos importes.
Esto ha dado lugar a que el juez considere que se trate de un “grupo familiar” que realizaron de la mano las mismas operaciones, como la apertura y cierre de las cuentas en Andbank, el traspaso de estas a BPA y la ocultación de los fondos en fundaciones panameñas hasta 2014. Eso sí, Oriol Pujol reintegró el dinero en metálico, sin que se sepa dónde ha ido a parar.
Nueva Rumasa
Los hijos de José María Ruiz-Mateos están a punto de rendir cuentas ante la Justicia por lo que ocurrió alrededor de Nueva Rumasa, la última aventura empresarial de este clan, que terminó con una emisión millonaria de pagarés por más de 385 millones de euros, incluidos intereses, de los que solo devolvieron unos 96 millones Los hijos del empresario jerezano intervinieron durante años en los negocios familiares. Ellos destacan que han sido absueltos en trece ocasiones en otros casos judiciales en los que quedó establecido que las decisiones eran tomadas realmente por su padre. Está por ver ahora qué ocurre con el caso de Nueva Rumasa.
El último episodio, que podría terminar definitivamente con las aventuras empresariales de los Ruiz-Mateos, es el que se originó con los pagarés. Estos eran emitidos por un valor de 50.000 euros, con lo que evitaban la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pero estaban respaldados realmente por empresas como Carcesa, y no por Nueva Rumasa, un grupo que, por lo demás, no existía como tal. Carcesa había sido comprada por solo 75.000 euros, muy lejos de los millones de euros de los pagarés, y no tenía auditadas sus cuentas en el momento de la comercialización de estos. En el gran despliegue publicitario para captar esos fondos se realizaban afirmaciones que no eran ciertas, como las que señalaban auditorías sin salvedades, cuando, muy al contrario, contenían graves advertencias del auditor. La operación y su publicidad, fuera de las competencias de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, tampoco fue controlada por las autoridades que vigilan el ámbito de los derechos de los consumidores. Para el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, los hermanos trabajaron colectivamente “bajo la dirección última de José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada”.


