ETA flirtea con las drogas

12 / 03 / 2010 0:00 BEGOÑA DORRONSORO [email protected]
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Las últimas detenciones demuestran que la banda, que hace años criticaba el consumo de sustancias estupefacientes, comienza a trapichear con cocaína y marihuana.

La última operación contra ETA ha levantado polvareda. No sólo porque haya sido la Ertzaintza la que desarticuló el comando, algo que no ocurría desde 2003, sino por lo que encontró la Policía Autonómica entre las posesiones de los terroristas. Además de armas, detonadores, temporizadores, una pistola de descargas, material informático y explosivos, los agentes se incautaron de dos bolsas con marihuana preparadas para la venta, otras 39 con sustancias estupefacientes listas para ser entregadas, cuatro básculas para pesar droga y 1.750 euros en billetes de 50 euros. Automáticamente la Ertzaintza ha iniciado una investigación para conocer hasta qué punto la banda está metida en el negocio del narcotráfico.

¿Ingresos del narcotráfico?

La relación entre los terroristas y la droga no es nueva. Ya en los años 90 la ONG francesa Observatorio Geopolítico de las Drogas alertó de que parte de los ingresos de ETA provenían del narcotráfico. Años antes, la banda inició una campaña de acoso y derribo (hasta llegar incluso al asesinato) de determinados narcotraficantes y camellos. “Querían eliminar la competencia”, aseguraba el citado informe del Observatorio galo. Sin embargo, el asunto era más complicado. Fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que por aquel entonces ETA temía que entre los camellos hubiera policías que trataban de infiltrarse o conocer información. De ahí que quisieran acabar con ellos. De cara a la opinión pública, además, la organización terrorista no podía dar la imagen de que su miembros eran unos drogadictos, a pesar de que hubiera algunos que consumían todo tipo de sustancias. En este contexto de odio al camello se llegaron a producir incluso asesinatos de camellos.

Como recordó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la banda siempre ha condenado de cara a la galería el consumo de drogas “con argumentos sobre la pureza de la juventud vasca”. Sin embargo, el declive en que se encuentra su estructura y sobre todo su aparato propagandístico durante los últimos años ha hecho que no se pueda ocultar la debilidad de algunos etarras por los estupefacientes, la cocaína o la heroína. En la misma detención del que fuera número uno del aparato militar de ETA, Garikoitz Azpiazu Txeroki, los agentes se incautaron de cien gramos de hachís que las fuerzas de seguridad achacaron al “consumo propio”.

En este sentido, también parece buena la definición de Rubalcaba sobre la relación entre ETA y la droga. “Todas las mafias hacen un poco de todo”, sentenció el ministro cuando se le preguntó por las declaraciones del escritor italiano Roberto Saviano, quien días antes había contado que en 2004 la Policía de Milán detuvo a dos etarras que “estaban comprando armas a cambio de coca” procedente de Colombia. ETA “tampoco tiene una moral muy clara”, dijo Rubalcaba, quien sí aclaró que por el momento no hay pruebas para concluir que la banda se dedica también al narcotráfico.

Consumo, sí; financiación, no.

De hecho, ningún informe ni experto da valor al montante que la banda pudiera ingresar a través del negocio de la droga. El último documento elaborado por la Cátedra de Economía del Terrorismo de la Universidad Complutense de Madrid –de diciembre de 2009- es claro. En el cuadro donde detalla las fuentes de financiación de la organización terrorista durante los últimos 17 años no aparece en ningún momento una partida destinada a este punto.

Parece bastante creíble por lo tanto la versión que da un miembro de la lucha antiterrorista. “Desde hace años hay etarras que consumen droga de forma puntual, pero no para financiarse”. Lo que ocurre, continúa la misma fuente, es que ahora “con esta obsesión por la seguridad” que tienen pretenden controlar hasta a los camellos. La experiencia de años atrás les lleva a ser ellos mismos sus propios suministradores de droga para consumo interno. “Pero siempre son trapicheos a pequeña escala”, nunca en grandes cantidades, porque los destinatarios son los propios terroristas, no el mercado. “Sería exponerse demasiado si se dedicasen también a vender droga”, añade. “No se fían ni de los narcotraficantes”. De este modo, trapicheando, evitan que sus miembros acudan a las redes de narcotráfico que escapan a su control y por lo tanto puedan exponerse a ser detenidos o seguidos por las fuerzas de seguridad.

Jóvenes inexpertos

En definitiva, se trata de una muestra más de lo acorralada que está la banda y del perfil de sus nuevos miembros. Ya no hay ideólogos preparados que justifican con argumentos históricos e incluso filosóficos y antropológicos sus siempre deplorables acciones. Ahora ETA está dirigida por jóvenes inexpertos que, como ha recordado en ocasiones el propio Rubalcaba, han recibido un cursillo de manejo de armas y se han puesto a funcionar. Con apenas unos meses de prácticas o menos, los cachorros de ETA –formados en la kale borroka y sin carrera universitaria- pasan a la clandestinidad, fabrican bombas caseras y ponen bombas. Las drogas ya no son consideradas, como al principio, un elemento que perjudicaba la imagen de la organización, sino que son parte del modo de vida de estos jóvenes gamberros que tiran piedras y cócteles molotov los sábados por la noche.

La propia organización Haika –hoy ilegalizada por ser seguidora de Jarrai, considerada parte del entramado civil de ETA- reconocía en un informe hecho público en 2000 lo extendido que estaba el consumo de drogas entre los jóvenes vascos, y más en concreto en los ambientes que frecuentaban los miembros de la izquierda aberzale. “La txacurrada [perra policía] utiliza el trapitxeo para la colaboración policial”, reflejaba el análisis de la agrupación juvenil vasca. Sin embargo, al tiempo que invitaba a sus seguidores a un “consumo responsable”, Haika resaltaba que las drogas son “un pilar imprescindible del sistema capitalista”.

Grupo Zeta Nexica