España y Obama no se encuentran

10 / 05 / 2016 Antonio Rodríguez
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La repetición de las elecciones en España el 26 de junio impedirá al presidente de EEUU visitar el último de los países grandes de Europa que le falta por conocer, aunque Moncloa no descarta un último intento antes de que deje la Casa Blanca.

La primera visita de Barack Obama a España en sus ocho años como inquilino de la Casa Blanca sigue durmiendo el sueño de los justos. TIEMPO adelantó en marzo (ver número 1.738) que el viaje del mandatario estadounidense estaba prácticamente cerrado para principios de julio a falta de un requisito indispensable: que en Madrid se hubiese formado Gobierno para esas fechas.

El 8 y 9 de julio se celebrará en Varsovia (Polonia) la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN y será el último viaje de Obama a Europa antes de que Estados Unidos se embarque en la precampaña electoral y él ceda el testigo a su sucesor o sucesora en enero del próximo año.

La Casa Blanca prevé que el presidente visite varias capitales europeas antes y después de la cita de Varsovia a modo de despedida por el Viejo Continente y en dicha gira se pensó incluir una escala en España gracias a las gestiones del embajador estadounidense en Madrid, James Costos, amigo del matrimonio Obama y que desea que su trabajo en la capital española se vea coronado con la primera visita del mandatario demócrata a nuestro país.

Limpieza de Palomares

En Washington se quiere agradecer el que España haya permitido un aumento del contingente estadounidense en Morón (Sevilla) para sus operaciones especiales contra el yihadismo en el norte de África, así como el despliegue de los cuatro destructores en la base de Rota (Cádiz) para el escudo antimisiles de la OTAN. Y una contrapartida norteamericana a todo ello sería la firma en Madrid del acuerdo bilateral para la descontaminación radiactiva de los terrenos de Palomares (Almería), unos trabajos valorados en más de 600 millones de euros y que serían asumidos en su mayoría por Estados Unidos tras varias décadas de reclamaciones españolas.

Pero todo ello requería de un nuevo inquilino en La Moncloa para esas fechas de julio. Desde Washington se ha subrayado en los últimos meses que la visita de Obama a España no era compatible con las elecciones del 26-J, pues Mariano Rajoy estará en funciones y no daría tiempo a formar Gobierno por mucho que uno o dos candidatos tuviesen a su alcance la mayoría absoluta. En La Moncloa se agarran todavía a la posibilidad de que Obama cruce el Atlántico una vez más en noviembre o diciembre, cuando ya se sepa quién le va a tomar el relevo en la Casa Blanca.

Así las cosas, George W. Bush sigue siendo, a día de hoy, el último presidente de Estados Unidos en venir a España. Lo hizo en junio de 2001, al comienzo de su primer mandato y cuando el mundo vivía en aquella candidez heredada de la década de los noventa que precedió a la tormenta de los atentados del 11-S. El líder republicano eligió España como primera parada de su primera gira europea. Toda una deferencia hacia nuestro país. José María Aznar agasajó a Bush con una puesta de escena en la finca gubernamental de Quintos de Mora (Toledo).

La retirada de Irak

La situación estaba tan calmada que unos 150 policías del FBI y la CIA pidieron permiso de armas para su estancia en España, una cifra bastante pequeña para lo que exige ahora la seguridad de un presidente de EEUU. Tras la masacre del 11-M de 2004 en Madrid y el cambio de Gobierno en La Moncloa, llegó la guerra fría entre Bush y José Luis Rodríguez Zapatero, a quien el primero no perdonó nunca la retirada de las tropas de Irak. Aquella anómala situación provocó que a Bush no se le pasase por la cabeza venir a España durante su segundo mandato, una afrenta servida en frío a Zapatero que el Gobierno socialista pensó que acabaría tras la victoria de Obama en noviembre de 2008. Sin embargo, han pasado siete años y medio de la entrada del primer presidente negro en la Casa Blanca y todavía no hay noticias de un viaje a España. Ni lo hubo con Rodríguez Zapatero ni ahora con Rajoy.

Obama ha estado en este tiempo en 17 países europeos, lo que deja en muy mal lugar a la diplomacia española. En Francia, por ejemplo, le recibieron en seis ocasiones. En el Reino Unido y Alemania, un total de cinco. En Polonia, un país similar a España que lucha por quitarle la plaza entre los grandes de la UE, habrá estado en tres ocasiones si se incluye la próxima cumbre de julio en Varsovia.

Las comparaciones son odiosas para España en este apartado, pues Obama ha estado en países como Estonia, República Checa o Dinamarca (dos veces, la primera para intentar que Chicago ganase los Juegos Olímpicos de 2016). Incluso recaló en la pequeña Irlanda después de que solicitase el rescate financiero al FMI y la UE, si bien hay que en cuenta que la comunidad irlandesa tiene gran peso en el electorado estadounidense.

A España estuvo a punto de venir en junio de 2010 para la cumbre UE-EEUU, pero el fiasco del año anterior en Praga le llevó a cancelar este tipo de reuniones. Ahora es cuando más predisposición había desde Washington, pero la parálisis política en España tras los comicios del 20-D ha roto esa posibilidad. 

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