Endogamia en Podemos
Dicen ser el partido de la nueva política y la transparencia. Sin embargo, en los puestos de responsabilidad de Podemos abundan las relaciones de pareja, los parentescos y los amigos de toda la vida.
Pasaban pocos minutos de las diez de la noche. El pasado 24 de marzo las redacciones de todo el país echaban humo tratando de desgranar los primeros datos que llegaban de un escrutinio todavía inexacto, que sin embargo ya vaticinaba en Andalucía el Parlamento más fragmentado de sus casi 33 años de historia. Y de repente una alerta inesperada obligaba a cambiar el foco de atención: Tania Sánchez aprovechaba la vorágine informativa para anunciar, vía Facebook, su ruptura con Pablo Iglesias. “Ya no somos pareja; nos queremos mucho, nos admiramos, nos respetamos, somos compañeros y compartimos las mismas aspiraciones de cambio político por las que seguiremos trabajando. Simplemente ya no somos pareja”, rezaba el escueto comunicado. Era el punto final de una ruptura que venía barruntándose meses antes, por mucho que Tania Sánchez y Pablo Iglesias se empeñaran en desmentirlo una y otra vez.



