El sacrificio gallego.
Su tercera mayoría absoluta obliga a Alberto Núñez-Feijóo a aparcar, también por tercera vez, un salto a la política nacional que dan por hecho propios y ajenos.
Como a muchos gallegos, a Alberto Núñez-Feijóo el hundimiento del petrolero Prestige le cambió la vida. La marea negra anegó sus aspiraciones de hacer carrera política en Madrid. Fue la primera de tres ocasiones, precisamente la misma cantidad de mayorías absolutas que tiene en su haber. La última la consiguió en las elecciones del pasado 25 de septiembre, cuando Núñez-Feijóo se convirtió en el único presidente autonómico en sobrevivir a la crisis económica con una nueva mayoría absoluta, y el PP gallego, en la única organización regional capaz de resistir la ola de malos datos que su partido ha registrado en el resto de España en autonómicas y generales. Sus datos en Galicia, donde ha sacado más de 70.000 votos que los que obtuvo Mariano Rajoy el 20-D y ha recuperado parte del voto que en las generales se fue del PP a Ciudadanos, le confirman como hombre fuerte del PP y le mantienen como uno de los favoritos en una carrera de sucesión de Rajoy, que se presenta lejana de nuevo. Por una parte, porque aún puede seguir en La Moncloa. Por otra, porque Núñez-Feijóo jura y perjura que terminará su nuevo mandato como presidente de la Xunta, de manera que no quedará libre hasta 2020. Como el presente, el futuro del PP puede estar también en manos de un gallego, porque propios y ajenos dan por seguro que Núñez-Feijóo intentará liderar tarde o temprano el partido a nivel nacional. De momento, este plan ha quedado aparcado al menos hasta en tres ocasiones, siempre por circunstancias relacionadas con Galicia. “Bueno, él dice que tiene un compromiso, y efectivamente lo tiene... pero la vida es la vida”, ríe un dirigente del PP gallego que confió desde el principio en el presidente de la Xunta y que, añade, no tiene una “bolita de cristal” para ver el futuro. José Manuel Romay Beccaría, a cuyo lado empezó Núñez-Feijóo su carrera política, prefiere no hacer apuestas. Hoy es presidente del Consejo de Estado por nombramiento de Rajoy, con quien también trabajó cuando era vicepresidente del Gobierno gallego primero y cuando años después coincidieron como ministros de José María Aznar. “Tengo el mejor concepto de Feijóo. Dice que está en Galicia y quiere cumplir su mandato y ahora lo demás son elucubraciones”, concede.



