El PP lanza una `OPA´sobre UPD y ciudadanos

11 / 04 / 2008 0:00 Sandra Buxaderas
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El partido de Mariano Rajoy intenta hacerse con el monopolio de la idea de España para evitar el trasvase de votos hacia las formaciones de Rosa Díez y Albert Rivera.

Los sentimientos patrióticos van a ser protagonistas en la campaña electoral para el 9-M. Nada menos que tres partidos con posibilidades de tener presencia en las Cortes rivalizan por atraer al elector que más que votar con el bolsillo o el cerebro lo hace con el corazón.

Y es que el PP ya no tiene el monopolio del discurso del orgullo nacional. Ahora dos partidos recién nacidos se atreven a desafiarle: la Unión, Progreso y Democracia (UPD) que lidera la ex socialista Rosa Díez, y los Ciudadanos-Partido de la Ciutadania de Albert Rivera.

Una de las grandes incógnitas de estas elecciones es quién va a conquistar los votos de aquellos electores que se sienten a disgusto con la noción de España como Estado plurinacional auspiciada por algunos de los partidos catalanes y vascos y tolerada por el PSOE de Zapatero. Quién va a atraer a aquellos que no quieren ningún cambio en la visión de España mayoritaria en los últimos tres siglos. Si es verdad que el pez grande se come al pequeño, el PP, el partido más grande de España, con 700.000 militantes, debería estar en disposición de comerse a dos partidos con menos de 5.000 cada uno. Pero estos aspiran a dar la sorpresa y emular el éxito que Ciudadanos –bajo su marca catalana, Ciutadans– ya consiguió en Cataluña al colarse inesperadamente con tres escaños en el Parlament catalán en las últimas elecciones autonómicas. El PP asegura que ni Rosa Díez ni Rivera le quitan el sueño, pero, por si acaso, se ha apresurado a lanzarles una OPA en toda regla.

Tráfico de personas

Una OPA que implica, por ejemplo, robarles a dirigentes destacados. Quien se ha apuntado un tanto en esta lucha es el presidente del PP catalán, Daniel Sirera, que esta semana ha fichado a la mediática Maite Nolla, portavoz de Ciudadanos hasta hace menos de un mes. Eso sí, el partido de Albert Rivera contribuyó a ofrecérsela en bandeja, pues la expulsó del partido tras conocer que, aún con el carnet ciudadano en la mano, había aceptado integrarse en el Institut Catalunya Futur, filial de FAES, la fundación del PP presidida por Aznar.

Es el último episodio conocido de la constante sangría de personas que sufre Ciudadanos. En su mayor parte, no obstante, la fuga de cuadros ha sido en dirección a UPD. Los que han cambiado de bando han visto mayores posibilidades en el proyecto de Díez, una veterana de la política, y se han quejado de que Rivera tiene un estilo de gestión demasiado personalista. Así, se han integrado en UPD dos de las principales corrientes críticas dentro de Ciutadans, tanto el ala más izquierdista como la más liberal. Además, el número 2 en el Parlament, Antonio Robles, es un asiduo detractor de su jefe.

Otro golpe duro para el partido de Rivera ha sido perder a alguno de sus ángeles protectores, los intelectuales que alentaron sus primeros pasos. El dramaturgo Albert Boadella ahora está con Rosa Díez. Más matizado es el escritor Arcadi Espada, quien tanto critica como apoya a los dos partidos. En cambio, el catedrático Francesc de Carreras se ha mantenido siempre fiel a sus orígenes: Ciudadanos. Rosa Díez ha captado a los intelectuales Álvaro Pombo, Mikel Buesa, Mario Vargas Llosa y Antonio Muñoz Molina. También ha fichado a Álvaro de Marichalar, hermano del todavía duque de Lugo, que encabeza la lista de Soria. Pero el deportista le ha dado algún disgusto, pues con sus ideas –como la de proponer para su circunscripción un régimen fiscal similar al de Canarias– ha provocado que el presidente del partido en la provincia, Javier Romero, haya hecho las maletas con destino a Ciudadanos. Además del intento de captar al equipo del rival, la lucha más encarnizada es la de aparecer a ojos del elector como el autonómás acérrimo defensor de una determinada idea de España, pues los tres tratan de hacerse con el monopolio de la bandera rojigualda.

España como lema

En este ámbito, el PP también ha lanzado su particular OPA ideológica. Un ejemplo es la campaña en Cataluña. El vídeo más famoso de la formación es aquél de la llamada de teléfono al departamento de Educación de la Generalitat catalana en la que la funcionaria cuenta que la lengua vehicular en el colegio es el catalán, y en castellano se ofrece sólo la asignatura específica de Lengua Española. Según explica Daniel Sirera a ‘Tiempo’, su partido aspira a ser “la casa común de aquellos que no son nacionalistas” y “los que no se sienten cómodos con algunas posturas de Ciudadanos”, muy izquierdistas a su entender en temas como el aborto o la propiedad privada. En cambio, Albert Rivera dice que su partido es el que mejor encarna la idea de España, así como una “nueva forma de hacer política”. De hecho, por si acaso pierde la guerra de la bandera, se esfuerza por atraer a los electores cansados de los políticos tradicionales.

Así como en Cataluña el PP lucha por fagocitar el espacio electoral de Ciudadanos, en todo el ámbito español Mariano Rajoy la emprende con Rosa Díez. El PP habla desde hace tiempo de la necesidad de una reforma de la Constitución para limitar el poder de las autonomías o para ofrecer la enseñanza en castellano en Cataluña, pero en la última semana han vuelto a situar estos aspectos como prioridad máxima. Mariano Rajoy resumía en un mitin que su proyecto es el de aquellos, “sean de izquierdas o de derechas”, que “creen en España”. La presidenta del PP en Madrid, Esperanza Aguirre, le sugería hace unos días un lema todavía más corto y claro: “España y libertad”. Pero a Rosa Díez no le quita el sueño. Está segura de que pronto va a poder discutir este monopolio desde el Congreso: “Lograremos grupo parlamentario”. Si Ciudadanos también lo consigue, serán tres en liza.

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