El PP corteja al PNV para aprobar los Presupuestos
Aunque desde el Gobierno confían en su apoyo a las cuentas, los vascos tratan de venderlo lo más caro posible.
Mariano Rajoy ha comenzado a probar muy pronto los sinsabores de gobernar en minoría. La unión de toda la oposición para paralizar la Lomce ha sido solo un toque de atención sobre lo que le espera al Gobierno en el largo camino de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. La negativa rotunda del PSOE a apoyar las cuentas obliga al Ejecutivo a garantizarse el apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria (CC) y el PNV. Cada uno, por supuesto, pondrá sus condiciones, pero desde Moncloa dan por amarrados los dos primeros. En el aire sigue, sin embargo, el apoyo de los nacionalistas vascos.
“Un cambio de actitud”
La reunión entre su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, solo sirvió para constatar que el PNV piensa vender caro su apoyo. Consciente de que su apoyo es la única vía del Gobierno para aprobar la cuentas, Esteban aprovechó para dar un tirón de orejas a las políticas del Gobierno en el País Vasco: “O cesa la leña, o no habrá Presupuestos”. Los nacionalistas quieren que el Ejecutivo dé marcha atrás a su actitud de los últimos años en todo lo relativo al autogobierno vasco. Eso incluiría el cese de los recursos tanto contencioso-administrativos como inconstitucionales que uno tras otro Moncloa interpuso en la pasada legislatura contra las decisiones del Gobierno vasco. Además, en el PNV confían en poder avanzar en algunas cuestiones de autogobierno paralizadas desde que Rajoy se hizo con la presidencia. Eso de partida, sin entrar en cuestiones económicas.
Aunque en la reunión, “una primera toma de contacto”, no se discutió sobre cifras concretas, todo parece indicar que sobre la mesa están también el apoyo del PP en Euskadi a las cuentas vascas y una negociación al alza del cupo. Además, el PNV sigue pidiendo un impulso definitivo a la alta velocidad en su comunidad. Estas cuestiones, sin embargo, también estaban sobre la mesa durante las negociaciones de la investidura y el PNV optó entonces por no salir del no a Rajoy que compartía con el resto de fuerzas nacionalistas. Su apoyo dependerá, en todo caso, de las contrapartidas, más o menos visibles, que sea capaz de ofrecer el Gobierno para el País Vasco.
Más seguro es el apoyo de Ciudadanos, que difícilmente podría bloquear las cuentas después de haber apoyado la investidura de Rajoy por “responsabilidad” ante la incertidumbre política. En todo caso, tiene también sus exigencias. Ciudadanos ha puesto como líneas rojas para su apoyo que no se toquen ni el IRPF ni el IVA en la próxima legislatura, así como aumentar a medio plazo la presión fiscal real sobre las grandes empresas, que apenas tributan gracias a la ingeniería fiscal y el enorme número de deducciones posibles. El Gobierno asume como suya la congelación de ambos impuestos, si bien pretende compensar los ingresos con impuestos especiales, sobre el alcohol y el tabaco, y verdes. Además, se está estudiando la implantación de la euroviñeta, una tasa ya extendida por varios países europeos que grava el paso de los vehículos pesados, de más de 3.500 kilos, algo que ayudaría a cuadrar el déficit sin tocar ni los impuestos indirectos ni sobre la renta.
La mayoría se completaría con CC, que exigirá fundamentalmente compensaciones para Canarias y probablemente con Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, que no podría negarse si las cuentas mejoran las dotaciones de las islas.
El techo de gasto
Más fácil aún será para el PP negociar el techo de gasto, el primer paso para aprobar las cuentas. En este caso, el PSOE sí parece dispuesto a hablar. Varias de las comunidades que gobierna dependen de su aprobación, probablemente con cierta relajación en el déficit autonómico, para obtener un balón de oxígeno económico. Una vez conseguido, los socialistas, sostienen, volverán a la oposición dura que prometieron tras hacer a Rajoy presidente de Gobierno.


