El pequeño Nicolás necesita 800.000 votos
Pretende presentar su candidatura al Senado, pero aún no ha inscrito su partido político en Interior
“Imaginaos que me votan medio millón de personas”. Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el pequeño Nicolás, anima a los espectadores del primer capítulo de su serie de vídeos Las crónicas de Fran a calcular la cantidad que se embolsaría, a razón de los 40 céntimos de euro que cada candidatura al Senado recibe por voto. Serían 200.000 euros que, de acuerdo a los resultados de 2011, no serían suficientes para que consiguiese un escaño desde el que “dinamitar” la Cámara Alta. En 2011, Madrid eligió cuatro senadores y el escaño más barato, el que menos votos necesitó, fue el del socialista Enrique Cascallana, con 832.952 votos.
“He cambiado”. Tras la sorpresa que causó el año pasado descubrir la cercanía de este joven de entonces 20 años con miembros de los cuerpos policiales y de inteligencia y sus relaciones con altas esferas de la política, el pequeño Nicolás ha reaparecido como un hombre nuevo. “He cambiado”, proclama en YouTube, donde lanza mensajes como que todo lo que le ha pasado en el último año ha evitado que se convierta en un “corrupto”, que se dispone a entrar en el Senado para cerrarlo y que, entretanto, donará su sueldo a Cáritas y se convertirá en los “Asuntos Internos” –la brigada policial que le investigó– de los senadores, para vigilar todo lo que hagan y no hagan.
Para eso, necesitará presentar una candidatura para las elecciones de fin de año, para lo que tendrá que registrar un partido político ante el Ministerio del Interior. De momento no lo ha hecho, dicen en el Registro de Partidos Políticos, donde no existe ninguna formación que lleve su nombre. La más parecida, a nombre de María del Carmen Gómez Iglesias, data de 1994 y era por las JONS. El “candidato independiente” al Senado en 2015 tendrá que registrarse de algún modo, como partido, para lo que necesitaría alrededor de un mes antes del cierre de candidaturas, o como agrupación electoral, para lo que podría esperar hasta la convocatoria de elecciones, aunque debería aportar más de 63.000 avales, el 1% de los 6,3 millones de habitantes de Madrid.
El pequeño Nicolás ha vuelto al gimnasio, se ha calzado un traje a medida y graba vídeos amenazadores hacia los políticos –“Voy a ir a por ti”, advierte en la primera entrega de sus realities–. Pero su aventura política está rodeada de tanto misterio como sus supuestos movimientos por las altas esferas. Si tiene un equipo que le asiste en la elaboración de los vídeos o al otro lado de las varias direcciones de correo electrónico que figuran en la página web de su candidatura son datos sobre los que ha pedido confidencialidad a los medios de comunicación que han tenido acceso a él. Llegado el momento de formalizar su candidatura, sí deberá contar con por lo menos otros dos promotores.
El pequeño Nicolás ha copiado el hashtag en Twitter –#RumboalSenado– al senador de Santo Domingo Víctor Joel Sánchez y el único apoyo público que se le conoce es el de Aldo Comas, marido de la actriz Macarena Gómez, asistente a bodas y otras celebraciones de los Grimaldi y cantante de San León, el grupo que le ha cedido al pequeño Nicolás la canción que hace de banda sonora en la primera entrega de su campaña audiovisual. Lejos de ceder el tema y olvidarse, Comas muestra su entusiasmo en las redes sociales por un proyecto que en el Partido Popular explican porque Gómez Iglesias llevaba mucho tiempo sin salir en prensa. “Es un juguete roto”, dicen.
El pequeño Nicolás volvió esta semana a declarar ante el juez por el delito de injurias al CNI que se le imputa. Se ratificó en que los servicios de inteligencia le pincharon el teléfono y, a su salida de los juzgados, dijo que ahora quiere centrarse en su campaña al Senado antes de pedir el voto a los periodistas.



