El Mediterráneo decidirá el 26-J
El resultado de las elecciones generales dependerá de lo que voten los habitantes de 22 provincias donde hay escaños sin un dueño claro. No obstante, parece que el panorama será muy parecido al del 20-D: ganará el Partido Popular, pero para formar Gobierno habrá que pactar entre varios.
Un puñado de votos decidirá las elecciones generales del próximo 26 de junio. Según un informe de la consultora Redondo & Asociados, los comicios los volverá a ganar el Partido Popular y seguirán siendo necesarios los pactos, pero la distribución definitiva de escaños dependerá de lo que ocurra en varias provincias donde el último diputado en juego no tiene un dueño claro. Se trata de territorios donde la diferencia entre dos partidos por conseguir el último escaño es menor al 1% del electorado. Y eso ocurre en 22 de las 52 circunscripciones electorales, lo que da buena muestra de lo estrecha que está la pelea y de lo mucho que pueden cambiar los resultados en función de lo que ocurra durante la campaña. Curiosamente, buena parte de esas 22 provincias están bañadas por el Mediterráneo y, en concreto, la contienda se presenta apasionante en Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía.
De esas 22 batallas, la coalición Unidos Podemos está inmersa en 12, el PSOE en 11, el PP en 10 y Ciudadanos en 8. Y la caprichosa ley electoral hace que la pelea más repetida sea entre el PP y Podemos. Estos dos partidos compiten por el último escaño que se tiene que adjudicar en Tarragona, Valencia, Málaga, Teruel, Murcia y Las Palmas. De momento va por delante el PP, pero cualquier error podría decantar la balanza a favor de Podemos en esos seis territorios.
Según el informe elaborado por Redondo & Asociados para TIEMPO, el PP se impone ahora mismo en ocho de las diez batallas que tiene abiertas. Eso quiere decir que tiene en riesgo ocho diputados y que solo podría conseguir dos más en el mejor de los casos.
Los que más pueden ganar
Pero a los demás partidos les ocurre lo contrario: están por delante en menos batallas que en las que están por detrás. Así, por ejemplo, el PSOE tiene cinco escaños en el aire, pero puede conseguir otros seis; Podemos está bien colocado para conseguir cinco, pero podría arrebatar otros siete; y Ciudadanos solo va por delante en dos provincias, pero tiene hasta seis opciones de mejora. Resumiendo: el que ahora mismo más tiene que perder es el PP y el que más tiene que ganar es Unidos Podemos.
Visto lo reñida que está la pelea, pronosticar el resultado del 26-J parece muy arriesgado. Está claro que volverá a ganar el PP y que seguirán haciendo falta los pactos para formar Gobierno. También parece cada día más evidente que el efecto multiplicador de la suma de los votos de Podemos e Izquierda Unida les hará adelantar al PSOE, no solo en votos sino también en escaños. Y ese efecto hará perder diputados al resto de partidos, aunque puedan mejorar en porcentaje de voto, como en el caso de Ciudadanos.

