El difícil acuerdo de convivencia tras el fin de ETA

23 / 10 / 2015 Clara Pinar
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Rechazo en lugar de condena; proceso de paz o injusticia, palabras que bloquean un acuerdo político

Arantza Quiroga

“Hay normalidad ya en la convivencia de la sociedad vasca. Pero los partidos no estamos siendo capaces de acordar documentos políticos como lo hace la sociedad”. Cuatro años después del comunicado en el que ETA anunciaba el cese de la violencia, este es el análisis de un miembro del PP vasco sobre el estado de los contactos entre partidos para trazar un plan de convivencia tras el fin del terrorismo. Coinciden en que deben estar todos. Les separan diferencias de fondo que se reflejan en las palabras que no admiten o de las que no pueden prescindir.

Entre los partidos en el Parlamento vasco –PNV, Bildu, PSE y PP–, vocablos como injusticia, reconciliación, paz o libertad componen un difícil diccionario. El caso más reciente y más drástico ha sido el final de la carrera política de Arantza Quiroga después de presentar por su cuenta y riesgo una moción que proponía la creación de una ponencia en el Parlamento vasco para abordar la deslegitimización del terrorismo de ETA. Con esta iniciativa quería activar el papel del PP, ausente como el PSE en las dos iniciativas a favor de la convivencia hoy en marcha: la Secretaría General de Paz y Convivencia del Gobierno vasco y la ponencia del mismo nombre en el Parlamento donde solo están PNV y Bildu, con sus propios problemas semánticos.

La iniciativa de Quiroga, que habría estado alentada por la Iglesia y la patronal vascas, quedó en nada porque intercambió la exigencia de “condena” de la violencia de ETA por “el rechazo expreso a la violencia”. Desde la Izquierda Abertzale (IA) hasta el PP reconocen que la palabra “condena”, tiene una carga política indudable porque es lo que desde hace décadas se ha exigido a ETA y su entorno. No solo su propio partido desde Madrid, también el PSE arremetió contra Quiroga. Más en línea con la Asociación de Víctimas del Terrorismo, dijo que “quien tiene que moverse es Sortu, no los demócratas”. Quiroga también pedía sustituir el nombre de la ponencia parlamentaria por una llamada Libertad y convivencia, porque la paz llegó cuando ETA dejó de matar, explican en el PP, frente al proceso de paz del que habla la IA. Otra diferencia semántica a la que se suma el rechazo del PP a la reconciliación de la que habla la secretaría de Paz y Convivencia, que ha dejado el desarme de ETA y la política penitenciaria para tratar tras el 20-D, quizá con un nuevo Gobierno central. “Es un concepto muy personal, hasta religioso, lo que tenemos que hacer es convivir”.

Quiroga no renunciaba a exigir una condena, lo haría en la ponencia en la que quería que estuvieran todos los partidos, incluido Bildu. No ocurrirá, porque la crisis en el PP vasco y su dimisión mantendrán el “bloqueo total” por lo que respecta a la participación de PP y PSE en los acuerdos políticos de reconciliación. Por su parte, PNV y Bildu también divergen sobre el rechazo de la violencia pasada. La IA propone reconocer el daño y el dolor que ETA y ellos y su posición política causaron a las víctimas pero ve ir demasiado lejos calificar este daño de “injusto”.

Desunidos. Cuatro años después del anuncio del cese de la violencia, hay dos iniciativas a favor de la convivencia que no se espera que den resultados pronto. Participan el PNV y Bildu y quedan fuera el PP y el PSE. Un escenario muy distinto a la unidad que desde Arantza Quiroga hasta Paul Ríos –excoordinador del proyecto Lokarri– creen necesaria. Aunque la sociedad vaya por delante. “Se lanza un mensaje de que los representantes se han puesto a trabajar para construir juntos la convivencia. Una parte de la sociedad está dispuesta a trabajar por ella y no encuentra espacios compartidos desde los que hacerlo”, dice Ríos. En lugar de una única cita para honrar a las víctimas, el 10 de noviembre los vascos volverán a elegir en el acto de qué partido quieren recordarlas.

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