El beneficio de la abstención

15 / 09 / 2016 Javier Otero
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La Navidad podría reducir la participación, lo que suele beneficiar al centro derecha.

En ocho de las once convocatorias electorales desde 1982 se cumple la regla de que existe una relación entre el comportamiento de la abstención y el resultado del centro derecha. Son los datos que apoyan a quienes creen que una convocatoria en Navidad haría subir la abstención y, por lo tanto, favorecería al Partido Popular.

La colocación de las elecciones en Navidad no solo afectaría a los que están obligados a trabajar en el dispositivo electoral, sino a aquellos ciudadanos que están fuera del domicilio en el que están censados. En ese caso, si quieren votar tendrían que hacerlo por correo. Los trámites que requiere pueden disuadir a muchos de votar. Por otra parte, las reuniones familiares también pueden quitar a muchos las ganas de interrumpirlas por ir a las urnas.

Según el análisis de algunos partidos, salvo quizás el PP, una convocatoria en ese día abonaría el incremento de la abstención. Y normalmente (aunque con excepciones) esta ha favorecido a los partidos de centro derecha en España.

Entre las elecciones celebradas tras la Constitución de 1978, destacan las que dieron la histórica mayoría absoluta al PSOE en octubre de 1982 y llevó a Felipe González a La Moncloa. Es la convocatoria en la que más creció la participación y en la que más bajó el resultado para la entonces Alianza Popular (AP) y la Unión de Centro Democrático (UCD). La participación creció en doce puntos porcentuales y el resultado del centro derecha descendió en 7,8 puntos. En sentido contrario, cuando la participación se desplomó 8,6 puntos en el año 2000, el Partido Popular consiguió su primera mayoría absoluta, la que hizo presidente a José María Aznar. El PP consiguió crecer casi seis puntos. La llegada de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 coincidió con un incremento de la participación en casi siete puntos, aproximadamente los que perdió el PP. Muchos análisis consideran que en las últimas elecciones, las del pasado junio, la mejoría de resultados del PP tiene mucho que ver con el descenso de la participación.

Si se analiza la influencia de los periodos vacacionales, las elecciones de 1986 se celebraron en verano, el 22 de junio, una fecha muy parecida a la de las últimas elecciones. En 1986 la participación cayó 9,5 puntos y el centro derecha mejoró 2,1. En las últimas elecciones, el 26 de junio, la participación cayó 3,5 puntos, casi los mismos que ganó el PP.

De las once elecciones celebradas desde 1982 (las de este año se comparan con las de 1979) en cinco de ellas se ha producido el fenómeno de que el incremento de la abstención va acompañado de mejores resultados del centro derecha. Además, tres comicios en los que el centro derecha empeora coinciden en la reducción de la abstención. Esto quiere decir que en ocho de las once convocatorias se cumple la regla de la relación entre el comportamiento de la abstención y el resultado que obtienen los partidos de centro derecha.

En dos de las tres convocatorias electorales celebradas en lo que se considera periodo vacacional, la participación bajó y el centro derecha subió. El pasado 20 de diciembre, si se considera incluido en las vacaciones de Navidad, la participación subió, aunque un solo punto, y el centro derecha empeoró sus resultados dos puntos.

Por otra parte, en otros países europeos como Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia... la celebración de elecciones tiende a evitar las vacaciones. Son una excepción. Esta rareza se produjo en pleno mes de julio, en Portugal.

Las últimas cinco elecciones en Alemania se han celebrado, con disciplina casi militar, en septiembre. Las tres anteriores no han caído nunca en vacaciones. También aquí se produce el fenómeno que ocurre en España, porque el comportamiento de la abstención influye en los resultados de los conservadores.

En Francia, cinco de las ocho elecciones celebradas desde 1981 han sido en junio, pero en la primera quincena. Dos han sido en marzo y una tuvo lugar en mayo. Al contrario que en España, el incremento de la abstención parece beneficiar a la izquierda, al Partido Socialista, en las elecciones disputadas desde 1981.

En Gran Bretaña ninguna ha sido en periodo vacacional. Y parece que prefieren el buen tiempo para votar. Casi todas las que se han celebrado desde 1983 son en mayo o junio, fuera de las vacaciones. Solo una se convocó en abril. Al contrario que en España, el aumento de la participación parece favorecer a los conservadores.

En Italia, por su parte, también las celebran mayoritariamente en primavera, salvo las últimas, de 2013, que fueron en febrero. De las doce últimas elecciones celebradas en el país vecino, Portugal, solo una fue convocada en plenas vacaciones, esta vez las de verano, el 19 de julio de 1987. El mes más habitual ha sido octubre, en el que se convocaron elecciones en seis ocasiones. 

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