Diez monumentos franquistas
El régimen de Franco pervive aún en varios monumentos diseminados por la geografía española. El más famoso es el Valle de los Caídos, pero hay otros de gran tamaño.
Hubo un tiempo no muy lejano en el que cada 18 de julio se celebraba el Glorioso alzamiento nacional, o lo que es lo mismo, el golpe militar contra el Gobierno de la Segunda República. Era uno de los días festivos del calendario y el general Francisco Franco conmemoraba tal efeméride en los jardines del Palacio de la Granja de San Ildefonso (Segovia) en compañía de los jerarcas del régimen y los representantes del Cuerpo Diplomático. Este año se cumplen 40 años del fin de la dictadura y aún hoy perviven varios monumentos que glorifican las gestas franquistas o ensalzan a alguno de sus dirigentes. La obra más conocida es la del Valle de los caídos, en la sierra madrileña de Guadarrama, pero hay otras de gran tamaño que perviven por toda la geografía española. Algunas de ellas, como el medallón de Franco en la Plaza Mayor de Salamanca o el monumento al falangista Onésimo Redondo en un cerro de Valladolid, corren el riesgo de ser retiradas en las próximas semanas y meses al no tener el Partido Popular la mayoría absoluta en ambos ayuntamientos.
Valle de los caídos (Madrid):
La obra magna del franquismo fue inaugurada en 1959 tras casi 20 años de trabajos con los que miles de presos republicanos redimieron sus condenas. En la cripta están inhumados los restos de 33.847 muertos de la Guerra Civil –de los cuales más de 12.000 son de republicanos sin identificar–. Los enterramientos más polémicos son los de Franco y José Antonio Primo de Rivera. La cruz, de 150 metros, sufre un grave deterioro y su restauración requeriría de 14 millones de euros. El complejo estuvo a punto de cerrarse en 2009. En 2014 fue visitado por casi 250.000 personas.
Arco de la victoria (Madrid):
Este arco de triunfo coronado por una cuádriga de Minerva se construyó entre 1950 y 1956 para conmemorar la entrada de las tropas franquistas en Madrid al final de la Guerra Civil. La ausencia de símbolos franquistas y las inscripciones en latín han permitido que este monumento, que nunca fue inaugurado por el régimen, pase desapercibido. En el frontispicio que se lee por un lado dice: “A los ejércitos aquí victoriosos / la inteligencia, que siempre es vencedora / da y dedicó este monumento”. Y en el otro: “Fundado por la generosidad del Rey / restaurada por el Caudillo de los españoles / el templo de los estudios matritenses / floreció bajo la mirada de Dios”, en referencia a la reconstruida Ciudad Universitaria.
Monumento a la victoria (Tenerife):
La obra del escultor Juan de Ávalos es un ángel con las alas extendidas que representa al avión ‘Dragon Rapide’, en el que partió Franco el 17 de julio de 1936 para iniciar el golpe. Sobre su espalda se encuentra una figura masculina que recuerda al dictador. Fue inaugurado en 1966 y no es el único monumento franquista en la isla ya que en el monte de Las Raíces hay un monolito que conmemora la reunión de Franco con sus oficiales y generales para organizar el levantamiento militar. Ambas obras sufren un gran deterioro en la actualidad.
Monumento a Carrero (Santoña, Santander):
El almirante Luis Carrero Blanco, asesinado por ETA en diciembre de 1973 cuando era presidente del Gobierno, cuenta en su localidad natal con un monumento en su honor de 40 metros de altura. La obra representa un gran timón, en cuya cúspide hay un ángel con la rosa de los vientos. Las figuras de la base son las cuatro virtudes cardinales.
Ángel de la victoria y la paz (Valdepeñas, Ciudad Real):
Fue inaugurado en 1964 en el Cerro de las Aguzaderas, a 2 kilómetros de Valdepeñas (Ciudad Real). El monumento fue dedicado a los “mártires de nuestra cruzada” y fue obra del escultor extremeño Juan de Ávalos, el autor del grupo escultórico del Valle de los Caídos. La obra (arriba) consistía en la figura de un ángel de 15 metros de altura con una espada en forma de cruz y dos monolitos de 25 metros de alto que representan una puerta de la paz. En su base la Diputación de Ciudad Real colocó la siguiente inscripción: “La provincia de C. Real al Caudillo, como homenaje de gratitud en recuerdo de sus mártires 1936-1964”. Los GRAPO pusieron una bomba en 1976 y la obra quedó muy deteriorada (ver imagen a la izquierda), perdiendo toda la figura de piedra a excepción de las manos y la empuñadura de la espada). El paso del tiempo y el abandono han ido haciendo mella en la misma y poco a poco ha ido perdiendo algunas de las partes metálicas que habían quedado intactas.
La última estatua de Franco (Melilla):
La única estatua de Franco expuesta en la vía pública se encuentra en Melilla. Está situada a los pies del recinto amurallado, frente a la entrada del puerto. El Ayuntamiento del Partido Popular argumenta que la estatua no incumple la Ley de Memoria Histórica al no estar erigida en honor al ‘Caudillo’, sino que rinde homenaje al “comandante” de la Legión que en 1921 salvó a la ciudad del asedio de las tropas marroquíes.
Monolito del general Mola (Alcocero de Mola, Burgos):
En esta localidad burgalesa es donde murió el general Mola en un accidente de avión al poco de iniciarse la Guerra Civil. En junio de 1939, Franco inauguró este monolito de 20 metros de altura, con una escalera en su interior para subir a la parte alta, en homenaje al cerebro del ‘Alzamiento Nacional’. Es visible desde varios puntos de la comarca y al monumento se llega a través de una escalinata flanqueada por pinos. El municipio, con 33 habitantes censados, mantiene el nombre del general que le puso en el mapa durante el franquismo.
Monumento a los caídos (Tortosa, Tarragona):
El mayor monumento franquista que pervive en Cataluña se encuentra en Tortosa. Dos puntas de hierro negras y de 45 metros de altura dominan las aguas del Ebro al paso del río por esta localidad. Fue inaugurado en 1966 para conmemorar la batalla más mortífera de la Guerra Civil. La punta más alta tiene una gran cruz adosada en uno de los ángulos y está coronada por una estatua que representa a un soldado guiado por una estrella. La punta pequeña finaliza con un águila con las alas extendidas.
Monumento a Onésimo Redondo (Valladolid):
Este monumento erigido en el cerro de San Cristóbal de Valladolid se inauguró en 1961 para conmemorar el 25 aniversario de la muerte de Onésimo Redondo, uno de los fundadores de Falange. El grupo escultórico tiene una altura total de 31 metros (3,5 por cada figura: Onésimo, un campesino, un obrero, un estudiante y un combatiente, más 12 metros del emblema del yugo y las flechas). Su peso es de 5.000 kilos, aunque al conjunto le queda poca vida. Industria publicó en junio el pliego de condiciones para las obras de demolición, que durarán un mes y cuyo presupuesto asciende a 108.546 euros.
Medallón de Franco (Plaza mayor de Salamanca):
Entre los 88 arcos de la Plaza Mayor hay medallones con bustos de personajes de la historia de España vinculados a Salamanca. El más polémico es el de Franco, que se hizo tallar una efigie en 1937 con motivo del traslado temporal de su Cuartel General a esta ciudad. Los sucesivos ayuntamientos del PP se han resistido a retirar la imagen acogiéndose a la Ley de la Memoria Historia, que amnistía a las obras que son Bien de Interés Cultural, y al hecho de que hay otros medallones alegóricos de la Primera y Segunda República.











