Desierto de candidatos en Galicia

07 / 04 / 2016 Clara Pinar
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Ni PP, ni PSOE ni En Marea tienen claro a quién presentarán en las elecciones autonómicas de este año.

Alberto Núñez Feijóo.

Teniendo en cuenta una de las peores concepciones que se tiene de los políticos, como seres únicamente interesados en ganar las siguientes elecciones, Galicia es en estos momentos un remanso de bondad. Ni PP, ni PSOE ni En Marea tienen de momento un candidato claro a la Xunta en las elecciones de este año. Dudas sobre si prolongar y cómo una carrera política, imputaciones por delitos vinculados a la corrupción y graves discrepancias internas han convertido a Galicia en un desierto de candidatos.

Las últimas elecciones, en 2012, se celebraron un 21 de octubre, por lo que, si se cumplen escrupulosamente los cuatro años de legislatura, quedarían menos de seis meses para los próximos comicios. Más que la fecha exacta, la duda es entre quiénes podrán elegir los gallegos para ocupar el Pazo de Raxoi, sede del Gobierno autonómico.

El actual presidente, el popular Alberto Núñez-Feijóo, lleva meses deshojando la margarita sobre si volver a presentarse como candidato o no. Dejando a un lado que lo haga porque ve cerradas sus posibilidades de dar el salto a la política nacional como sucesor de Mariano Rajoy o porque de verdad le apetezca terminar sus años activos en el sector privado –se habla de la petrolera estatal de México, Pemex–, en el PP cada vez se ve más claro que Núñez Feijóo no volverá a ser candidato. En todo caso, seis meses antes de los comicios, el PP aún no lo sabe.

Tampoco podría de momento mandar a imprimir sus carteles electorales el PSOE, después de que su candidato y secretario general en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, se viera obligado a dimitir de sus dos responsabilidades debido a su presunta implicación en la trama corrupta que se investiga en Lugo, la operación Pulpo. Incluso estando ya bajo sospecha, el PSOE le mantuvo como candidato y Pedro Sánchez le respaldó apenas unos días antes de que la jueza instructora añadiera seis nuevas imputaciones, que se suman a otras cinco ya existentes. Cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, fraude a las administraciones públicas, fraude de subvenciones y delito continuado de malversación de caudales públicos fueron los últimos presuntos delitos que apartaron a Gómez Besteiro del camino a la Xunta y dejaron al PSOE y a sus votantes sin candidato.

Nuevo partido

La incertidumbre no es solo propia de los partidos tradicionales. El conglomerado de fuerzas de izquierdas que se agrupó en torno a las Mareas Atlánticas en las elecciones municipales y que para las generales del
 20-D se sumaron a Podemos, es una coalición llamada En Marea que no pasa por sus momentos más tranquilos para designar a un candidato. Al contrario, la fuerza de izquierda gallega, que desde el principio ha tenido como objetivo principal llegar a la Xunta, no tanto al Congreso, se enfrenta a una doble batalla. Por una parte, porque entre los colectivos que la forman hay nacionalistas –Anova, de Xosé Manuel Beiras– y otras que no lo son, como Esquerda Unida y Podemos, que se niega a la posibilidad de que sea Beiras el candidato. La segunda batalla se vive dentro de la formación morada. Podemos Galicia está en manos de una gestora después de que Pablo Iglesias disolviera la organización y destituyera a su secretario general, Breogán Riobóo, por “falta de confianza”. Así, está pendiente de elegir en primarias una nueva dirección, en un proceso que no se presenta fácil, porque Riobóo está dispuesto a volver a presentarse. Cuando aclare su situación en Galicia, quizá también se avance en la coalición en la que irá a las elecciones y en quién será su candidato. Hasta entonces, las Mareas empatan en este aspecto con PP y PSOE. 

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