De la lucha contra la corrupción al balneario
Cuando deje la Audiencia Nacional, el juez Pablo Ruz se incorporará a un juzgado de Móstoles que cambiará su vida profesional.
En la primavera de 2013, mientras llamaba a declarar a ocho empresarios que presuntamente hicieron donaciones irregulares al PP o expulsaba a este partido como acusación particular del caso Gürtel, Pablo Ruz resolvió algo mucho más personal. Se presentó al concurso convocado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) para optar a la titularidad de un juzgado distinto al suyo de entonces, el de instrucción número 5 de Collado Villalba, y se convirtió en titular del juzgado de instrucción número 4 de Móstoles. Ruz se encontraba desde 2010 en comisión de servicios en el famoso juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, desde donde dirige investigaciones con tanta repercusión como el caso Gürtel, el caso Bárcenas e investiga el fichaje de Neymar o el patrimonio de la familia Pujol. Ganó la plaza en Móstoles por ser el juez con más antigüedad de los que optaron a ella y allí deberá incorporarse cuando abandone la Audiencia Nacional, ya sea en el mes de marzo, cuando termine la prórroga acordada por el CGPJ, o más tarde si finalmente decide solicitar quedarse como juez de apoyo del titular de la plaza, Miguel Carmona.
Un día en el juzgado.
Ruz se mudará del centro de Madrid a Móstoles. A pesar de que tiene su plaza allí desde hace año y medio, nunca ha trabajado en ese juzgado y solo lo ha visitado una vez. Un par de meses después de que, en junio de 2013, el BOE publicara que había ganado el concurso, apareció por allí acompañado por la decana de los juzgados de Móstoles para firmar el documento de toma de posesión de su nueva plaza. Fue un mero trámite, rápido, en el que comentó con el personal, medio como una obviedad, medio como disculpa, que él se volvía a la Audiencia Nacional, donde en el primer trimestre de 2015 decidirá si pedir o no una prórroga especial acordada por el CGPJ para terminar la instrucción de casos como el de la trama Gürtel. En esa breve visita, Ruz dejó la impresión que comparten otros funcionarios que trabajan ahora con él en la Audiencia Nacional e, incluso, de la que ya tiene fama en la profesión, de ser una persona “agradable”, con quien es fácil trabajar. Entonces, ¿les importaría que se incorpore? “No, aunque el juez de ahora es también muy agradable”, dice uno de los funcionarios que el año que viene podría estar a las órdenes de Ruz.
De esa primera y única visita también les quedó claro algo que trasluce en cuanto aparece por allí un periodista, que el titular del juzgado en el que trabajan es el juez más famoso de España en estos momentos. Preguntada sobre si siguen con especial atención las noticias que afectan a Ruz y a su destino profesional, la secretaria judicial se limita a decir que “aquí venimos a hacer nuestro trabajo”.
Más allá de la distancia geográfica entre el centro de Madrid y la localidad de clase trabajadora de Móstoles, también será mucha la distancia entre los trascendentales casos que tiene ahora entre manos y las investigaciones que abundan en este juzgado. En lugar de indagar sobre las finanzas del PP, por ejemplo, se las verá con robos con violencia o posesión y tráfico de droga, dos de los casos que entraron en el juzgado en una mañana normal del mes de diciembre. También una denuncia por pérdida de documentos que “ni siquiera es delito”, explican en el juzgado. Los casos no tienen tanto relumbrón, pero eso no quiere decir que no haya trabajo. En el juzgado del que es titular Ruz entran “unas 7.000 diligencias al año”, dicen allí. Calculan que este año incluso superarán esta cifra.
Por lo general, son instrucciones cortas, aunque, entre diligencia y diligencia, lo normal es que se superen los seis meses de instrucción, el límite que quiere fijar el Gobierno para la duración de instrucciones no complejas. En el otro extremo, a Ruz le espera en este juzgado continuar con la investigación relacionada con un caso sobre corrupción urbanística que empezó hace más de 10 años y en el que “de momento” no hay ningún político implicado, señala uno de los abogados de la defensa, que prefiere no dar más detalles. Este caso ya ha pasado por “tres jueces” en un juzgado donde en los últimos años ha habido bastante rotación de magistrados. La plaza de Ruz está ocupada ahora por el juez Leandro Martínez Puertas que, casualmente, ganó la plaza del juzgado número 2 de Móstoles en el mismo concurso al que se presentó Ruz el año pasado. Antes que él, habían pasado por allí otros dos magistrados sin plaza, recién salidos de la escuela jurídica e itinerantes hasta que logran ganar una.
Del mismo modo que en este juzgado no entran casos tan complicados, tampoco cuenta con los mismos medios de los que dispone hoy Ruz en la Audiencia Nacional, añaden las mismas fuentes, que califican el número 4 de instrucción de Móstoles como “un juzgado normal”.
“Esto es un balneario en comparación”, resume una representante de CCOO que conoce bien el juzgado de instrucción número 4, adonde en una mañana de diciembre ha ido a informar a sus compañeros de procedimientos en curso en este sector, como la informatización de la Justicia.
Muchos casos, poco personal.
Como tantos otros, el juzgado mostoleño de Ruz está congestionado por exceso de casos, aunque no lo parece a simple vista. No presenta una imagen ni parecida a las llamativas imágenes de juzgados atestados de documentos, con legajos hasta en el cuarto de baño, con que suelen ilustrarse las noticias sobre este tema. Se encuentra en un edificio relativamente nuevo, es un espacio amplio y luminoso y no se aprecian excesos de papel. Tampoco hay exceso de personal, según CCOO. El número ideal de funcionarios que calcula este sindicato para un juzgado de este tipo está en 11 o 12 y en el de Ruz hay ocho.
Su manera de trabajar también cambiará. Como el resto de magistrados de la Audiencia Nacional, Ruz hace guardias que duran 24 horas. En Móstoles, las guardias duran una semana, de 9 de la mañana de un martes a 9 de la mañana del martes siguiente, un tiempo en el que cuando no esté en el juzgado tendrá que estar disponible por teléfono. También será diferente por lo que respecta a su trabajo como juez. En la Audiencia Nacional, Ruz es solamente juez instructor, encargado de llevar a cabo la investigación sobre casos que juzgará otro magistrado. No en juzgados como el número 4 de Móstoles. Como juzgado de instrucción, el grueso de su tarea será esa, pero también tendrá que celebrar juicios rápidos sobre temas relacionados con alcoholemia o robos con autor conocido, según marca la ley. Se suelen celebrar los martes de final de guardia, aprovechando que también está el fiscal. La fecha en la que Ruz dará el salto desde el estrellato de la Audiencia Nacional a la discreción de un juzgado de Móstoles se desconoce. Puede ser en marzo, cuando termine su última prórroga, y una vez concluido el sumario de la trama Gürtel. O puede que lo haga después, tras un tiempo como asistente del titular del juzgado. En cualquier caso, su vida profesional ya no será igual.



