Cospedal, ministra segura de Rajoy
Considerada una de las ganadoras del 26-J, un miembro del Gobierno ve “obvio” que entrará en el Ejecutivo.
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, está pasando un mes de julio muy distinto al de 2015. De replegarse a una segunda fila doblemente derrotada, en las urnas y orgánicamente, ha pasado a ser percibida como una de las “culpables del éxito” del 26 de junio y como miembro seguro en el próximo Gobierno de Mariano Rajoy, si consigue ser investido presidente. “Se da por supuesto que si Rajoy tiene plena libertad para formar Gobierno, ella será ministra. Es una obviedad que ve todo el mundo”, decía un miembro del Ejecutivo en funciones días antes de que empezaran los contactos de Rajoy con otros partidos. También con la salvedad de que antes Rajoy tendrá que ser investido, un diputado la incluía entre la “gente segura” en el Ejecutivo, “una de las fuertes a quien Rajoy no querría renunciar”, hasta el punto de estar en el reducidísimo grupo de quienes podrían “elegir cartera”.
Estas impresiones solo se demostrarán cuando Rajoy sea investido y anuncie quiénes serán sus ministros. Dentro y fuera del partido es sabido que será una decisión que solo tomará él pero, por lo que respecta a Cospedal, son signo del status que vuelve a ocupar en el PP. En un año ha pasado de ser un exponente más de la vieja política a sentarse en el Consejo de Ministros, según algunos compañeros. “No hay trayectoria política que no tenga altos y bajos y ella ha cumplido el papel que se le encomendó”.
En julio de 2015, el PP intentaba reponerse a las autonómicas y municipales de mayo, en las que había perdido gran parte del poder territorial y grandes ciudades, en muchos casos gracias a alianzas entre el PSOE y Podemos. Para contrarrestar el empuje de los nuevos partidos, Rajoy aupó al día a día del PP a un plantel de vicesecretarios jóvenes, arrojados y alejados de la parte más oscura de un partido acosado por la corrupción.
Pablo Casado, Andrea Levy, Javier Maroto y, también, Fernando Martínez Maíllo llegaban para contrarrestar el empuje de la nueva política. Y en segundo plano quedó Cospedal que, tras perder la presidencia de Castilla-La Mancha, cerraba un periodo horribilis, de recortes y de dar la cara por los casos de corrupción.
Se tomó las vacaciones más largas que se le recordaban en la última década y a su regreso empezó a desempeñar un papel menos visible con la mirada puesta en las elecciones generales. El 20-D no fue bien. Con ella como candidata por primera vez por Toledo, el PP perdió dos de los cuatro escaños que tenía. Aunque fuentes cercanas niegan que se planteara la campaña del 26-J de manera diferente, Cospedal se multiplicó para estar en Castilla-La Mancha sin abandonar la campaña nacional. Sumó un escaño más en Toledo y barrió de Castilla-La Mancha a Ciudadanos. En la noche electoral, fue ella quien hizo las llamadas a otros partidos para emplazarles a hablar, ha intensificado sus actos de partido por toda España y ha destacado su presencia en algunas reuniones en Moncloa entre Rajoy y los portavoces de otros partidos. “Está muy fuerte. Es verdad que ha habido momentos más difíciles pero es una persona que tiene confianza”, dicen en su entorno. Cospedal vive este momento “con la sensación de que las cosas se están haciendo bien y el trabajo se reconoce”, añaden unas fuentes que, quizá por no mentar la bicha, echan balones fuera sobre su presencia en el Gobierno. De momento, está en el partido y en Castilla-La Mancha.
A la espera de que terminen las negociaciones, la vida ahora le sonríe a Cospedal incluso en su enfrentamiento personal con Luis Bárcenas. El Supremo acaba de confirmar una sentencia que condenó al extesorero a indemnizarla con 50.000 euros por vulnerar su derecho al honor al haber facilitado la publicación de los Papeles de Bárcenas sobre la presunta contabilidad B del PP.



