ZP y la soledad del expresidente
08 / 05 / 2015 Tiempo
Dicen quienes han desempeñado altos cargos en la Administración, de ministro para arriba, que cuando se abandona la silla y se sale del despacho suele desencadenarse el síndrome del teléfono silencioso. Consiste en que ese aparato, a través del cual se dan órdenes o se atiende a todos los amigos que brotan alrededor de quienes mandan mucho, se queda callado. Casi nadie llama a los ex. Algo así le ocurre a José Luis Rodríguez Zapatero, que ante la ausencia de llamadas y con más tiempo libre que antes, es él quien se dedica a contactar con una docena de amigos cuyos números tiene grabados en la agenda del móvil y a los que llama de forma insistente, prácticamente todos los días de la semana para comentar la actualidad.



